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Percibe la CNDH cambio en estrategia de seguridad, pero no baja de violencia

Henia Prado / Agencia Reforma

Ciudad de México

A 100 días de iniciada la administración de Enrique Peña Nieto, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) percibe un cambio en la estrategia de seguridad, más no en la disminución de violencia.
“Han marcado una dirección distinta en cuanto a la estrategia en la lucha contra la delincuencia, y tendrán que pasar algunos meses, seguramente, para que puedan restablecerse condiciones de mayor seguridad y paz, siempre y cuando se siga por el camino adecuado”, dijo ayer el ombudsman nacional Raúl Plascencia Villanueva.
“De momento, hemos visto que hay un cambio de estrategia. La violencia, no observamos que ha disminuido todavía, pero la estrategia se ve como que va tomando una mejor dirección y que a mediano plazo podría tener mayor eficacia”, agregó en entrevista tras concluir su visita a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), donde entregó el Informe de Actividades 2012.
Indicó que en lo que va de la administración, la ciudadanía ha interpuesto de 800 a mil quejas principalmente contra los servicios de salud, seguido del rubro de seguridad pública.
“Estamos observando una baja en materia de quejas contra Fuerzas Armadas, dado que hay un desempeño distinto con una estrategia también diversa”, sostuvo.

Grupos de autodefensa, alerta ante inseguridad

No obstante, el funcionario urgió al Estado a cumplir con su deber de brindar protección a la ciudadanía para evitar la reproducción de grupos de autodefensas al margen de la ley.
“La alta percepción de inseguridad por parte de la población y la falta de confianza en las autoridades, se ha visto reflejada en el reciente surgimiento de los llamados grupos de autodefensa.
“Eventos como los presentados, entre otros, en comunidades del estado de Guerrero y Michoacán son una advertencia que debe alertar a las autoridades para cumplir con su deber de proveer seguridad pública, y evitar que estas acciones se reproduzcan dejando rebasadas a las instituciones del Estado mexicano”, expresó.
Advirtió que aunque algunos buscan el resguardo de la comunidad, otros podrían ser infiltrados por la delincuencia.
“Es importante que distingamos entre lo que es aquel grupo de ciudadanos que se han organizado para llevar a cabo una labor de policías comunitarias, de aquellos que se constituyen como autodefensas y también del peligro en que puedan verse involucrados en esos grupos otro tipo de intereses de la delincuencia, o bien, de otro género.
“Habría que revisar cada uno de estos lugares en donde están surgiendo los grupos de autodefensa, de policías comunitarias, para verificar si es un tema de abandono, de indolencia por parte de la autoridad, y pueda esto remediarse y evitar que la sociedad decida tomar la justicia por propia mano. Eso es algo muy peligroso”, expresó.
Refirió que actualmente el organismo investiga a los grupos nacidos en Guerrero y Michoacán, pero también a los recientes de Morelos y en la Sierra de Zongolica, Veracruz.
“La CNDH valora y reconoce la capacidad de organización de la sociedad mexicana, sin embargo, en la creación de grupos armados informales, no regulados y con atribuciones que corresponden sólo a las autoridades, nos vemos obligados a señalar que están fuera de ley, y que su proliferación producirá más violencia y daño al tejido social.
“Para ello, es preciso vencer la impunidad, recobrar la paz y tranquilidad en aquellas zonas del país donde el crimen ha proliferado sólo es posible con fuerzas de seguridad profesionales y regidas bajo estrictos controles de honestidad, rectitud y ética. Para ser efectivos, los cuerpos de seguridad pública deben ser los primeros en observar la ley y los más estrictos en su aplicación”, remarcó.
De lo contrario, previno, no sólo no se cumple con la función para la cual existen, sino que se alimenta y fomenta el crecimiento de los grupos criminales y se vuelve generadora de la violencia que en realidad debe combatir.

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