Jorge Camacho Peñaloza
Más allá del Estado: la autodefensa
“La tarea de un líder es llevar a su gente de donde está hasta donde no haya llegado jamás”. Henry Kissinger.
La decisión de cientos de guerrerenses de tomar por su propia cuenta su autodefensa comunitaria frente a las amenazas de la delincuencia, y a la incapacidad del estado para bridarle seguridad y protección a sus vidas y bienes, ha generado un gran debate nacional, han puesto en la mesa de discusión, nada más ni nada menos, el debate sobre la eficiencia del Estado, de la política, la forma de hacer política, de ejercer el poder, y como era de esperarse, se han externado posturas diametralmente opuestas incluso entre correligionarios ideológicos y partidistas.
Desde el punto de vista ortodoxo se ha sostenido que esos grupos de autodefensa comunitaria, o movimientos ciudadanos de autodefensa, están actuando fuera de la ley y que deben ser sometidos y no tolerados, el cual se sostiene desde la perspectiva clásica del Estado gendarme o de la omnipotencia del Estado, o desde las interpretaciones jurídicas del Estado como ente que tiene el monopolio de la violencia o de sancionador las conductas individuales con las leyes.
Sin embargo, qué tan pertinente puede ser esta lectura de los acontecimientos de hoy, desde la que por cierto se hace la crítica de la ingobernabilidad o del Estado fallido, como incluso hemos sostenido en estas páginas, cuando a estas alturas y después de una más concienzuda reflexión, hay muchas voces y posturas académicas, ideológicas, partidistas y sociales, en el sentido de que el Estado no debe tener un carácter totalitario, monopólico, es decir que abarque y esté presente en todas y cada una de las áreas y actividades de la sociedad, y tenga la exclusividad de algunas tareas.
Desde esta última perspectiva el Estado deja participar a la sociedad en las más diversas actividades y tareas, desde las económicas, educativas y legislativas, hasta las ejecutivas, comunicativas y de defensa, y por el contrario se erige como un articulador más de las distintas fuerzas, voluntades, esfuerzos y sinergias de la sociedad.
Si es así, tenemos entonces que los movimientos de autodefensa no son más que una expresión de la necesaria participación de la sociedad en la solución de los problemas colectivos, es decir, de la participación de la sociedad en la política, en ese sentido, los movimientos de autodefensa han devuelto a la política su esencia de poner al centro de su razón de ser a la gente.
¿Cuáles son los límites del Estado? ¿Son los mismos los del siglo XVIII que los del siglo XXI? Hay politólogos que sostienen que en la actualidad debe haber tanta sociedad como sea posible en la solución a los problemas colectivos, como Estado sea necesario.
El Estado de hoy no puede estar presente en todas las esferas de la vida social como necesitó ser en sus etapas iniciales de reafirmación ante poderes monárquicos y absolutistas que impedían las libertades individuales, o como en los estados totalitarios y dictatoriales de izquierda y de derecha en la época de la guerra fría.
Por otra parte, hay que preguntarse cuáles son los componentes del Estado, y ¿acaso no es la población uno de ellos?, y cuando ésta se organiza para resolver un problema ¿no se trata de la organización de una parte del Estado?
Yo creo que sí hay un Estado fallido y que sí hay ingobernabilidad pero desde la perspectiva ortodoxa del Estado monopolista, no lo creo para el Estado democrático que alienta la participación y la inclusión de la sociedad de manera regulada en la solución de los problemas que la aquejan.
En el tema de los movimientos de autodefensa, o se constituyen en las semillas de insurgencia contra ese Estado incapaz, ineficiente y monopolizador, o son articulados y regulados como parte que son del Estado.
Los grupos de autodefensa han surgido porque el modelo de seguridad no ha cambiado a la par que el Estado y la sociedad en el marco de la transición democrática, seguimos conservando las estructuras policiales del Estado autoritario prevaleciente a lo largo de casi todo el siglo XX, cuando el policía era el brazo violento y represor de los gobernantes. Estos policías siguen siendo los mismos, pero ahora con la agravante de que además suelen coludirse con el crimen organizado.
En estas condiciones cómo no habrían de cansarse y pugnar por su autodefensa estos grupos que parten de la idea de superar a ese Estado caduco que no deja hacer a la sociedad y que pone al centro de la política al poder más que a las personas o ciudadanos.
La sociedad se ha complejizado tanto con la diversificación de los sectores sociales, las comunicaciones, la globalización, las que ya no puede ser el gran eje alrededor del cual giren todas las relaciones y regulaciones, por eso que la gente se organice y participe debería convertirse en un rasgo del Estado del siglo XXI, por eso estos movimientos de autodefensa son la semilla del nuevo Estado guerrerense.
Vuela vuela palomita y ve y dile: A todos los maestros que no es afectando a la sociedad como se obtiene su apoyo, sino con sabiduría, enseñanza y un poco de ensayo.




