Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Católica y absurda la búsqueda de los restos de los héroes de la Independencia: José Emilio Pacheco

Julieta Riveroll / Agencia Reforma

Ciudad de México

La búsqueda de los restos de los héroes de la Independencia es una idea “católica y absurda”, aseguró el escritor José Emilio Pacheco (ciudad de México, 1939).
“¿De dónde viene eso? De la veneración al santo. A la memoria hay que dejarla hacer su oficio”.
El autor de Morirás lejos respondió así a la pregunta sobre el hallazgo de antropólogos físicos del INAH de huesos de venado en la Columna de la Independencia, así como los restos de una mujer en la urna que correspondía a Mariano Matamoros.
Pacheco ofreció ayer una conferencia magistral dentro del diplomado México Decimonónico, que comenzó el 12 de marzo y culminará el 8 de octubre de 2013, en la Sala de Usos Múltiples de la Dirección de Estudios Históricos del INAH.
Durante su intervención, el poeta y novelista hizo un repaso por buena parte del siglo XIX, abordando aspectos tanto de la historia de México como de la historia universal y deteniéndose en ciertas figuras, Napoleón Bonaparte, Miguel Hidalgo y Félix María Calleja, entre otras.
Señaló que fue determinante para el devenir de México el que la guerra de Independencia fuera derrotada y enlistó algunos de los inventos más sobresalientes de la centuria: el teléfono, el telégrafo, la fotografía, la anestesia, la aspirina, los trasatlánticos y la dinamita.
Al final se llevó a cabo una breve sesión de preguntas y respuestas, en la cual admitió la importancia que tiene la escritura hoy en día, no sin dejar de advertir que se ha dejado de lado la comunicación cara a cara.
Pacheco también resaltó la relevancia que tuvo en tiempos de los poetas Rubén Darío y Amado Nervo la declamación, cuyo objetivo no sólo fue difundir la poesía, sino enseñar a la gente a hablar y pronunciar.
“Mi cuento Tenga para que se entretenga ha tenido un destino singular, se ha desprendido de mí y se ha convertido en leyenda de la ciudad. Me lo contaron, sin saber que yo era el autor, un taxista y un niño en Bucareli”.
Admitió ser seguidor de la lucha libre, “uno tiene sus defectos”, recitó un fragmento del bolero Obsesión, que aparece en su novela Las batallas en el desierto, a petición de uno de sus lectores, y lamentó no tener la posibilidad de explorar la ciudad a pie.
“Ya estoy jugando horas extras”, confesó poco antes de que concluyera la sesión y, una vez que culminó, dio autógrafos y quedó sorprendido con una que otra edición pirata de sus libros.
Cuando Armando Ponce, editor de la revista Proceso, se acercó a saludar a Pacheco y le preguntó cómo estaba, el escritor contestó: “Moribundo, pero aquí estoy”.

468 ad