Jorge Camacho Peñaloza
Ataque a la sociedad
Por la educación se asciende a la libertad. Diego Luis Córdova
El pasado bloqueo a la Autopista del Sol de la coordinadora de trabajadores de la educación del pasado viernes fue un ataque a la sociedad, no puede entenderse de otra manera a obstruirle deliberada y agresivamente el paso no sólo a cientos de ciudadanos y ciudadanas, hombres, mujeres, niños, niñas, trabajadores y personas mayores, en tránsito a la ciudad de Acapulco o a los poblados aledaños a la capital Chilpancingo, sino que también a los pobladores de esta ciudad que han tenido que padecer estos, tanto irracionales como criminales, ataques por parte de quienes en medio de la frustración, ilegal e irracional conducta parecieran que culpan a la sociedad de sus males.
Estos ataques sólo pueden realizarse, y entenderse, a partir de un odio a la sociedad por parte de quien los propinan, los cuales son incomprensibles porque es ella misma la que hace posible que estos maestros y maestras puedan llevar alimentos a sus hijos, es la que les paga sus salarios, es darle de patadas al pesebre.
En un ataque directo a la sociedad, coartarle deliberada y agresivamente su derecho y libertad de tránsito, de trasladarse, dirigirse a sus hogares, trabajos, visitas a familiares y a centros comerciales y de esparcimiento, es dañarla como si fuera culpable de sus problemas. Atacan a los niños y jóvenes de las primarias y secundarias al privarlos de la educación a que tienen derecho y por la que la sociedad ya ha pagado, es un ataque a su formación y a estas en las aulas.
Y es por esto que los maestros se ganan el rechazo de la sociedad, se engañan a sí mismos si creen que se ganan la simpatía de la sociedad, ilógico que los apoye en sus causas si la atacan de la manera más ruin. Hágase una encuesta entre la sociedad y se probaría que la mayoría rechaza y no apoya a los maestros en sus causas.
Pero también atacan a la sociedad policías y autoridades municipales, estatales y federales coludidas con el crimen organizado, delincuentes con cargo público gracias a quienes la sociedad ha perdido la confianza en las instituciones y ha optado por autodefenderse; estos no odian a la sociedad pero sí le quieren arrebatar ilícita y criminalmente sus bienes.
Atacan a la sociedad, también los funcionarios corruptos, simuladores, rateros, frívolos, que apuntan sus miras hacia los bienes públicos, quieren acabar con ellos pero para hacer más grandes sus bienes privados, para llenar sus bolsillos y cuentas bancarias, para enriquecerse brutalmente a costa de atacar los bienes y recursos de la sociedad.
Atacan a la sociedad funcionarios y operadores políticos y gubernamentales ineficientes, incapaces, que con sus torpezas, engaños y adulaciones palaciegas al gobernante, atentan contra la sociedad fomentando una errónea toma de decisiones de su jefe, para quienes la sociedad no importa, aunque se chingue, lo que importa es que el jefe esté contento, se sienta a gusto, crea que todo está bien y que no pasa nada.
Atacan a la sociedad los políticos carentes de responsabilidad pública, diputados, dirigentes, líderes, responsables de los poderes públicos a quienes les interesan sólo sus carreras públicas y políticas, las próximas elecciones, los privilegios del poder y los altos sueldos de los altos cargos a los que aspiran, sin importar que no se resuelvan los problemas de la sociedad.
Atacan a la sociedad los criminales quienes ambicionan hacerse de los bienes de los demás mediante el uso de la violencia, quienes están haciendo uso de ésta como mecanismo sustituto de verdaderas y ausentes políticas redistributivas del ingreso que tanta falta hacen en el país. Redistribú-yase el ingreso y se verá como disminuye el crecimiento de la criminalidad.
¿Quién va a defender a la sociedad? ¿Los que tenemos una responsabilidad política? ¿Los cobradores de piso? ¿Los extorsionadores? ¿Los movimientos de autodefensa? ¿Los poderes públicos? ¿Los policías coludidos con los criminales? ¿Los ciudadanos directamente afectados por estos ataques?
En Guerrero hace mucha falta diálogo serio, operación política, inteligencia, que brillan por su ausencia; en lugar de diálogo hay fijación y defensa de posturas; en lugar de operación política hay, disfrute de los privilegios del poder; y en lugar de inteligencia, el clásico no pasa nada. En el rechazo al diálogo, la operación y la inteligencia, y a quienes tienen capacidad y experiencia en estas tareas, se va a llevar la penitencia.
Falta mucho diálogo, operación e inteligencia, pero además aplicar la ley, pero para aplicar la ley se necesita autoridad moral, pero no se aplica, ¿acaso porque no hay autoridad moral?
La sociedad no puede convertirse en rehén de quienes la atacan, la ley se tiene que aplicar sobre todo después de ofrecer el diálogo sin condiciones, aplíquese la ley a todo aquel que ataca a la sociedad y ésta devolverá legitimidad y credibilidad a quienes tenemos la responsabilidad de que ésta se cumpla.
Vuela, vuela palomita y ve y dile: A todos los que tienen una responsabilidad pública, que está bien que haya diálogo, pero también hay que aplicar la ley, en defensa de la sociedad.




