Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Jorge Camacho Peñaloza

Pacto por Guerrero II

El sistema político debe extraer principios de unidad a partir de la diversidad de los actores sociales. Alain Touraine.

He venido insistiendo desde estas páginas de El Sur y lo voy a seguir haciendo en que la delicada y grave problemática por la que atravesamos como estado y como sociedad requiere un tratamiento no sólo de las instituciones sino de la sociedad, se requiere de un acuerdo entre sociedad y sus instituciones para que podamos transitar esta etapa llena de escollos y dificultades; los problemas son de tal magnitud que no pueden ser resueltos sólo con Estado, se requiere sociedad.
La inseguridad pública, delincuencia organizada, pobreza, marginación, la falta de empleo, el rescate del sistema educativo, la corrupción de la política que se refleja en los altos niveles de endeudamiento de las finanzas de los ayuntamientos y del estado, la salud son, entre otros, temas que requieren de un tratamiento fundado en el establecimiento de un pacto entre todos.
Ha llegado la hora de sentarnos todos, no sólo el gobierno del estado y los maestros o normalistas, sino todos quienes tenemos una responsabilidad pública con todos los actores políticos y sociales involucrados o decididos a aportar su grano de arena para que los problemas se resuelvan.
Necesitamos hacerlo con el diálogo, analizando los problemas, proponiendo y argumentando soluciones, intercambiando y retroalimentando ideas, llegando a acuerdos sin que nos enfrenten irreconciliablemente los desacuerdos, no desde el conflicto sino desde el respeto y las ganas de llegar a soluciones que beneficien a todos y no sólo a una parte.
Hay que repartirse tareas, qué le toca al gobierno del estado, al poder legislativo, al poder judicial, a los partidos, a los sindicatos, a las universidades, a los estudiantes, a los padres de familia, a las iglesias, a las organizaciones sociales, a los ayuntamientos, al gobierno federal, a los empresarios, productores, autoridades comunitarias, transportistas.
Ningún gobierno es lo suficientemente fuerte y poderoso como para resolver solo todos los problemas de la sociedad, y ninguna sociedad es tan frágil o blandengue como para no aportar su esfuerzo a la solución de los problemas que le aquejan.
Sí se puede llegar a consensos y acuerdos si dejamos de hacer política desde la soberbia, la necedad o la simulación, si hacemos política con humildad e interés de escuchar y aprender de los demás, de ceder y tener todos razón y una parte de la responsabilidad, no podemos seguir haciendo política a partir del todo o nada, de la suma cero, no podemos seguir haciendo política desde el poder sino desde la solución a los problemas.
En la política el poder no es para vencer es para resolver, quien use el poder para vencer no está haciendo política está defendiendo sus privilegios e intereses personales o de grupo, pero no está resolviendo problemas que afectan a toda la sociedad.
Hay que hacer política y ejercer el poder para generar acuerdos no para confrontarnos y resolver a través de las vencidas que eso no le conviene a nadie, tener poder no significa tener que ganar o ser el único que lo tiene, todos tenemos poder y responsabilidad.
Sí se puede, la Universidad Autónoma de Guerrero ya nos puso el ejemplo de que es posible llegar a acuerdos, que el desarrollo y las soluciones no necesariamente deben pasar por el conflicto y la confrontación; ya nos están poniendo el ejemplo las organizaciones de autodefensa que lejos de buscar la confrontación con el gobierno han llegado a acuerdos para dar seguridad a sus comunidades. Los ejemplos los tenemos en cientos de organizaciones de todo tipo en las que se llega a acuerdos.
Detengámonos un poco, hagamos una tregua, revisemos si estamos haciendo la política que sirve a Guerrero o sólo me sirve a mí y a los míos, hagamos un examen de práctica y conciencia, de táctica y estrategia, pensando si estamos ayudando o dañando a Guerrero, si por conseguir lo mío estoy perjudicando a Guerrero.
Necesitamos pactar sin que esto se entienda un arreglo perverso como es su connotación más común, sino entendido como una suma abierta y solidaria de voluntades, un reparto serio y responsable de tareas, transparente y organizado, con acciones y tiempos.
Pactar no es claudicar, unanimidad, homogeneizar; es, dentro de las diferencias, encontrar puntos en común, hacer política saliendo del terreno de los disensos y entrar a los consensos, reconocer que el problema y la solución es responsabilidad de todos.
El viernes primero de abril de 2011 escribía en estas mismas páginas que “este es el momento para empezar a confeccionar un nuevo pacto entre los guerrerenses, sin egoísmos ni codicias”. El viernes 7 de diciembre del año pasado aquí mismo volví a insistir y hoy lo propongo al gobierno del estado y lo propondré al seno del Congreso del Estado, al Poder Judicial, al nuevo rector y a las organizaciones magisteriales, a las organizaciones sociales, empresariales, sindicatos e iglesias.
Guerrero no va a salir adelante sólo con lo que haga el gobierno, los poderes públicos, o la sociedad. Va a salir adelante con lo que hagamos todos juntos, no hay otra y para eso tenemos que ponernos de acuerdo, pactar solidariamente, el pacto de los buenos para que se entienda.
Vuela vuela palomita y ve y dile: a todos los que quieren a Guerrero que si quieren yo los espero acá donde todos me trajeron como diputado para que entre todos vayamos impulsando este Pacto por Guerrero.

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