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Arturo Solís Heredia

CANAL PRIVADO

* ¿Qué manos mecen las cunas?

No son pocos los que advierten manos meciendo las cunas del conflicto magisterial y la policía comunitaria guerrerenses.
Suponiendo sin conceder la certeza de las advertencias, la pregunta es obvia, obligada, necesaria: ¿de quiénes son las mecedoras manos?
Aunque nadie lo dice en voz alta, hay quienes sospechan manos de Manlio Fabio y Añorve; unos distinguen las manos de López Obrador; otros insinúan narco-manos; algunos intuyen manos guerrilleras; tampoco faltan quienes especulan sobre manos incluso más perversas y oscuras.
Venganza familiar, ajuste de cuentas, plan criminal, conspiración, traición, desestabilización. Todos arguyen motivo, causa, razón, propósito o intención, más o menos creíbles, para mecer las cunas.
La intriga convoca, incita, seduce, convence más y a más que la confianza; el auge de la incertidumbre, la escasez de la certeza; las apariencias mienten, las verdades se ocultan; las virtudes públicas son vicios privados.
Prevalece la anti-política, languidece la política auténtica, genuina, legítima.
Destruir es fácil y rápido, construir exige tiempo y esfuerzo. Criticar y discrepar deslinda, pospone, proponer y coincidir compromete, apresura. El desacuerdo nutre apatía e indiferencia, el acuerdo involucra, cultiva interés, participación. En los enfrentamientos ganan pocos, pierden muchos; en los encuentros casi todos ganan, pocos, muy pocos pierden.
No conozco personalmente a Bruno Plácido, líder de la UPOEG y cofundador de la Policía Comunitaria, muy poco sé de su origen, nacencia, crianza, formación, identidad, filiación y militancia.
Pero he leído, escuchado y visto dos o tres declaraciones, discursos y entrevistas suyas. Por eso sé que es un hombre inteligente, articulado, informado, serio y, hasta donde sé y me consta, congruente, coherente y propositivo.
No advierte, como muchos, de manos meciendo cunas de conflictos, prefiere criticar convocando a debates más serios, construir proponiendo ideas, soluciones.
Como le reconoció el periodista Javier Solórzano, quien consideró importante escuchar la voz de Bruno Plácido sobre el conflicto magisterial, “por el peso que tiene y por lo que se reconoce como una enorme consistencia y coherencia de un discurso y de un quehacer político y social”.
En entrevista el pasado 10 de abril, Solórzano le preguntó su opinión sobre el apoyo de la Policía Comunitaria a las protestas de la CETEG en contra de la reforma educativa, y si ese apoyo no ponía en riesgo el sentido original del movimiento de autodefensa.
Al responder, Plácido dijo que por experiencia histórica, los movimientos sociales en el país dejaron pocos cambios sustantivos y los muertos casi todos fueron los más empobrecidos, y que por eso “debemos reflexionar y no volver a cometer el mismo error”.
En ese sentido, consideró que “hoy los cambios deben hacerse con la participación de la gente, proponiendo propuesta (sic), participando en las políticas públicas en todos sus contextos”, y que eso están planteando como unión de pueblos, “porque hay mucho divisionismo, confrontación por partidos, por territorio”.
Sin embargo, destacó que “por el momento en el que estamos viviendo debemos replantear todo, debemos cambiar las políticas públicas de los tres niveles de gobierno, tienen que cambiar también los que de alguna forma somos promotores del desarrollo comunitario. El cambio que viene es un cambio que tiene que ver con todos, no nada más criticar y criticar, sino también criticar pero construyendo el proyecto participativo de la gente, porque también hay que reconocer que la ciudadanía solamente critica pero no quiere sumarse, no quiere sujetarse a a participar en la vida pública”, y que por eso “no le apostamos a buscar solucionar problemas por vía de las armas, sino por vía de la organización de la gente”.
Más adelante, Solórzano le preguntó sobre la protesta magisterial cetegista en contra de algunos puntos de la reforma educativa, como el de que se va a privatizar la educación pública, a pesar de que “no se ve en el texto, que hubiera incluso algún indicio de ello”.
Bruno Plácido respondió que “es muy preocupante el sector que está dedicado para formarnos, en su momento, cuando entró el debate sobre el tema educativo, no estuvieron presentes, y ahora que ya se reformó esa parte, surgen. Llegaron tarde”.
Pero aclaró que “aún así, podemos buscar el diálogo entre todos, y bueno, que también en el gobierno nos ayuden a entender que también hay un gran vacío social, tienen en una parte la razón, pero también cómo construir este formato de diálogo para encontrar el sentido común. Nosotros no estaríamos de acuerdo en que se privatizara la educación, pero también necesitamos cambiar de actitud”.
Y abundó, “parte de la delincuencia que tenemos hoy es porque perdimos valores, perdimos principios. Podemos ser una gente muy preparada, pero si no tenemos valores, si seguimos delinquiendo, robamos información, robamos recursos, somos delincuentes de una u otro forma.
“Creo que el cambio es un cambio integral que necesitamos todos, pero sí necesitamos hacer un frente en el sentido común y no hacer grupos a su interés como la personalización que hay. Hay puntos que hay que coincidir con los maestros, pero también hay puntos que necesitamos cambiar de un sistema educativo como el que se está planteando”.
Después, Solórzano le preguntó qué opinaba sobre los bloqueos de la Autopista del Sol como forma de protesta social, “no sobre si lo debieron hacer o no lo debieron hacer. Quiero saber qué opinas tú”.
Plácido reiteró que “necesitamos cambiar de actitud, primero. Segundo, todos. El gobernante y nosotros, como ciudadanos que somos padres de familia, y los maestros, los que de una u otra forma son profesionistas. No queremos seguir ese camino, porque vamos al fracaso todos. Necesitamos buscar el formato de cómo hacer un frente común para cualquier problema, el tema educativo, el tema económico, el tema de la política pública en la representación.
“Creo que en esas partes tenemos que cambiar, por eso nosotros cambiamos la forma de entrar y participar, pero con una gran agenda común donde ganemos todos y entremos al debate, pero sin armas, el arma del conocimiento, el arma de la voluntad de dialogar, la voluntad de proponer, de criticar pero también de seguir proponiendo cómo queremos las cosas.
“Nosotros estamos proponiendo, estamos debatiendo también nuestros errores en las organizaciones que tenemos, pero también proponiendo y facilitando cómo resolver los problemas entre todos, porque nuestro movimiento surge para resolver problemas, no para generar problemas”.
“¿Ves la luz al final del túnel?”, le preguntó por último Solórzano. Plácido respondió que “se requiere de voluntad, de voluntad que aportemos todos. Yo creo que ya debemos dejar de estarnos criticando y hay que proponer, cómo ayudar al gobierno federal, a los diputados federales, a los gobernadores, pero también que nos dejen de criticar, porque a veces nos da tristeza que son funcionarios públicos o diputados los que más critican, y dicen que estamos fuera de la ley, pero no proponen solución a los problemas que tenemos. Toda organización social tiene un sentir, tiene un origen, y creo que esa es una parte fundamental por la que tenemos que caminar. El diálogo permanente, pero sin cerrarnos, el diálogo propositivo por parte del gobierno, pero también por parte de nosotros como movimiento social”.
Así de claro, sin tendencias ni complacencias… según yo, porque, but of course, no faltan los que advierten que la cuna de Bruno Plácido “la mece la guerrilla”, “el narco”, o “el gobierno”.
Por eso dije: destruir es fácil y rápido, construir exige tiempo y esfuerzo.

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