Publican novela inédita de José Saramago perdida por 30 años
Carlos Rubio / Agencia Reforma
Madrid
Perdida durante casi 30 años, Claraboya, novela que hasta ahora había permanecido inédita por expreso deseo de su autor, el Nobel portugués José Saramago, acaba de publicarse en español.
Como afirma su viuda y traductora, Pilar del Río, esta obra hacía falta para ver con claridad la obra completa de Saramago (1922-2010) pues condensa en sus 415 páginas el germen del universo del autor de Ensayo sobre la ceguera.
Escrµita en los años 40, la novela cuenta la historia de una serie de familias de clase baja que viven en un viejo edificio de Lisboa, y refleja, explicó Del Río en una rueda de prensa celebrada en la Casa de América de Madrid, la forma en que comenzaba a despuntar el autor de obras como La balsa de piedra o El año de la muerte de Ricardo Reis, tras la publicación de la que fue su primera novela, Tierra de pecado, publicada en 1947.
“Es un Saramago camino de la madurez, y en esta novela están muchos de sus futuros personajes”, dijo la traductora, quien precisó que incluso el propio autor se desdobla en algunos personajes y en otros aporta una reflexión de tintes anarquistas que, enseguida, contradice con el habitual sistema dialéctico que caracteriza su obra posterior.
Del Río relató que fue una mañana de 1989 cuando llamaron al teléfono de Saramago, quien en esa época escribía El Evangelio según Jesucristo, para decirle que en la mudanza de una editorial habían encontrado un “maquinaescrito” suyo y que sería un honor poder publicarlo.
“Le pidieron que llamara, pero a las dos horas José estaba en la editorial recogiendo aquella novela de la que, por alguna razón, nadie le había contestado nada tras haberla enviado hacía casi 30 años”, recordó su viuda.
El hecho, sostiene Del Río, es que Saramago la había presentado a esa editorial por recomendación de un amigo, quien se había encargado de llevarla al editor.
“José había querido presentarla a un concurso, pero durante un encuentro con ese amigo cambió de opinión y se la dio para que la llevase al editor que, finalmente, nunca la publicó”, expresó Del Río, y agregó que al haberla firmado como Honorato, nombre que después tachó como puede comprobarse en el manuscrito, demuestra que quiso presentarse a un concurso con ese seudónimo.
Lo cierto, en todo caso, es que Saramago volvió a tener en su poder el “maquinaescrito” de su novela, como ya tenía el manuscrito original.
“Saramago no quería publicarla en vida, y decía que después de su muerte se podía hacer con ella lo que se considerara conveniente; y tampoco la corrigió ni la volvió a leer, aunque la recordaba y era consciente de que era una novela bien escrita que reflejaba una época”, mencionó Del Río.
Claraboya llegó a un editor y fue leída con atención, aunque lo arriesgado de su trama cargada de sexo y de ideas muy duras contrarias a la familia, pilar de nuestra sociedad, como detalla Pilar del Río, hicieron que no se publicara, dejándola en un limbo durante décadas hasta su publicación.
“Contenía una serie de argumentos que para la sociedad portuguesa de 1950 era muy dura de publicar, y decidieron esperar a hacerlo, pero la dictadura de Antonio Salazar no cayó sino hasta los años 70 y esa espera se alargó”, indica Del Río.
Por último, Del Río consideró que tras el rechazo de esa novela, Saramago guardó un silencio que sirvió, de alguna forma para que el Nobel portugués cuajara su mundo literario y pudiera retornar a su oficio hasta consagrarse como uno de los grandes autores del siglo XX.
“Saramago no volvió sobre el trabajo realizado porque jamás miraba al pasado, sino hacia adelante; tampoco hablaba de sus obras e incluso cuando las presentaba hablaba de sus libros en proceso y estaba siempre en el presente y proyectando”, concluyó su viuda y traductora.
Obras “pendientes”
Poco queda por editar del Nobel portugués José Saramago. Su viuda, traductora al español y heredera, Pilar del Río, expuso que por lo pronto tiene el proyecto de publicar la obra Alabardas, un libro sobre la fabricación de armas que quedó inconcluso porque la muerte le impidió terminarlo cuando llevaba 40 páginas escritas.
“También se publicará en el futuro su primera novela, Tierra de pecado, y todo su teatro; pero ya no hay más, aunque algún experto pueda encontrar algo que sería más bien para los estudiosos”, precisó Del Río.
La viuda del Nobel portugués agregó que si se quisiese publicar la correspondencia de Saramago, no habría papel suficiente.
“Escribía todos los días, a todo el mundo, así que creo que no sería posible que una editorial quisiera afrontar ese reto”, dijo Del Río, quien confesó que tampoco legarán ni venderán manuscritos ni objetos de Saramago a ninguna universidad o entidad.
“En todo caso, pondremos a disposición de quien lo solicite ese material, pero no habrá más”, concluyó la viuda de Saramago.




