Está reducida a funciones de cibercafé la Megabiblioteca José Vasconcelos
Julieta Riveroll / Agencia Reforma
Ciudad de México
A seis años de su inauguración, la Megabiblioteca Vasconcelos, que fuera el gran proyecto foxista, ha quedado prácticamente reducida a cibercafé… o elefante blanco.
Para empezar, aunque la meta trazada en 2006 era la de reunir un millón y medio de ejemplares en una década, lo cierto es que su acervo bibliográfico, hoy en día, sólo ha logrado sumar 80 mil ejemplares a los 500 mil con los que abrió el recinto.
Aunado a esto, en 2011, la biblioteca recibió un millón 714 mil 228 visitas, de las cuales más de 735 mil fueron usuarios de internet, cifra que contrasta con los préstamos de libros: 495 mil 105.
Y es que, para que la colección de libros aumentara a un ritmo ideal, debían invertirse 5 millones de pesos al año, mientras que el presupuesto real que se destinó a este propósito de 2007 a 2011 apenas supera los 2 millones.
Patricia Hernández Salazar, su actual directora, niega que dependa de ella cumplir la meta original.
“Me parece muy fuerte que se vea la calidad de una biblioteca y el desarrollo de la misma a partir de la acumulación de libros. En este momento, hablamos más de acceso y uso de recursos de información, y no de libros almacenados”.
Sin embargo, el recinto tampoco se destaca por sus grandes recursos multimedia. Los propios usuarios aseguran que la red de la biblioteca es muy lenta.
Por si fuera poco, la funcionaria también admite que continúan los “escurrimientos de agua”, principalmente en el séptimo piso.
Tras su inauguración, la Vasconcelos –cuya construcción estuvo a cargo de Fernando Larrazabal, hoy cuestionado alcalde de Monterrey– debió cerrar sus puertas en dos ocasiones, primero en mayo de 2006 y luego en marzo de 2007, para dar solución a sus múltiples desperfectos.




