Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Extrae el gobierno de EU de forma secreta información de servidores de empresas de internet

Rafael Mathus Ruiz / Agencia Reforma

 

Nueva York

 

De manera secreta, el gobierno de Estados Unidos recolecta desde hace seis años información de las compañías de Internet más grandes de mundo.

La Agencia Nacional de Seguridad (NSA, según sus siglas en inglés) y el FBI han accedido desde 2007 a correos electrónicos, audios, videos, documentos y fotografías en los servidores de nueve compañías líderes de la red de redes, incluidas Google, Facebook y Skype, revelaron ayer los diarios The Guardian, de Gran Bretaña, y The Washington Post.

Oficiales estadunidenses confirmaron el programa, aclarando que está dirigido sólo a extranjeros que viven fuera de Estados Unidos.

El programa de monitoreo de Internet conocido como PRISM fue nuevamente autorizado por el Congreso estadunidense recientemente.

Como la ley no les permite este tipo de espionaje en ciudadanos estadunidenses, se aplica mayoritariamente a extranjeros, explicó un oficial a The New York Times.

Además, la Casa Blanca continuó un programa secreto para apoderarse de los registros telefónicos de millones de clientes de Verizon, el operador de teléfonos móviles más grande de Estados Unidos, sin importar si son sospechosos de algún delito, reveló también The Guardian.

Ambos programas forman parte del andamiaje de vigilancia creado durante la presidencia de George W. Bush tras los ataques terroristas del 11-S y que ha continuado la administración Obama.

El monitoreo en Internet, llamado PRISM, no se había hecho público, a diferencia del plan para acceder a registros telefónicos, que ya se conocía.

Ejecutivos de las empresas de Internet que respondieron a The Guardian dijeron que desconocían la existencia de PRISM.

Las revelaciones sobre PRISM se conocieron después de que, durante todo el día de ayer funcionarios del gobierno de Obama y legisladores demócratas y republicanos realizaron, con una inusual sintonía, una defensa cerrada del polémico espionaje de Washington a registros telefónicos.

Todos argumentaron que se hace desde hace años, que es legal, y que es una herramienta crítica en la lucha contra el terrorismo.

“Si no lo hacemos, estamos locos”, aseguró el senador republicano Lindsay Graham, una de las figuras más carismáticas de la oposición.

En la base de datos de la NSA figuran los números teléfonos de todas las llamadas hechas por clientes de Verizon desde Estados Unidos; el lugar desde dónde se realizó la llamada, su hora y duración.

El nombre del cliente, su dirección, el contenido de sus conversaciones y su información financiera no son parte de los “metadatos” que Verizon le entregó al gobierno federal.

“Hasta donde yo sé, es la renovación de lo que ha estado en vigor durante los últimos siete años”, matizó la senadora demócrata, Dianne Feinstein, presidenta del Comité de Inteligencia del Senado.

Durante una audiencia en el Senado ayer, el fiscal general, Eric Holder, reiteró que los legisladores sabían sobre el monitoreo interno, y aseguró que no había intenciones de espiar a miembros del Congreso o a miembros de la Corte Suprema.

Hubo algunas voces en el Capitolio que disintieron, como la del congresista republicano Jim Sensenbrenner, autor de la Ley Patriota.

“Aunque creo que la Ley Patriota equilibró de manera apropiada las preocupaciones sobre la seguridad nacional y los derechos civiles, siempre me preocuparon los abusos”, afirmó.

 

Vigilan hasta a medios

 

El espionaje o la captura de registros telefónicos no es algo nuevo. Y eso lo saben en la agencia de noticias AP, que lo padeció.

El Departamento de Justicia de Estados Unidos obtuvo en secreto los registros telefónicos de dos meses de reporteros y editores de la agencia de noticias.

La Casa Blanca, al principio, se desentendió del escándalo y el fiscal Eric Holder se despegó al afirmar que no había participado de la investigación federal que llevó a la captura de los registros telefónicos.

El escándalo llevó a la Casa Blanca a resucitar un proyecto de ley que protege la labor de los periodistas y su vínculo con sus fuentes, y que estaba olvidado en un cajón.

La investigación del Departamento de Justicia buscaba dar con la fuente que le dio a la agencia de noticias información clasificada sobre la operación de la CIA que habría saboteado un atentado terrorista de una rama de Al Qaeda en Yemen a un avión estadunidense el 7 de mayo de 2012.

468 ad