Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Jorge Camacho Peñaloza

Un acuerdo por la paz

La primera condición para la paz es la voluntad para lograrla. Juan Luis Vives.

Resulta difícil soslayar el tema de la inseguridad y la violencia que se está registrando en nuestro estado, el de los desencuentros con el movimiento magisterial y entre los grupos de autodefensa, situaciones que nos colocan a todos, no sólo al gobierno del estado, sino a todos, a los poderes judicial y legislativo, y a la misma sociedad, en una situación muy frágil, endeble, de percepción de inestabilidad, inseguridad, incertidumbre y de desesperanza.

De suyo la violencia que más padecemos en Guerrero, en la que se ven involucrados el mayor número de guerrerenses, la que más lastima a niños, mujeres e indígenas, y que se sufre día con día y no sólo en un evento de alto impacto mediático, esa violencia que calladamente va acabando con vidas de guerrerenses sin que nadie haga una sola manifestación o acto de protesta que pareciera que se le tolera y que tiene licencia para transitar por todas las regiones del estado sin necesidad de viajar en convoyes repletos de armamento, es la violencia de la pobreza.

Pareciera que Guerrero está atrapado en la violencia, callada o mediática, armada o desarmada, pero igual de letal; pareciera que la violencia es el destino cotidiano de los guerrerenses, ante la que las acciones de gobierno, sea estatal, federal o municipal, o de los poderes ejecutivo, legislativo o judicial no pueden con ella, el poder político en pleno sin efectividad para enfrentar la violencia.

Pareciera que ni los programas del poder ejecutivo estatal, federal y municipal, ni las leyes de los poderes, legislativo local y de la unión, ni las sentencias del poder judicial, han podido contra la violencia en sus dos vertientes; hace falta algo más para empezar verdaderamente a enfrentar y detener a la violencia porque ni todos los programas, ni todas las leyes ni todas las sentencias, ni todo el estado de fuerza gubernamental han podido hacer ceder a la violencia. Hace falta algo más para poder hacer ceder a la violencia.

Ante la falta de resultados contundentes de estar avanzando en la lucha contra la violencia mucho se habla orondamente de la necesidad de rediseñar el operativo Guerrero Seguro, las políticas públicas contra la pobreza, sin que nadie acierte a perfilar acciones concretas factibles de verdaderamente hacer algo diferente.

Para poder avanzar contra la violencia, en cualquiera de  sus vertientes, hace falta no sólo más gobierno, más eficiencia en las acciones gubernamentales, más aplicación, inteligencia y prevención, menos simulación, pero sobre todo más sociedad.

Ya es hora de que los políticos, quienes tenemos una responsabilidad pública, quienes recibimos un pago de la sociedad por resolverles sus problemas, ya reconozcamos que solos no podemos, reconozcamos que sin la participación de la sociedad no vamos a resolver el problema de la violencia, más aún, como lo he sostenido aquí y lo seguiré sosteniendo, la única vía para poder avanzar es el compromiso de Estado, es decir, entre sociedad y gobierno, de llevar a cabo acciones y tareas específicas, con responsables y tiempos, al corto, mediano y largo plazo, para poder empezar a detener esta violencia; es difícil pero no imposible, solo voluntad y disposición se requieren para llevar a cabo esta proeza del compromiso de Estado.

¿Qué es lo que tenemos que esperar para poner manos a la obra? ¿Que pierdan la vida más políticos, que el sonido de las balas sea una costumbre como suenan los cuetes en los festejos de los santos en cada pueblo y parroquia?

Tenemos que empezar a tejer ese acuerdo que una esfuerzos de la sociedad y gobierno, en el que cada quien ponga algo, desarrolle un esfuerzo, haga un compromiso real, concreto y desinteresado, o más bien interesado en que haya paz y armonía en nuestro estado, desprendido, humilde y lleno de intención de sumarse a otros esfuerzos más allá de colores partidistas, creencias religiosas y diferencias sociales, empecemos a dar los pasos, quién aporta qué y cuándo, vayamos poniéndonos de acuerdo.

Vuela vuela palomita y ve y dile:  A todos los interesados en que haya paz en Guerrero, que nomás es cosa que le hablen a mi diputado pa’empezar  a ponernos de acuerdo, que nomas me digan qué pueden hacer por el estado, cómo, cuándo y dónde, y vámonos pa’delante.

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