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Canta el poeta dominicano Daniel Baruc a la carnalidad del amor en La música y el vértigo

Oscar Ricardo Muñoz Cano

 

 

La música y el vértigo, escrito por el poeta de origen dominicano Daniel Baruc Espinal, es “un canto a la carnalidad del amor, de esa forma del deseo, de esa forma de lo corpóreo, de la belleza, de lo verdadero que hay en el cuerpo alejándose un poco de esa división ante la Iglesia Romana entre cuerpo y alma, de ver el alma como algo positivo y al cuerpo como negativo…”.

El poemario, que se presentó la noche de este viernes en el teatro Domingo Soler, está compuesto por versos libres unidos en pequeños fragmentos de prosa poética, de la que el autor dijo sentirse raro por ser la primera vez que trabaja ese estilo. “Quise apostar por esta forma, y gratamente obtuve un premio”, recordando que con este trabajo obtuvo el Premio de poesía Letras de Ultramar en 2012, convocado por el Ministerio de Cultura de la República Dominicana.

Si bien, es universal el tema del amor y la mujer, el autor comentó que son las formas en cómo se habla de un tema, lo que marcan las diferencias. “Dar la vuelta en el mismo universo poético pero dar con distintas aristas”, apuntó.

Pero además habló “del tema de la carnalidad, de cómo el deseo, de cómo las pasiones, las desilusiones amorosas, y cómo todo está implicado en una sola realidad que hace que el mundo camine…”.

El también ganador del mismo premio de poesía en 2010, agregó que en su caso, a la hora de la creación no está pensando en el lector; “yo no pienso nunca en el lector, sólo en poesía, es natural y visceral; así me va saliendo la idea, incluso los versos completos, que se me dan; es un regalo…”.

Además de poeta, Daniel Baruc Espinal es sacerdote de la Iglesia episcopal. No obstante, afirmó que esta doble vida, no le afecta a su trabajo creativo: “he tenido que usar mi independencia, sobre todo en este libro, en el momento de la creación”, a sabiendas, aseguró, de que sus feligreses por supuesto que lo leerán, “y no sé cómo van a reaccionar”.

“Yo tengo mi pueblo encargado, mi cura de almas; acompaño a la gente en sus problemas, pero también tengo esta parte de escritor que no puedo sacrificar.”, y recordó que tanto su vocación sacerdotal como su gusto por la poesía llegaron juntas desde los 13 años; “a los 13 entré a mi proceso vocacional y a los 13 escribí mi primer poema”.

“Cuando fui al Seminario Mayor, el padre Íñigo”, reveló Baruc Espinal, “me dijo: o escribes poesía o eres sacerdote, así que asumí a la poesía como algo clandestino. Así que estuve escribiendo poesía escondido, estuve leyendo literatura escondido y así…”, concluyó.

La música y el vértigo fue presentado ante amigos y familiares por el poeta Carlos Santibáñez Andonegui, poeta y maestro de poesía del INBA, y amenizado por lecturas de Malena Steiner y Enrique Caballero.

 

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