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Se contradicen abogado y PGJDF sobre el uso de armas en el secuestro de los tepiteños

Staff / Agencia Reforma

 

Ciudad de México

 

La Procuraduría General de Justicia del DF (PGJDF) sostiene que en el secuestro de jóvenes del Heavens After no se usaron armas, pero el abogado de cuatro de los desaparecidos afirmó que, según los expedientes, sí se utilizaron para amagar a las víctimas.

La noche del viernes, el procurador capitalino, Rodolfo Ríos, presentó un video captado el 26 de mayo afuera del antro, donde se aprecia que varios individuos suben a por lo menos 8 de los 12 jóvenes desaparecidos a diferentes vehículos.

“Como podemos observar no hay camionetas, no hay un comando armado como inicialmente se había comentado, no hay elementos, informes tácticos que pudieran conformar un comando armado, esto es importante.

“Así como que tampoco se aprecia del video de las personas que se encuentran realizando esta acción se encuentran armadas”, destacó el Procurador.

Pero Ricardo Martínez Chávez, abogado de cuatro de los desaparecidos, afirmó en entrevista que los individuos que se llevaron a  los jóvenes sí portaban armas.

“Yo conozco el expediente, sé lo que declaró cada testigo y sé a dónde va la situación, yo sé que sí hubo armas dentro del lugar.

“Esperaré a que las investigaciones se vayan aclarando, porque de repente dijeron que no estaban ahí y ahí están”, dijo Martínez Chávez, en referencia a que las autoridades dudaban que los jóvenes hubieran acudido al antro, lo cual ya se demostró.

Durante la conferencia que ofreció el viernes, el Procurador señaló que las desapariciones podrían deberse a un asunto de pandillas, y mencionó a La Unión y a Los Tepis, por lo que descartó la implicación del crimen organizado.

Sin embargo, para Martínez Chávez sí hay indicios de delincuencia organizada en torno al caso, pues en el 2011 se denunció la desaparición de Antonio César Ortega Márquez tras acudir al Heavens After, que entonces era conocido como el Lancaster.

El hombre jamás volvió a casa, su automóvil fue robado y localizado meses después, mientras que su tarjeta de crédito y su teléfono celular fueron usados, de acuerdo con la denuncia iniciada ante la Fiscalía Antisecuestros.

“Cuando una persona es víctima de un secuestro, y si se relaciona con otro secuestro, ya hablamos de delincuencia organizada, al menos en el rubro del secuestro.

“Ya hay un plagio anterior en ese mismo lugar, cuando se dan dos secuestros por las mismas personas, ya hablamos de delincuencia organizada”, señaló el litigante.

Aunque tiene una buena opinión del trabajo de la PGJDF al investigar el caso, agregó Martínez Chávez, ni él ni la familia de los desaparecidos están satisfechos, pues aún no se sabe si los jóvenes están vivos o muertos.

“Desde el punto de vista jurídico estoy satisfecho, porque se va llevando una buena investigación; desde el punto de vista de las víctimas claro que no estamos satisfechos, lo que se quiere es que encuentren a las personas, se sepa qué ocurrió y se esclarezca todo el asunto, necesitamos que se sepa exactamente qué pasó en el lugar de los hechos y no se hagan especulaciones.

“La familia tiene esperanzas hasta el último momento, y eso es lo que tenemos que esperar, ver qué ocurrió, si están vivos”, expresó.

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