No hay interés por financiar investigaciones para restaurar la biodiversidad: investigadora
Sergio Ferrer
Tlapa
En México no hay el interés por proporcionar presupuesto para investigaciones que generen información que permitan restaurar la biodiversidad, “hace falta disposición”, aseguró la doctora en restauración ambiental de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) plantel Xochimilco, Virginia Cervantes.
La especialista junto con 21 personas acudió durante cinco días al pueblo nahua de San Nicolás Zoyatlán, municipio de Xalpatláhuac, para percatarse de la situación de la restauración de suelo en la zona, además de observar la vigencia o estado de las especies endémicas reintroducidas, germoplasma nativo, que abarca 22 especies.
Los universitarios acudieron a La Montaña para realizar un análisis de evaluación del programa de restauración de suelo planteado a la comunidad hace más de una década.
Virginia Cervantes, bióloga de formación con estudios de doctorado en restauración ambiental, informó que hace más de 20 años realizó su servicio social en la región y más adelante se propondría estudios acerca del problema de la degradación de La Montaña para tratar de hacer propuestas, amortiguar la degradación, tratar de recuperar la vegetación, las prácticas tradicionales y los sistemas de producción campesinos que son muy variados en la zona.
Los estudios iniciaron en Alcozauca y se extendieron a otras comunidades como Zoyatlán, que sería la localidad piloto de los trabajos efectuados entre 1995 y 1996, fecha en la que se detectaría degradación de suelos, pérdida de biodiversidad, pérdida de recursos hídricos por problemas de la estacionalidad.
En el estudio también se consideraron las características económicas de los productores, que ante la constante merma han hecho uso de diversas estratégias para sobrevivir, entre ellas la migración.
En aquel entonces se propuso tratar de habilitar los sitios deforestados y trabajar en la restauración ambiental más que en la reforestación porque existe un historial y estudios desde los 70 de que los programas de reforestación no resultan, “no funcionan, no tienen buena aceptación”, apuntó Cervantes.
La especialista precisó que si bien entra dinero a las comunidades como un programa de empleo, no está dando resultados, dijo que deben darse en el contexto de recuperación de bienes y servicios ambientales de los cuales dependen la población y los productores.
Asi fue como se efectúo a través de un diagnóstico, con base en invitación de la gente de Zoyatlán, una propuesta alternativa en los 90, con base en estudios para reintroducir especies de la misma zona que los productores conocían bien y que son buenas fijadoras de nitrógeno, además de mejorar los suelos.
Las alternativas propuestas buscaron que los productores se apropiaran de las estratégias para instaurar sus sistemas agroforestales con especies nativas basados en un cultivo tradicional con franjas intercaladas de especies para el consumo humano, combinándolo con especies poco más agresivas para formar cercas vivas, prácticas que que se había perdido en la comunidad.
En el desarrollo del proyecto los investigadores trabajaron con los productores que decidieron participar apoyados en investigaciones sólidas para en la actualidad poder determinar una evaluación de la aplicación de sistemas agroforestales en la última década del siglo pasado y saber si los han mantenido.
Esta planificación les interesó a otras comunidades como Villa de Guadalupe, donde dos productores han recuperado territorio que estaba deforestado, ejemplificó la especialista que mencionó la existencia de productores de la organización Urafaem que entró a este esquema en propuesta más productiva a través de la plantación de maguey, agave de la zona.
Con relación a una pregunta de El Sur sobre si la investigación sobre la restauración de los ecosistemas podría replicarse en otros municipios de La Montaña, Cervantes respondió que “es difícil que financien investigaciones de tan largo plazo, aunque no sea muy caro, lo que hace complicado darle continuidad y realizar propuestas más amplias, no hay suficientes recursos”, y criticó que en el país, y más en la región, no se prioricen las investigaciones que generan información aunque ya exista una metodología.
Este desacierto contraría a los estudios que tendrían que estarse realizando en la región, pero no hay quien los financie, para el caso particular de Zoyatlán y otros productores, se cuenta con información valiosa que permitiría planificar los programas institucionales, pero las instancias no los quieren pagar lo que deriva en el fracaso de programas de reforestación por mencionar un ejemplo.
Cervantes aseguró que ha existido una visión forestal de bosques templados y no de tropicales que son los que se tienen en esa parte de La Montaña lo que origina que los programas se inclinen a realizar reforestación de esa manera o a sitios urbanos.
En esta ocasión la UAM ha hecho suya la investigación, cuyos gastos se han complementado con el apoyo de otras fuentes financieras, sin embargo, la bióloga lanza la pregunta, ¿cuánta gente hay formada en restauración en la región? Y avisa de la necesidad de cuadros de investigadores y estudiantes en Tlapa formados por instituciones universitarias o bachilleres que permitan a los habitantes de la región trabajar en la restauración de las tierras en donde viven con base en metodología ya hecha.




