Jorge Camacho Peñaloza
Violencia
La violencia es el último recurso del incompetente. Isaac Asimov.
No podemos ni debemos acostumbrarnos a la violencia, no podemos hacerla un tema habitual ni verla como parte de nuestro día a día, algo tenemos que hacer, pero ya, los guerrerenses para que la violencia disminuya, y no va a ser sólo con más policías o soldados, quien crea que el problema es de delincuentes y policías o de guerra se equivoca, es un problema que tiene que ver con responsabilidades, con valores, con gobierno, ejercicio de los poderes de la sociedad, todo ello de manera organizada, planeada, no apagando fuegos, siendo reactivos, o peor omisos.
No podemos permitir que la violencia se enseñoree, que sea aceptada como un recurso de interacción y modo de dirimir los diferendos en la sociedad y menos como decía un acertado analista político que se convierta en un mecanismo sustitutivo de distribución del ingreso ante la falta de políticas económicas y sociales progresivamente distributivas.
La violencia es parte de la creación, es antagónica de la razón y el equilibrio, para algunos es la partera de los cambios, para otros la oscuridad del ser humano y la naturaleza, es el antónimo de la calma y la tranquilidad, de la armonía y la paz, por eso urge que entendamos que lo que estamos perdiendo en su avance es todo esto que constituyen las condiciones del progreso y crecimiento del ser humano y la sociedad.
La violencia es una alteración de las condiciones de paz y equilibrio, una conducta irracional, un recurso de poder, es sometimiento, arrebato, muerte, nada que le convenga a la vida si se puede crear y desarrollar mediante el intelecto, raciocinio, la colaboración y cooperación.
La violencia existe desde tiempos remotos, a través de ella se ha ido abriendo paso la misma naturaleza, la misma vida, entonces considerada como elemento de imposición física de la evolución natural en la existencia de los primeros seres humanos en la tierra, la ley del más fuerte, la ley de la selva, la imposición del más fuerte, quien poseía fuerza poseía el poder y el dominio.
Violencia viene del latín violentia, que se traduce como violento, impetuoso, furioso, incontenible, lo que se expresa en daño, rudeza, maltrato, arruinar, crimen, delito; y así no se puede vivir, ni en la vida pública ni en la privada, ni se puede gobernar en tiempos de la democracia, la violencia no puede ser el signo de nuestra sociedad ni gobierno.
El elemento central de la violencia es el daño, que puede llegar a ser auto daño, lo que no podemos como sociedad y personas, dañarnos ni auto dañarnos día a día, pero que es lo que en realidad estamos viviendo todos los días.
Porque la violencia convive con nosotros mismos, está en cada uno de nosotros, nace de nuestro instinto, es una potencia que ha sido usada por gobernantes, maestros, maestras, padres de familia, parejas de esposos o en las relaciones de noviazgo.
Cada día vemos y nos enteramos de la violencia, en los medios es lo que más se destaca, entendible porque en verdad que la violencia nos está dañando y tenemos que aceptarlo para que podamos revertir esta situación y no andemos por la vida creyendo que no pasa nada, que la violencia no nos va a alcanzar.
¿Qué está causando la violencia en México, en Guerrero? No sólo podemos decir que el narcotráfico o los sicarios como se dice en el lenguaje narco. La violencia la causa la falta de empleo, de oportunidades, la pobreza, la desigualdad, la concentración de la riqueza en pocas manos, la falta de educación, de conciencia, la ignorancia, en pocas palabras la descomposición política, económica, social y cultural; no se origina sólo en el interior del individuo, sino que es resultado de nuestro Estado fallido como sociedad organizada política y jurídicamente.
La pregunta es qué vamos hacer como sociedad y personas para que no haya tanta violencia, qué van hacer los maestros en las escuelas, las universidades, las iglesias, los sindicatos, empresarios, profesionistas, instituciones, gobiernos y poderes públicos, porque el Estado, los gobiernos, hay que decirlo con claridad no tienen el monopolio de la acción pública, la sociedad es en esencia acción e interacción grupal, se forma, se debe, por naturaleza y excelencia, a la acción pública.
De lo que estoy seguro es de que mientras no haya un llamado a la sociedad en general, un acuerdo entre todos, cualquier política, plan o programa gubernamental o de algún sector de la sociedad, no vamos a poder ganarle terreno a la violencia.
Vuela vuela palomita y ve y dile: A todos los que quieran leer y escuchar, a los violentos y violentas, que el daño que se hace carcome la entraña y acaba con el mañana… hagamos que llegue ya el tiempo de la paz… ¡Juntos podemos!




