Vuelve un Egipto dividido a medir sus fuerzas con multitudinarias manifestaciones
EFE / DPA
El Cairo / Moscú / Bruselas
Partidarios y detractores del golpe militar que depuso el pasado día 3 al presidente islamista egipcio Mohamed Mursi volvieron a medir ayer sus fuerzas con multitudinarias manifestaciones en El Cairo que plasman la división del país.
Los islamistas trataron de intensificar su exigencia de que Mursi regrese al poder acudiendo en masa a distintos puntos de la ciudad, como la plaza Rabea Adauiya o la sede de la Guardia Republicana (la unidad militar de escolta y protección del presidente de Egipto) donde creen que puede hallarse retenido.
Pero los defensores del golpe, convocados por el movimiento “Tamarrud” (Rebelión, en árabe), respondieron abarrotando la famosa plaza Tahrir en defensa del nuevo presidente interino, Adli Mansur, cuya dimisión pidió ayer el grupo salafista Gama Islamiya, aliado de Mursi.
El cisma social egipcio se ha cobrado 35 vidas en cinco días y hace temer un deterioro de la situación.
Dentro de este pulso de protestas, que son pacíficas durante el día y a veces se tornan sangrientas tras la caída del sol, la llamada Alianza Nacional en Defensa de la Legitimidad Electoral, integrada por los Hermanos Musulmanes y otros grupos islamistas, mostró su fuerza con concentraciones multitudinarias, una de ellas en la plaza Al Nahda, frente a la Universidad Árabe.
Miles de islamistas y algunos salafistas se apelotonaban allí ante un escenario decorado con pancartas con lemas como “Sí a la legitimidad” o “Abdel Fatah Al Sisi (jefe del Ejército y autor del golpe) acabará naufragando”.
Prueba de la creciente tensión en el país eran las barricadas de hormigón y sacos terreros instaladas en los accesos, así como los innumerables montones de piedras preparadas para ser arrojadas en caso de enfrentamiento.
En el camino a la universidad, casi todos los adoquines han sido arrancados de las aceras, donde un niño de unos diez años blande amenazador una tubería y les dice a sus padres: “Esto si vienen a por mí…”.
El socialdemócrata Siad Bahaa El Din recibió la oferta de convertirse en el nuevo primer ministro interino en Egipto, después de que fracasara la propuesta de nombrar al premio Nobel de la Paz Mohamed El Baradei en el cargo, informó ayer el diario Al Ahram en su versión online.
Por otra parte, presuntos extremistas islámicos volaron por los aires un gasoducto en la península egipcia del Sinaí, informan fuentes de seguridad locales. El fuego podía verse a una distancia de 50 kilómetros. La tubería transportaba gas a Jordania.
Por otro lado, el presidente ruso, Vladímir Putin, aseguró ayer que Egipto se encamina hacia una guerra civil como en Siria, tras el golpe militar del pasado día 3 en el que fue derrocado el presidente egipcio, Mohamed Mursi.
Así también, la jefa de la diplomacia de la UE, Catherine Ashton, pidió ayer que, tras el golpe de Estado del pasado día 3 que derrocó al presidente Mohamed Mursi, se inicie en Egipto un proceso pacífico en el que participen todas las fuerzas políticas y que culmine en la celebración de elecciones “lo antes posible”.




