Federico Vite
El Pulitzer a ritmo latino
Junot Díaz es uno de los escritores latinoamericanos que desde el 2008 está en la palestra de los narradores de Estados Unidos; en ese año obtuvo uno de los premios más cotizados por los anglosajones, el Pulitzer, con La maravillosa vida breve de Óscar Wao, aunque su primera incursión en la literatura fue con un libro de narraciones breves.
En 1996 publicó Drown (e-ditado como Los boys por Ran-dom House Mondadori), compilación de 10 cuentos en los que el dominicano muestra algunos rasgos de su estilo: desarrolla el texto en inglés, pero salpicado de vocablos en castellano y, en especial, teje historias con referencias cínicamente autobiográficas.
El álter ego de este hombre es Yunior, personaje que aparece por primera vez en Drown, un mozalbete dominicano que intenta adaptarse a la vida en Nueva Jersey. Por los cuentos desfilan inmigrantes, madres solteras, pandilleros, adolescentes deformes y homosexuales de clóset, quienes dan testimonio de lo complicado que implica esquivar los obstáculos domésticos y vitales en Estados Unidos. Díaz explora la vida y los sentimientos paradójicos de los inmigrantes, hombrecitos que no dejan de añorar lo perdido. Describe el trayecto del desarraigado, del latino, del que fracasa en su país y en el extranjero, del que se esfuerza y consigue, con penas, muy pocas satisfacciones.
Drown recibió muy buenas reseñas de los críticos literarios, quienes auguraron, como suelen hacerlo los gringos, que Díaz era un éxito en potencia. En 1999 obtuvo la beca Guggenheim y con excepción de algunos textos difundidos en The New Yorker, los lectores supieron de Díaz hasta 2007, año en el que publicó The Brief Wondrous Life of Oscar Wao.
Diez años después del primer libro, Junot sorprendió con una novela narrada por su álter ego: Yunior. La trama (dividida en ocho capítulos y un epílogo) da cuenta de la familia León Cabral, dominicanos que viven en Estados Uni-dos. Óscar, el hijo adolescente, no parece acoplarse a ese país. Es un nerd obeso que no logra relacionarse con las chicas y atribuye ese mal al ‘fukú’, maldición que pesa sobre su linaje. Al protagonista le gusta la escritura y es un ferviente admirador de Tolkien; de hecho, compara la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo con el reinado de Sauron, el villano de El señor de los anillos. La crítica anglosajona destacó la manufactura de los personajes femeninos (en particular Lola y Beli, madre y hermana de Óscar) y el humor negro en situaciones bochornosas y sentimentales.
El de 2007 fue un buen año para Díaz, pues las revistas Time y New Yorker lo incluyeron en la lista de mejores libros y el Center for Fiction de Nueva York le otorgó el John Sargent, First Novel Prize; también recibió el National Book Critics Circle Awards y el Dayton Literary Peace Price en la categoría de ficción. Pero el máximo logro fue obtener el Pulitzer de narrativa en 2008.
En 2012, el originario del barrio Villa Juana, recibió el apoyo de la Fundación MacArthur, la beca que distingue a quienes muestran “méritos excepcionales y la promesa de un trabajo creativo continuo”. La institución apoya a los beneficiados con medio millón de dólares entregados a lo largo de cinco años. Se habla de que Díaz escribe una novela con este apoyo, pero él ha comentado, en algunas entrevistas, su interés por terminar un libro de cuentos. ¿Tal vez escribe dos libros al mismo tiempo?
La más reciente publicación de Díaz es This is how you lose her (Así es como la pierdes), libro que no tarda en salir en castellano por la editorial Mondadori. Con este volumen, Junot regresa a la narración en corto y de nueva cuenta aparece Yunior, ahora en las desventuras amorosas que marcaron su vida.
Díaz no se limita a disfrutar su creciente fama; se desempeña como editor de ficción de la revista Boston Review, da clases en la Facultad de Escritura y Estudios Humanísticos en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y es el único latinoamericano que forma parte del jurado del premio Pulitzer; también es un activo partícipe de varios proyectos sociales, especialmente de aquellos que buscan mejorar la situación de los migrantes en suelo estadunidense.
Díaz ha revelado, en varias entrevistas, que su padre tenía muchas amantes y desde pequeño se enteró de esas infidelidades, pero no creyó que esas historias permearan su obra. Tal vez como una reacción a las faltas que cometen los latin lovers que deambulan por las páginas de La maravillosa vida breve de Óscar Wao y Drown, el dominicano postula un feminismo extravagante. “Me resultan admirables esas mujeres de mis libros, quienes deben ser más fuertes y más creativas para sobrevivir en un mundo de machos”, refirió. “Trabajo mucho en los personajes femeninos de mis libros. Son esas mujeres las que me permiten contraponer el cinismo con la dignidad”, destacó.
Díaz es el segundo latinoamericano en obtener el Putlitzer en la categoría de ficción; la primera proeza se logró con Los reyes del mambo tocan canciones de amor (1990), libro del cubano Óscar Hijuelos, en el que se narra la vida de dos jóvenes músicos procedentes de Cuba, quienes arriban a Nueva York sólo con sus instrumentos bajo el brazo. Los hermanos Castillo se convierten en los reyes de las salas de baile tocando boleros, mambos, rumbas y cha-cha-chás.




