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Advierten expertos de los retos que implica la atención a la vejez

Natalia Vitela Paredes / Agencia Reforma

 

 

Ciudad de México

 

Ante el envejecimiento de la población es necesario generar las condiciones para establecer un sistema de cuidado de largo plazo, manifestó indicó Luis Miguel Gutiérrez Robledo, director del Instituto Nacional de Geriatría.

“No se trata de crear un sistema paralelo para atender a la gente mayor, sino integrarlo a lo que existe, pero de una manera eficiente” dijo en entrevista.

Señaló que los costos de las pensiones, de la atención en salud y, en particular, de la dependencia de los adultos mayores, representan los principales retos del país frente al envejecimiento de la población.

“El número de quienes generamos bienes en este país se va reduciendo ante el incremento de la gente mayor a la que hay que sostener. Y si había 10 personas para sostener a cinco hace 20 años, hoy hay siete y pronto habrá menos”, precisó.

Según el contador de la página del Instituto Nacional de Geriatría, hasta el día de ayer había 11 millones 304 mil 955 adultos mayores.

Aseguró que el sistema de salud no está adaptado para atender la enfermedad crónica y los pacientes van y vienen por insuficiencias en el seguimiento.

La dependencia funcional de los adultos mayores, agregó el geriatra, en particular por enfermedades, como Alzheimer, representa una creciente carga.

“Esto se refleja en las cuentas nacionales de salud. Cuando revisamos el rubro de trabajo no remunerado en salud, que representa el que las familias gastan cuidando a las personas dependientes y enfermas en el domicilio, se observa un incremento con respecto al año pasado de alrededor de un 5 por ciento, y ese trabajo no remunerado en salud es tan grande como todo el costo de la atención hospitalaria”, puntualizó.

En tanto, la presidenta de la Sociedad Mexicana de Demografía, Carla Pederzini, advirtió que la transición demográfica implica grandes retos en planeación gubernamental.

“En materia de salud, cuando la población envejece se pasa básicamente de las enfermedades transmisibles (más controlables) a las crónico-degenerativas, cuyos tratamientos son más caros y requieren de mucha mayor inversión económica de las personas y del Estado.

“También se debe afrontar el tema de las pensiones, porque si ahora tenemos un alto porcentaje de la población joven que no está en el mercado formal, cuando lleguen a la edad del retiro laboral carecerán de una pensión que les permita tener un sustento económico”, señaló en la Universidad Iberoamericana.

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