México no está preparado para atender a sus jóvenes y el envejecimiento de su población, critican
Itxaro Arteta / Agencia Reforma
Ciudad de México
México no está preparado para el envejecimiento de su población ni para atender a la actual mayoría joven porque crea sus leyes y políticas en un momento y no las actualiza con los cambios demográficos, advirtió Carlos Galindo, ex funcionario del Consejo Nacional de Población (Conapo).
“Lo que nos ha faltado –no de ahora, sino ya de varias décadas–, es previsión”, señala el consultor independiente entrevistado con motivo del Día Mundial de la Población.
El demógrafo advierte que la población es cambiante, pero en general, no sólo en México, los gobiernos están acostumbrados a hacer leyes fijas sin considerar los cambios en la población.
“Diseñamos esquemas de pensión social para una población joven, ahorita va cambiando, es una población joven-adulta y no tenemos los esquemas, por ejemplo, para darle empleo a toda la población, y más tarde será una población envejecida y no vamos a tener ni el empleo previo ni las pensiones necesarias”, afirmó.
El llamado bono demográfico, que se refiere a la gran cantidad de población en edad laboral que tiene México se está convirtiendo en un pasivo y una deuda demográfica, consideró, porque no se está aprovechando el potencial de este grupo con trabajos formales.
Galindo explicó que siempre se han utilizado cifras de desempleo con metodologías planteadas para países desarrollados, donde se toma en cuenta cualquier trabajo que alguien declare haber realizado, cuando en realidad la gente se las ingenia como puede para sobrevivir, pero eso no garantiza el desarrollo del país ni su futuro individual.
“La cifra que se maneja tanto por gobierno como por sociedad civil no permite entender bien a bien cómo está la realidad nacional. A mí me parece muy importante que sean asociaciones civiles las que empiecen a manejar las cifras bien, decir: hay tantos empleos, pero tanto es informal, hay tantas personas sin acceso a seguridad social, sin servicio médico, sin pensiones para el futuro”, expuso.
Para corregir el desaprovechamiento del bono demográfico hay que afrontar la realidad no sólo desde lo político, sino también desde los propios habitantes.
“Justo ahorita que es Día Mundial de la Población me parecería importante que la sociedad empiece a entender que le conviene conocer bien las cifras acerca de la población”, apuntó.
Y para que la planeación del país se haga acorde a la realidad cambiante, destacó la necesidad de un rediseño institucional: reformar la Ley de Población, que tiene casi 40 años, replantear a Conapo como un organismo que realmente pueda indicar qué medidas hay que tomar en otros organismos, que implique asumir obligaciones y sanciones, y lograr una mejor coordinación interinstitucional como la que actualmente pretende la Secretaría de Desarrollo Social.
“Lo que hay que pensar ahorita son esquemas de coordinación modernos que permitan llevar el esquema poblacional a todas las instancias. Un esquema muy fuerte que coordine: a ver, ¿qué problemas de población vemos a futuro?, las pensiones, ¿y quién lo tiene que atender?, bueno pues tiene que entrarle Hacienda, tiene que entrarle la Secretaría de Salud”, detalló.
Advirtió que para eso hace falta un sistema fuerte que no dependa de voluntades políticas sino de arreglos institucionales y un marco legislativo fuerte y moderno.
Reforma publicó ayer que los escenarios demográficos de México para las próximas décadas prevén menos niños, más adultos mayores y una disminución neta en su número de habitantes.
De acuerdo con las más recientes estimaciones de la División de Población de Naciones Unidas, el país ocupa el lugar 11 a nivel mundial por su número de habitantes, con 122 millones, 4 millones más que los estimados por el Conapo.
Ven descuido a jóvenes
La falta de actualización de las políticas públicas a la nueva realidad demográfica del país ha repercutido en problemas como el embarazo adolescente, advierte Carlos Galindo, ex funcionario del Consejo Nacional de Población (Conapo).
De acuerdo con el Conapo, la tasa de fecundidad en jóvenes de 15 a 19 años es de 66 nacimientos por cada mil mujeres.
Según Galindo, entre los años 70 y 90, México avanzó en materia de planificación familiar con programas que se dirigían a las mujeres casadas que ya habían tenido uno o dos hijos.
“Después llegaron las nuevas generaciones que no se atendieron, y son todas esas chavas mexicanas adolescentes que mantuvieron igual su fecundidad. Y es un problema grave en México, los datos sí nos avisan que llevamos una década con la fecundidad adolescente estancada, que tienen poco acceso a anticonceptivos, que tienen poca asesoría médica”, aseguró.




