Sólo con capacitación y estudios hay más ingresos, afirman mujeres del puerto
Mariana Labastida
Mujeres con diferentes profesiones destacaron el trabajo que realizan aunque señalaron que no se les reconoce en la sociedad.
El jueves pasado se celebró el Día Internacional de la Mujer pero algunas mujeres entrevistadas indicaron que quienes tienen la oportunidad de capacitarse, estudiar o acceder a cargos en el gobierno obtienen mejores ingresos, al contrario de quienes no pueden y realizan labores manuales.
Francisca
La profesora de la Preparatoria número 7, de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), Francisca Álvarez Añorve, sostuvo que un mayor reconocimiento a las mujeres, a su trabajo y trayectoria podría motivar a que otras emprendan el mismo camino.
Álvarez Añorve decidió a dar clases de física, matemáticas y dibujo técnico porque son las materias afines a su profesión –arquitecto– e hizo examen para ocupar horas como interina después que se diera cuenta de que los jóvenes que aplicaban examen en la UNAM para ingresar a una licenciatura –donde ella estudió su maestría– no sólo reprobaban sino que su promedio “era muy bajo y me indignó esa situación”.
Expresa que sintió que tenía un compromiso moral con los jóvenes de Acapulco y Guerrero, por ello empezó hace tres años con 13 horas a la semana como docente y actualmente tiene asignadas 24 horas en diferentes grados, en los que busca motivar a los estudiantes para que se comprometan porque representan no solo a un municipio, sino al estado e incluso al país.
Dar clases es una vocación, consideró la profesora, debido a que los salarios para los profesores no son bien remunerados, “mejoran con los años si se tienen horas base”, sin embargo dijo que todo es un proceso y si los que ingresaron antes que ella no lo han conseguido es justo que a ellos los consideren primero si hay horas vacantes.
Considera que no hay desigualdad en el trabajo, aunque están sobrevalorados los docentes, “porque la mayoría de quienes dan clases en esa unidad académica tienen maestría” y en su caso va por un doctorado, por lo que están capacitados incluso para dar clases a nivel licenciatura, sin embargo su motivación es poder ser guía de los jóvenes a quienes llegan a ver como sobrinos a los que orienta.
Olivia
La vocación de servicio llevó a Olivia Salinas Sandoval a estudiar Enfermería en la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG) y a 31 años de haber ingresado al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), con la categoría más baja por ser enfermera pasante, hoy lleva 13 años de coordinadora delegacional de Enfermería en Salud Pública de dicho instituto en Guerrero.
Recordó que sólo tuvo que entregar sus documentos para ingresar al IMSS pues en ese tiempo había más vacantes, menos problemas para ingresar a diferencia de la actualidad, donde la demanda por los puestos ha aumentado. Ella ingresó a trabajar el Día del Médico –23 de octubre– en el área de Pediatría.
Indicó que después se fui a vivir a la ciudad de México donde dividió su tiempo entre su trabajo y la escuela y posteriormente a sus tres hijos; para escalar los siete niveles que hay para las enfermeras en el IMSS estudió dos especialidades, una en Salud Pública y otra en Administración, así como la licenciatura en Enfermería, e incluso cursó desde el nivel preparatoria porque no era obligatoria cuando estudió para enfermera.
Consideró que la situación laboral dentro del Seguro Social es igualitaria; “ahí el que entra al instituto y no mejora en su nivel profesional es porque no lo quiere hacer”.
Admitió que debe de haber sacrificios como la familia para poder tener una mejor categoría e ingresos, porque “cuando se quieren hacer las cosas se pueden hacer”.
Laura
A pesar de vivir rodeada de hombres, Laura Rodríguez no ha sentido que la hagan menos en el trabajo. Desde hace tres años es policía federal e ingresó pensando en la adrenalina que estar en dicha agrupación significaba. “Las cosas fueron diferentes entre el curso que tomé para decidir si seguía y la realidad que encontré al salir a las calles”, y pensó en no querer ser policía pero aun así decidió continuar.
Resaltó que hace la misma función que los hombres, que no tiene ninguna consideración por ser mujer con excepción del momento de detener a alguna persona que es muy grande o fuerte y sus compañeros hombres son los que actúan; no siente que haya discriminación para ocupar cargos o funciones superiores.
“Todos tenemos las mismas oportunidades para ascender: hay mujeres comisario, salen las convocatorias, hacen exámenes, cursos, aquí no hay que eres mi amigo y por eso te van a dar un puesto mejor”, aseguró la policía, y resaltó los logros de mujeres al igual que ella dentro de la agrupación, como es la nueva comisionada de la Policía Federal, Maribel Cervantes Guerrero.
Ante la situación de violencia en Acapulco, donde se han registrado enfrentamientos entre policías federales con integrantes de grupos delictivos, Laura dijo que el temor es constante, “por eso siempre salimos al cien, pendientes de lo que hay alrededor, a ver qué encontramos y no nos vayan a sorprender”.
Consideró que a veces es difícil acudir a tiempo a todos los llamados, principalmente por las distancias.
Ciudad Juárez, Monterrey y ahora Acapulco son algunas de las residencias que ha tenido como policía, pero no quiso comparar la peligrosidad pues, dijo, son diferentes.
Afirmó que lo más difícil es estar lejos de su familia, aunque consideró que es menos porque no tiene hijos ni esposo, a diferencia de otras de sus compañeras.
La policía de 30 años, originaria del Distrito Federal, se sintió orgullosa del trabajo que realiza, sobre todo el “poder ayudar a las personas”, poder atender los reportes de incidentes y sobre todo detener a los delincuentes.
Salustia
La necesidad de dinero para mantener a sus siete hijos llevó a Salustia Jiménez Serna a pedir una oportunidad como trabajadora del Ayuntamiento. De eso hace 31 años cuando empezó como archivista en la Dirección de Reglamentos y Espectáculos, que también incluía Vía Pública.
A los tres años fue colocada como secretaria y a los ocho años de haber ingresado a la dependencia municipal la basificaron en la Sección 24 del Sindicato Único de Servidores Públicos del Estado de Guerrero (SUSPEG), donde solamente en tres ocasiones ha conseguido que le suban de categoría para tener mejor salario, la última vez antes de que cumpliera los 25 años de servicio. También ha recibido cinco pagos especiales por quinquenios trabajados.
Recordó que había intentado conseguir la base de una trabajadora que falleció, por lo que envió oficios a los dirigentes sindicales pero sin éxito; “en ese entonces no se necesitaba tener amistad con los líderes para poder tener la base como trabajador”.
Salustia, de 63 años, agradece que ninguno de los directores que han pasado por la dependencia la haya querido dar de baja o ponerla a disposición para cambiarla de área.
Viuda desde los 35 años, indicó que siempre se ha dado a respetar y no consideró que ni de manera personal ni laboral le han faltado al respeto o discriminado.
Previó a ingresar al Ayuntamiento, la secretaria era costurera y con eso se ganaba la vida para mantener a sus hijos.
Actualmente cualquier encargado de un negocio tolerado tiene que acudir con doña Salustia, quien es la encargada de elaborar las boletas de cobro de los permisos a ese tipo de establecimientos.
Hace dos años le dieron un reconocimiento como mejor trabajador del año por parte del sindicato, y hace unas semanas el director actual de la dependencia le entregó otro por su buen desempeño.
Rosario
Además de la edad, Rosario García García la necesidad de trabajo también la llevó a trabajar en el Ayuntamiento y desde hace tres años que hace labores de limpieza en las calles.
Ella es parte del grupo de personas, principalmente mujeres, que están en lo denominado barrido fino, encargados de barrer todas las vialidades del puerto.
La primera vez que trabajó barriendo calles fue en 1985, sin embargo por una operación que le tuvieron que hacer lo dejó y empezó a vender antojitos y postres en su casa para poder mantener a sus cinco hijos.
Actualmente, Rosario sólo trabaja para mantenerse a ella misma y desde noviembre fue ubicada de manera permanente en el Zócalo de la ciudad, después que cayera en una coladera mientras trabajaba y desde entonces le duele la rodilla, problema del cual la han atendido por el Seguro Popular que ella paga, porque en el trabajo no tiene ninguna prestación.
Rosario es una de las trabajadoras del Ayuntamiento que cobra por lista de raya y que al haber un recorte de personal o salario son los primeros afectados. Eso les pasó en el 2010 cuando inició la campaña del alcalde Manuel Añorve Baños a la gubernatura, cuando le disminuyeron el salario de mil 500 a mil 300 pesos.
Dijo que no es posible que ganen más ni que puedan escalar en el trabajo para tener mejores condiciones, porque incluso cuando les hicieron la reducción les dijeron que era porque ganaban mucho debido a que les alcanzaba para reparar los tambos que usan para la recolección de la basura que juntan.
A pesar de que por su trabajo sale a las 8 de la noche, aseguró que no le da miedo andar por las calles del centro sola, sabe que “los delincuentes por allá y yo por acá”.




