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Frente a las armas de policías, los momentos más críticos en la lucha contra La Parota

*Cinco años de plantones día y noche en seis lugares son parte de la resistencia contra la presa, que en ningún otro lugar ha durado tanto ni ha tenido resultado exitoso. Podría avecinarse otro conflicto con la entrada de la autodefensa y el Cecop no descarta formar su Policía Comunitaria para impedirla

Maribel Gutiérrez

Agua Caliente

(Cuarta parte)

En 10 años que se cumplen hoy, los opositores a La Parota estuvieron día y noche en plantones para bloquear el paso a la zona de la presa, rompieron cercos policiacos para impedir asambleas en las que se aprobaría la expropiación de las tierras y un día tomaron los pozos que abastecen de agua a Acapulco para pedir la libertad de un campesino preso.
Ahora, ante el peligro de que grupos armados de autodefensa entren a la zona de conflicto, e intervengan en favor del proyecto de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), los opositores están dispuestos a formar su Policía Comunitaria, pero reiteran que son un movimiento pacífico, no armado, que lucha por medio de plantones, con información y mediante la defensa jurídica en los tribunales.
Son acciones de resistencia, plantea el vocero del Consejo de Ejidos y Comunidades Opositoras a la Presa La Parota (Cecop), Marco Antonio Suástegui Muñoz, y cuenta los momentos más críticos en 10 años, en los que los opositores a la presa arriesgaron su vida para defender directamente sus tierras.
Mujeres y hombres sostuvieron seis plantones en cada una de las entradas a la zona de conflicto, día y noche durante cinco años, de 2003 a 2008 sin descanso, y así pararon las obras de la CFE.
El también vocero Felipe Flores Hernández, que ha estado en reuniones de afectados por las presas en cinco países de América Latina  y en México, afirma que no se conoce otro movimiento que haya resistido cinco años sin parar, con plantones en seis lugares: Agua Caliente, Parotillas, San Isidro Gallinero, Cruces de Cacahuatepec, Huamuchitos y Dos Arroyos, además del primero, en El Fraile, con el que comenzó el movimiento opositor el 28 de julio de 2003.
En esos encuentros se ha informado que ningún otro movimiento contra proyectos de presas ha triunfado, en todos los casos se han hecho las obras; sólo La Parota no se ha hecho, aunque el peligro sigue porque no se ha cancelado definitivamente, y por el contrario, el 10 de junio la CFE publicó en medios nacionales que planea hacer la licitación de la obra el próximo año.
En esos momentos crítcos, Suástegui, con el también vocero Felipe Flores Hernández, estuvo al frente de los contingentes, hablando fuerte, con sombrero de fieltro negro, recogiendo piedras para regresarlas a los policías, o llorando cuando habla de sus compañeros muertos, particularmente de Tomás Cruz Zamora asesinado por un comunero que apoya la presa el 18 de septiembre de 2005, y del ejidatario de Dos Arroyos Miguel Maya Manrique asesinado a golpes por simpatizantes del proyecto de la CFE el 30 de enero de 2006.
El vocero es siempre emotivo, aún en la calmada entrevista, bajo 40 grados de temperatura del medio día del lunes 22 en Agua Caliente, cuando dice: “Nunca he tenido miedo a perder la lucha, la lucha la vamos a ganar, te lo puedo firmar con mi sangre”.
No guarda reservas para expresar su apego a la tierra, aunque es arquitecto de profesión y su negocio es de motos acuáticas para turistas en Acapulco: “Tengo 37 años, no conozco otra cosa que me haga más feliz que la lucha social. He aprendido a querer a la gente, a respetar a los acianos, me ha dejado amor a la tierra, cuando me muera quiero que me entierren en mi terreno, cerquita del pozo de agua”.

Rompen cerco policiaco

El 14 de agosto de 2005, cientos de opositores impidieron que se realizara una asamblea de Bienes Comunales de Cacahuatepec, convocada ilegalmente fuera del territorio comunal, en El Campanario, para aprobar la expropiación de las tierras en favor de la CFE. En el camino, en el poblado de Las Minas, policías municipales de Acapulco apuntaron sus armas y cortaron cartucho contra hombres y mujeres para detenerlos, pero éstos rompieron el cerco y siguieron y llegaron a la asamblea a descubrir la maniobra de la CFE en complicidad con líderes que están a favor de la presa y funcionarios agrarios.
–¿Cómo te explicas que la gente exponga su vida?
–La gente ve a la tierra y a su casa como todo, la gente realmente quiere a su tierra, siente lo que le puede pasar si la presa se hace y se quedan sin nada. Cuando hemos ido a alguna manifestación nunca nos escondemos, a las mujeres tratamos de protegerlas, pero muchas van adelante de los hombres.
“El día del Campanario la policía nos quitó los camiones para que no siguiéramos en San Juan y las mujeres hacían cadenas humanas y los soldados y federales las empujaban en la espalda, y seguimos caminando, muchos kilómetros.
“Estuvieron a punto de matarnos, el comandante me puso la pistola en el pecho y cortó cartucho,  yo le di una cachetada quriéndole quitar la pistola, y le vi el odio en sus ojos, y me dijo: te vas a morir indio pendejo, y le dije: a eso vine comandante y cortó cartucho para dispararme, ya estaba con el dedo en el gatillo, y fue cuando Karina Contreras y Ricardo Castillo, reporteros de El Sur, le pusieron el micrófono de la grabadora y le preguntaron: ¿comandante, tiene órdenes de disparar?,  y el comandante los vio y cambió de color, pero sí tenía órdenes de disparar y las había dado el alcalde Alberto López Rosas, que después había dicho que su policía no había ido armada y gracias a lo que se publicó en El Sur lo desenmascaramos. Después supimos que las órdenes que tenían los policías eran de matarnos para que no llegáramos a la asamblea, pero pasamos Las Minas, donde estaban los policías, y llegamos caminando a El Campanario.
“La gente estaba esperando a los voceros. El comandante Roberto Abisaid me decía: no te metas porque te voy a golpear, nos brincamos la cerca con mi compadre Tico Hernández y nos madreamos con los policías, me acuerdo que estaba tocando un grupo musical: cuararé, cuararé, cuararé, y acabamos  también con la tambora, agarramos los papeles y les echamos lumbre, ya  estaban firmando la expropiación de la tierra y la gente no sabía qué estaba firmando.
“Ahí encontramos los padrones amañados y logramos rescatar algunos, y  cometimos el error de quemar muchos.  Ese día golpearon a mi hermana, andaba el helicóptero de la policía y los compañeros con resortera tirándoles pedraditas, donde iba el secretario de Seguridad Pública, Heriberto Salinas Altés.
“El gobernador Zeferino se encabronó y decidieron hacer después la asamblea en San Marcos. Allá fuimos, no nos dejaban pasar y nos tuvimos que meter en un panteón y arrancar las cruces de los muertitos y tirárselas a los policías, otra batalla campal para llegar a la asamblea.
“Fue con decisión, un pueblo que no tiene decisión está destinado al fracaso. Si entras a una lucha y no llevas decisión la pierdes, aquí hay decisión de dar la vida por la tierra, aquí hay decisión de defender el agua y el río. Esa es la clave del triunfo, hay una decisión tomada el 28 de julio de 2003: “la tierra no se vende, no a la presa La Parota, fuera la CFE”.

Cierran el bombeo de agua a Acapulco

–El 4 de abril de 2006 el Cecop tomó las instalaciones del sistema que abastecen de agua  al 70 por ciento de la ciudad de Acapulco, localizadas al margen del río Papagayo ¿Cómo decidieron esa acción?
–Las autoridades y los que están a favor de la presa habían hecho la asamblea en Dos Arroyos para que el ejido aprobara la expropiación, nosotros fuimos a apoyar a los compañeros ejidatarios porque somos del Cecop, hubo heridos golpeados por los policías. (El 30 de enero) hubo un enfrentamiento entre Margarito Hernández Iturio, que era ejidatario a favor de La Parota, y Margarito  Castillo Manrique que era opositor. El que quiere la presa invitó a nuestro compañero a tomar una cerveza y aceptó para no tener problemas, después lo obligó a que se tomara otra, y lo insultó, aquél tenía pistola y lo quiso matar, y el compañero sacó su machete para defenderse y en el movimiento al otro se le trozó la mano, pero el que tuvo la culpa fue el otro. Lo metieron a la cárcel, porque defendió su vida.
“Un compañero propuso: hay que cerrar los pozos y quitar el agua solamente así van a sacar al Turco, y la familia del compañero lloraba.
“Hicimos la convocatoria, nos juntamos más de 2 mil entre hombres y mujeres, entramos al pozo y un compañero empezó a parar las bombas, y le quitamos el agua a Acapulco. El gobernador Zeferino Torreblanca nos llamó terroristas. Mandó  helicópteros a Amatillo y a Las Chanecas, ya venían sobre nosotros, y empezamos rodear los pozos, hicimos el trueque, dijimos que liberábamos los pozos pero que soltaran a Margarito. El pesidente municipal era Félix Salgado Macedonio, y se le pidió que nos ayudara, redujeron la fianza, salió el compañero.
–¿No tuvieron miedo de que los acusaran de sabotaje?, o que se viera como un movimiento radical?
–El movimiento tiene su esencia, y la esencia del movimiento es ser rebelde, es no a las injusticias, es ser recio pero no radical porque tenemos gente que sabe escuchar. Sabíamos que podía haber muertos, porque había órdenes del gobernador de disparar.

Las autodefensas, nuevo peligro

­El Cecop informó que a mediados de junio, el movimiento de autodefensa contra la delincuencia organizada que promueve la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (UPOEG), realizó una reunión en Cacahuatepec, con el fin de formar en esta zona un grupo armado de ese sistema.
Suástegui informó que esa reunión fue promovida por Mauricio Velarde Hernández, de El Ranchito, que pertenece al Movimiento Ciudadano, junto con el priista Eduardo Valente Navidad. Se supo que en esa reunión pretendían reclutar a 40 campesinos, pero ninguno se integró.
Suástegui señala al movimiento de autodefensa como una amenaza para el Cecop, porque quienes lo impulsan promueven la presa.
–Ustedes han manifestado su rechazo a estos grupos.
–No vamos a permitir que vengan las autodefensas, ya entraron a Cacahuatepec, las trajo Mauricio Velarde.  Estoy viendo que quieren entrar  para tomar el control, meter temor a la ciudadanía, armados, y después imponer el proyecto La Parota como lo quieren hacer con las mineras en territorio de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC).
“Que vengan las autodefensas es como meter el enemigo en casa, es como el caballo de Troya. Aquí no hay crimen organizado, entonces ¿para qué quieren formar grupos de autodefensa contra el crimen organizado? Aquí tenemos policías rurales, y muchos integrantes del Cecop son policías rurales, los nombra el pueblo.
“La comunidad de Cacahuatepec no pidió a las autodefensas, el comisario no estuvo en la reunión, fueron los policías encapuchados casa por casa diciendo que asistieran a la asamblea porque iban a dar una información, y la gente no fue, llevaron gente de afuera, la gente de aquí no quiere entrar a la autodefensa.
“En una última consecuencia formaríamos un sistema como el de la CRAC, somos comunidad indígena, podríamos formar nuestra Policía Comunitaria, si las autodefensas quieren entrar con armas esa sería nuestra respuesta y podría ser grave el conflicto. Entonces pedimos a las autoridades que no sigan mandando a las autodefensas para acá y a ellos les decimos que no los necesitamos”.

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