Propone el dramaturgo Fernando Martínez finalizar con el prejuicio en la puesta en escena
*Ofrece a directores y actores de Acapulco el curso Análisis dramático para la escena
Óscar Ricardo Muñoz Cano
Con frases como que la verdad quita la paz y el realismo rompe paradigmas, el maestro, director y dramaturgo Fernando Martínez Monroy concluyó su curso Análisis dramático para la escena, la tarde de este sábado en el Centro Cultural Domingo Soler.
En entrevista dijo que el curso se planteó “como una herramienta para distinguir los matices de las cosas, generalmente cuando vemos obras, tratándose de las clásicas, la gente está con el prejuicio de que por ejemplo Romeo y Julieta se trata del amor u Otelo de los celos, y lo que se busca es romper el prejuicio para adentrarse de manera viva y palpitante dentro de los textos”.
Esto, agregó, “en un curso meramente práctico; la gente cree que porque se trata de análisis se trata de teoría, de que los conceptos van a funcionar teóricamente y no, este es un curso práctico donde los alumnos desarrollen habilidades para mirar y distinguir teatro”.
Ante una docena de alumnos, en su mayoría actores y directores teatrales, el maestro Monroy, durante los seis días que duró su curso, se dedicó a explorar las obras Prometeo encadenado, de Esquilo; Macbeth, de Shakespeare, y La muerte de un viajante, de Arthur Miller, mismas que en común, dijo, tienen a personajes depresivos, con coraje contenido e ira derrotada, que no es otra cosa que la tristeza.
“Estamos frente a tres textos que son muy semejantes a pesar de que los vemos distintos; pasa como en la vida, toda evidencia a priori nos parece distinta, pero a nivel profundo termina siendo lo mismo, y esa es la verdad del arte”.
Y es que agregó: “leyendo no estamos leyendo y viendo no estamos viendo, por lo que el curso pretende dar herramientas para la escena; nosotros estamos partiendo de que los conceptos van a la cabeza, pero todo lo que está en escena también pasa por las emociones”, al tiempo que recordó que estos análisis les servirán a los alumnos como modelo para otras obras.
Respecto a la respuesta de la gente de Acapulco, el maestro Martínez Monroy, quien tiene su propia escuela y grupo teatral en la ciudad de México, comentó que “están ávidos y eso es importante; hablar de nivel, por ejemplo, es hablar de un concepto y en el teatro no se habla de conceptos, pero hablar de reacción, de catarsis, todos están muy parejos y eso habla muy bien de la gente que hace teatro en Acapulco”.
“Me gustan mucho este tipo de grupos con los que se puede trabajar; haber leído o no teatro es una cosa que tiene solución, pero esto (el curso) es un planteamiento de actitud espiritual que es con lo que se trabaja en el teatro”, concluyó.




