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Sin ayuda gubernamental, ciudadanos de Huautla alojan a 500 desplazados

*Cada vecino alimenta y viste entre dos y nueve personas que huyeron de sus pueblos debido a la irrupción de hombres armados

* Los condicionan las au-toridades: tienen que ir a Tlacotepec si quieren auxilio, revelan

* A los hombres se los llevan los delincuentes y los convierten en sicarios, relatan

* Los que están en la cabecera demandan una base permanente del Ejército

*No hay un registro oficial de cuántas localidades se quedaron vacías

Sin ayuda gubernamental, alojan ciudadanos  de Huautla a 500 desplazados por la violencia

*Cada vecino alimenta y viste entre dos y nueve personas que huyeron de sus pueblos debido a la irrupción de hombres armados. Los condicionan las autoridades: tienen que ir a Tlacotepec si quieren auxilio, revelan. A los hombres se los llevan los delincuentes y los convierten en sicarios, relatan

Rosalba Ramírez García

Huautla

Los desplazados que se refugiaron en Huautla, del municipio de Heliodoro Castillo, huyendo de la violencia de la delincuencia organizada, cumplieron ayer siete días sin ayuda del Ayuntamiento o los gobiernos estatal y federal.
La condición que les dieron las autoridades para ayudarlos es que se movilicen a la cabecera municipal, Tlacotepec, por eso son los vecinos del lugar quienes han dado alojo, comida, ropa y medicinas a los más de 500 desplazados que llegaron desde el lunes 29 de julio.
Ayer, dos trabajadores de Protección Civil del estado acudieron por primera vez a Huahutla, llevaron cinco bolsas medianas con ropa y unas cinco escobas, revisaron la presión de algunas personas mayores y escucharon las demandas de las madres de familia porque hay por lo menos 22 niños con diarrea y no hay quién los atienda.
Los trabajadores de Protección Civil salieron de la comunidad con la promesa de regresar con colchonetas, cobijas y comida, pero no dijeron para cuándo, lo que sí dejaron claro a los desplazados es que no les solucionarían el problema de seguridad.
Los desplazados exigen la presencia de las autoridades para que les informen si podrán regresar a sus comunidades, si ya hay seguridad, pues les preocupan sus animales que tuvieron que dejar libres para que no murieran de hambre, sus pertenencias y sus siembras de milpa y calabaza.
Josefina Sánchez Rojas una mujer de 58 años abandonó a pie Ixtlayotla con otras 35 familias, su hijo y sus nietos el lunes por la tarde después de que mujeres de Tetela del Río les relataran que se habían llevado a sus hermanos y a su padre.
Afirmó que solo habían escuchado rumores de que hombres armados “esos que dicen que se llaman de la familia michoacana”, secuestraban o se llevaban “como esclavos” a los hombres y adolescentes a quienes convierten en sicarios.
El lunes, los desplazados vieron pasar a sus vecinos de Tetela del Río, despavoridos, a pie o en carros, cargando a los niños y unas cuantas bolsas con comida.
Las mujeres llorando informaban que de ese lugar “se llevaron a seis hombres y después a otros dos”  y las familias de Ixtlayotla, Pesuapan, Amacahuite, El Rodeo, El Capire, Buena Vista, El Órgano, Huerta Vieja, Tesonapa, Pericotepec, Espinazo del Diablo y El Pescado decidieron abandonar sus comunidades.
Ayer relataron que hubo balaceras, amenazas y secuestros en esas comunidades, y de todo dieron aviso a las autoridades pero “nunca nos hicieron caso”.
En Atlayolapa sólo se quedó un matrimonio de ancianos que afirmaron no correrían peligro, debido a que por su edad no les serían útiles a los grupos delincuentes.
En la iglesia de Huautla, donde duermen unas 80 personas entre mujeres y niños, una madre de Amacohuite afirmó que en su comunidad constantemente había balazos y temor por los rumores de secuestros pero no pedían ayuda a las autoridades “porque luego matan a los que denuncian”.
En Huautla los vecinos les dieron alojo en sus casas a quienes huyen de la violencia, todas las familias tienen entre dos y nueve desplazados en sus casas, a quienes les ofrecen comida, techo y ropa.
Algunas familias que no tienen familiares ni conocidos en Huautla tuvieron que quedarse en la iglesia, las mujeres y niños duermen dentro de la capilla mientras que los hombres duermen bajo un techado de lámina en el patio, sin ninguna protección y soportando la lluvia.
Trece comunidades desoladas

Un camino de ?terracería y muy accidentado debido a la lluvia conduce a Huautla, en donde hay unos 40 efectivos del Ejército que resguardan la comunidad y realizan recorridos por los caminos.
Los uniformados afirmaron que “no hay un alma en los caminos de aquí para adelante”, además de animales de granja y domésticos y el Ejército, nadie transita a los caminos que llevan a trece comunidades que están abandonadas, en las que sólo se quedaron algunos ancianos.
El sábado, los militares realizaron un recorrido en las comunidades y a petición de los desplazados, dieron de comer a los animales de granja que no fueron liberados antes de que los dueños salieran de sus casas.
Los militares no saben hasta cuándo estarán en Huautla, aunque los pobladores piden que en ese punto quede un destacamento porque tienen “terror” a quedarse solos.
Los vecinos de Huautla dicen que están temerosos porque afirman que ahora siguen ellos, que si no se atiende la pobreza y se termina con la delincuencia organizada, después serán ellos los que buscarán alojo en otros lugares.

Exigen refugiados en Tlacotepec una base permanente del Ejército para evitar el regreso de sicarios a sus comunidades

*Ayer cumplieron seis días desde que salieron de sus pueblos. No hay un registro oficial de cuántas localidades se han quedado vacías por la narcoviolencia ni de cuántos desplazados hay

Rosalba Ramírez García

Tlacotepec

Ayer cumplieron cinco días  refugiados en esta cabecera municipal  los desplazados de 13 comunidades de la sierra de Heliodoro Castillo y San Miguel Totolapan, y aún esperan que alguna autoridad les informe qué pasará con ellos, quieren regresar a sus casas pero sólo si hay una base permanente del Ejército en un punto intermedio de las poblaciones abandonadas.
En Tlacotepec siguen más de 500 desplazados, y ayer llegaron cuatro patrullas de la Policía Estatal y sus efectivos recorren algunos caminos y la cabecera municipal.
Los desplazados pasan sus horas y sus días en la espera, sólo los niños son entretenidos durante el día por vecinos de la cabecera municipal que les llevan juegos de mesa como la lotería y otros más ven películas infantiles, y los adultos reclaman respuestas de las autoridades pues no quieren estar en la incertidumbre.
Por la mañana y tarde de ayer se buscó al alcalde perredista, Mario Alberto Chávez Carbajal, para preguntarle de las medidas de seguridad que acordó con el gobierno estatal, pero no estaba en el municipio, según informó su secretario y lo confirmó el director del DIF, Alexis Reyna Adame.
Este funcionario, el director de Protección Civil (PC) municipal, Aurelio Castillo Villalva y tres de la dependencia estatal, encabezados por Marcos López son los responsables de los más de 517 desplazados que están en el albergue en la cabecera municipal.
El sábado acudió el secretario general de Gobierno, Jesús Martínez Garnelo y el de Seguridad Pública, Javier Lara Montellanos pero después ya no acudió ninguna autoridad estatal, ni el alcalde estuvo en el municipio, o al menos no fue al Ayuntamiento ni a ver a los desplazados.
Se preguntó a los enviados  de Protección Civil estatal y municipal del número de refugiados, pero ninguno tiene el registro de los desplazados que llegaron a la comunidad El Caracol, tampoco saben cuántas personas llegaron a Huautla sólo manejan lo que dicen los vecinos de ese poblado, que llegaron más de 500.
No hay un registro oficial de cuántas comunidades se han quedado vacías por la narcoviolencia, pero según la información que proporcionaron los desplazados son?Tetela del Río, Ixtlayotla, Amacahuite, El Rodeo, El Capire, Pesuapan, Buena Vista, El Órgano, Huerta Vieja, Tesonapa, Pericotepec, Espinazo del Diablo y El Pescado.

De la sierra de la Costa Grande y de Tierra Caliente, miles de desplazados que ha dejado la narcoviolencia en dos años

*Desde el 2011 hay registros de comunidades abandonadas por la incursión de sicarios que exigen que los hombres trabajen para ellos, entreguen sus pertenencias o salgan del lugar. No dan garantías los gobiernos estatal y federal. La líder Juventina Villa fue asesinada cuando regresó de su exilio

Zacarías Cervantes

Chilpancingo

La noche del 21 de abril del 2011, 30 adultos, la mayoría mujeres y ancianos, y 77 niños, 34 de ellos menores de cinco años, atravesaron en siete camionetas durante cinco horas parte de la Sierra Madre del Sur. Se desplazaron de la comunidad de La Laguna a Puerto de Las Ollas, del municipio de Coyuca de Catalán, por el miedo a la violencia del crimen organizado que les había matado, en ese momento, a 30 de sus familiares.
Ese grupo de desplazados, encabezados por doña Juventina Villa, quien fue abatida a tiros el 28 de noviembre del año siguiente en La Laguna, fue el primero que se denunció ante los medios de comunicación. A la fecha, los desplazamientos provocados por la violencia del crimen organizado se han generalizado en todos los municipios de las regiones de Tierra Caliente y Costa Grande.
Aunque las cifras que se han difundido al respecto no son reales, porque hay muchas familias que han salido de sus comunidades y emigran a otras ciudades del país o del estado para alojarse en las casas de sus familiares sin que formen parte de los registros oficiales, se habla de que ya son miles los desplazados de la zona de la Sierra, en donde van quedando comunidades y pueblos abandonados, sin la posibilidad de regreso debido a que los gobiernos federal y estatal no les garantizan la seguridad que piden.
Por ejemplo, los desplazados de La Laguna y de Hacienda de Dolores regresaron a sus comunidades a finales de ese mismo año, sólo para recibir con más intensidad el hostigamiento de los sicarios que operan en la región y a consecuencia de ello la líder Juventina Villa fue abatida, cuando se preparaba para salir de nuevo hacia Puerto de las Ollas.
Durante el 2011, el secretario de Seguridad Pública y Protección Civil, Ramón Almonte Borja reconoció que grupos como los desplazados de La Laguna y Hacienda de Dolores abandonaron otras comunidades de Coyuca de Catalán, Coahuayutla, La Unión, José Azueta, Petatlán, Ajuchitlán del Progreso y Pungarabato. Sin embargo, no se dio seguimiento a su destino final y se desconocen las condiciones en que actualmente viven.
Otro de los casos que trascendió por el número de desplazados, fue el de la comunidad de Hacienda de Dolores, de Coyuca de Catalán, quienes huyeron a la cabecera municipal, a donde llegaron el 13 de diciembre.
Las 78 personas, de las cuales 56 tenían menos de 12 años, denunciaron que huyeron de las amenazas que recibieron del grupo que dirigía la señora Juventina Villa Mojica, de la comunidad de La Laguna, a quien acusaron de ser la causante de asesinatos recientes y de tener vínculos con el Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI).
En una segunda ocasión, 45 familias de La Laguna y de Hacienda de Dolores abandonaron esas localidades el primero de diciembre del 2012 y regresaron a Puerto de las Ollas, debido a nuevos ataques y asesinatos de criminales que operan en las localidades de Los Ciruelos y Hacienda de Dolores y tras los asesinatos de la dirigente Juventina Villa Mojica y su hijo Rey Santana Villa, ocurridos el 28 de noviembre de ese año.
Actualmente el grupo de familias desplazadas se dispersó, algunas siguen en Puerto de las Ollas, otras se trasladaron a Petatlán y la mayoría se encuentran radicando Coapango, La Palma II, anexo de La Unión y en la cabecera municipal de Ayutla, hasta donde llegaron sicarios para atacarlos el 22 de julio pasado, pero al ser descubiertos a tiempo dos de los agresores fueron abatidos, uno más fue detenido y dos huyeron.
Otro desplazamiento numeroso de familias debido a la violencia ocurrió el 20 de julio. Ese día, unas mil 300 personas, entre ellos 217 niños, abandonaron más de 10 comunidades de los municipios de San Miguel Totolapan y Arcelia, confirmó el alcalde del primer municipio, Saúl Beltrán Orozco.
Los poblados que fueron abandonados por las familias son los de Villa Hidalgo (El Cubo), El Terrero, Santo Tomás, San Rafael, Las Mesas, Las Chescuitas, El Remance y Valle Luz, pertenecientes a San Miguel Totolapan, así como Valle Galeana y El Guayabo, de Arcelia. Los desplazados permanecieron dos días en la cabecera municipal de San Miguel Totolapan en donde se refugiaron en el atrio de la iglesia, después, algunos resguardados por elementos de La Marina, militares y policías estatales regresaron a sus localidades en donde según el gobierno estatal ya no hay riesgos de violencia.
Pero muchas de las familias, a pesar de ello, ya no regresaron y se trasladaron a otros municipios como Ciudad Altamirano y Ajuchitlán del Progreso, algunas más se fueron a la ciudad de México, según corroboraron las autoridades municipales.
Lo anterior debido a que en esos días se informó que bandas de sicarios quemaron por lo menos seis viviendas en los pueblos de Pezuapa, La Ciénaga y los Encinos, de donde la gente también fue desplazada.
Sin embargo, uno de los desplazamientos más numerosos ocurrió recientemente en comunidades de los municipios de San Miguel Totolapan, Apaxtla y Heliodoro Castillo, en donde versiones periodísticas mencionan a más de mil 500 personas que han abandonado sus comunidades por temor a la violencia del crimen organizado que los tiene asolados.
Fuentes oficiales como la secretaria de Desarrollo Social del Gobierno del estado, Beatriz Mojica Morga, manejan que son más de mil las personas que están siendo atendidas por los gobiernos estatal y municipal.
Pero tan sólo de Tetela del Río, municipio de Apaxtla, salieron más de mil desplazados, 600 adultos y el resto niños, adolescentes y ancianos, de los cuales aproximadamente 500 se fueron a Tlacotepec y el resto a El Caracol.
Informes extraoficiales detallaron el 1 de agosto que los desplazamientos comenzaron desde el 24 de julio en varias comunidades, debido a que integrantes de un grupo armado llegó a sus comunidades y levantó a jóvenes, realizó disparos y amenazó a los habitantes para que les pagaran derecho de piso y les entregaran su ganado y pertenencias.
Por ejemplo, en la comunidad de Pericotepec, los 38 habitantes salieron el 31 de julio después de 15 días de amenazas, secuestros y bloqueos de carreteras con vehículos incendiados por el comando que les advirtió que después de las 7:00 de la noche no podrían andar en la calle.
También de la localidad de Amacahiute salieron 150 personas, 50 del Capire, 100 de Buena Vista y 30 del Órgano, municipio de Heliododo Castillo.
La mayoría de las familias que habitaban en la localidad de Tepezonapa, de San Miguel Totolapan, también abandonaron la localidad tras amenazas de muerte en su contra.
Abandonaron su localidad las 36 familias de Ixtayotla, debido a la presión que recibieron por el grupo de sicarios que está recorriendo los pueblos para obligarlos a salir de ellos.
Fuentes oficiales informaron que el sábado en Tlacotepec había 517 desplazados registrados oficialmente; aproximadamente 500 más estaban refugiados en la comunidad de Huautla. Mientras que hay una cifra no registrada de refugiados con familiares o amigos.
Las zonas más afectadas por los problemas de inseguridad y el narcotráfico que están provocando el desplazamiento de los pueblos son en la mayoría de los municipios de la Tierra Caliente y la Costa Grande.
Fuentes de Seguridad Pública ubican el desplazamiento de familias principalmente en los municipios de Coyuca de Catalán, Coahuayutla, La Unión, José Azueta, Ajuchitlán del Progreso y Pungarabato. Sin embargo los desplazamientos recientes son más numerosos en los municipios de San Miguel Totolapan y Heliodoro Castillo.
Fuentes periodísticas revelan que en estos municipios lo más común es el robo de vehículos, la extorsión, el secuestro y pago de derecho de piso.
Para atender el problema el Gobierno del estado ha integrado el Comité Integral de Atención a Desplazados, conformado por funcionarios de distintas dependencias como la Secretaría de Desarrollo Social, Seguridad Pública y Protección Civil, Salud y Finanzas y Administración.

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