Exige el Consejo de Seguridad fin al baño de sangre en Siria, mientras 92 mueren en el país
DPA
Nueva York / Damasco
Un año después del inicio de la violencia en Siria, los países del Consejo de Seguridad de la ONU exigieron ayer un fin inmediato del baño de sangre, aunque con posturas distintas, en una jornada en la que, según la oposición, hubo 92 muertos en el país árabe, entre ellos varias mujeres y niños.
Mientras que varios países árabes y occidentales culpan al gobierno del presidente Bashar al Assad por la violencia que ya causó más de 8 mil muertes, Rusia sigue defendiendo al gobierno sirio.
“La comunidad internacional debe poner fin a la violencia”, dijo el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon. “El gobierno sirio falló y no cumplió con su obligación de proteger a su propio pueblo. Y estas acciones vergonzosas continúan”, dijo Ban. La situación es, según afirmó, indignante. “Los sirios están pagando un precio terrible sólo por pedir que se respeten sus derechos”.
La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, señaló que Estados Unidos respeta la soberanía territorial de cada país de la ONU. “Pero no creemos que este Consejo deba callar mientras son pisoteados los derechos humanos”, añadió.
Asimismo, Clinon denunció a Damasco por su “cínica” postura al iniciar una nueva ofensiva cuando el enviado internacional de la ONU para el país, Kofi Annan, llegaba al país este fin de semana.
Por su parte, el ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, reconoció que “sin lugar a dudas las autoridades sirias tienen gran parte de la responsabilidad”.
“Pero no debemos ignorar el hecho que hace tiempo no luchan contra personas desarmadas sino contra unidades de combate y grupos extremistas como terroristas de Al Qaeda”, indicó. Agregó que el llamado a una intervención extranjera no es de ayuda.
Sin embargo, es no es un pedido que figure en ninguna agenda. Rusia ya evitó en el pasado tres resoluciones contra su aliado y comprador de armas, Siria -en dos ocasiones con su veto, junto al de China-, pero ninguna de ellas contenía sanciones o iba más allá de una condena. Un representante chino volvió a decir ayer que Pekín está en contra de toda intromisión en asuntos internos.
Lavrov también acusó ayer en Nueva York a Occidente de haber manipulado el año pasado las decisiones de la ONU respecto de la protección de civiles en Libia.
La OTAN abrió la puerta a la imposición de una zona de exclusión aérea en Libia, pero “la realidad fue un bombardeo masivo”, denunció el ministro ruso. “Es triste que todavía no haya ninguna investigación sobre víctimas civiles de los bombardeos aéreos”, agregó Lavrov.
Por su parte, el embajador sirio en Moscú, Riad Chadad, dijo según la agencia de noticias rusa Interfax que Damasco aprueba un plan de paz presentado con el respaldo de Rusia y la Liga Árabe. El plan fue entregado el fin de semana a Al Assad por el enviado especial de la organización panárabe y la ONU, Kofi Annan.
Por su parte, conocidos intelectuales, premios Nobel y ex políticos de todo el mundo reclamaron al Consejo de Seguridad de la ONU y en particular a Rusia una resolución que ponga fin a la masacre en Siria, aseguró ayer el diario alemán Süddeutsche Zeitung.
“La responsabilidad por el derramamiento de sangre en Siria recae en último término sobre aquellos que permiten o perpetran esos crímenes”, señala medio centenar de personalidades en una carta enviada a los 15 miembros del Consejo de Seguridad.
“Sin embargo, las divisiones en la comunidad internacional dieron al régimen de (Bashar) Al Assad una falsa impresión de seguridad y de que la represión violenta es un camino admisible”.
Entre los firmantes de la declaración, a la que tuvo acceso el Süddeutsche Zeitung, figuran intelectuales como el semiólogo italiano Umberto Eco, el filósofo alemán Jürgen Habermas y el escritor israelí David Grossman.
También figuras de la política como los premios Nobel de la Paz Shirin Ebadi (Irán) y Jody Williams (EU), la activista rusa por los derechos humanos Liudmila Alexeyeva o los ex presidentes Richard Weizsäcker (Alemania) y Frederik Willem de Klerk (Sudáfrica).
La carta se dirige abiertamente a Rusia, que hasta ahora ha rechazado junto a China cualquier condena al gobierno de Assad.
Al menos 92 personas murieron ayer en Siria, la mayoría en la provincia de Homs en una masacre perpetrada al parecer por las fuerzas de seguridad, según activistas. Allí murieron 57 civiles, entre ellos 28 niños y 23 mujeres.




