Mueren 38 partidarios de los Hermanos Musulmanes cuando los trasladaban a la cárcel
*El jefe del Ejército egipcio endurece su desafío frente a los islamistas. El gobierno rechaza las críticas de otros países por la represión ejercida contra los seguidores del depuesto presidente Mursi. El Baradei llega a Viena tras dimitir como vicepresidente del país. La Unión Europea analizará en los próximos días sus relaciones con El Cairo
DPA / EFE
El Cairo / Viena / Bangkok
Al menos 38 personas murieron ayer durante la fuga de varios partidarios de los Hermanos Musulamanes cuando eran trasladados a una cárcel en El Cairo, según informó la emisora árabe Al Yazira.
La fuente indica que los islamistas, que habían sido detenidos el sábado, tomaron de rehén a un oficial de la policía e intentaron escapar. Pero otros agentes de seguridad abrieron fuego desde el exterior de la camioneta y mataron a todos los ocupantes del vehículo, agrega.
Hasta anoche no se había emitido una declaración oficial.
La televisión estatal, en tanto, informó que un grupo de hombres armados había intentado frenar el convoy policial que trasladaba a los 612 presos, lo que provocó un fuerte intercambio de disparos entre la policía y los atacantes. De acuerdo a la emisora estatal murieron 36 personas.
Los hombres fueron detenidos el sábado durante enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y los partidarios del derrocado presidente Mohamed Mursi.
De acuerdo con la información, los detenidos se rebelaron cuando fueron informados de su traslado a la prisión de Abu Saabal.
El jefe del Ejército y “hombre fuerte” del nuevo régimen egipcio, Abdel Fatah al Sisi, lanzó ayer un duro mensaje a los islamistas que reclaman la restitución de Mohamed Mursi, al advertirles de que “no harán arrodillarse al Estado”.
En su primera aparición tras el sangriento desmantelamiento el miércoles de las acampadas islamistas en las plazas cairotas de Rabea al Adauiya y Al Nahda, Al Sisi intervino ante la cúpula de las fuerzas de seguridad para presentar al Ejército como guardián de la voluntad del pueblo.
Por su parte, el gobierno egipcio rechazó ayer las críticas de otros países a su represión de las protestas de los Hermanos Musulmanes y reafirmó su política de “mano dura”, mientras que el movimiento islamista volvió a movilizar a miles de simpatizantes contra el “golpe militar”.
El ministro del Exterior, Nabil Fahmi, dijo ante la prensa en El Cairo que el gobierno tiene la obligación de imponer la ley y el orden y que no dejará de hacerlo pese al peligro de perder fondos de ayuda, después de que éstos fuesen congelados por varios países de la Unión Europea (UE).
En tanto, los Hermanos Musulmanes desconvocaron una de las manifestaciones previstas para el domingo en la plaza Roxy de El Cairo por “motivos de seguridad”, informó ayer el partido Libertad y Justicia. En los tejados de las inmediaciones de la plaza se vieron “matones y francotiradores”, aseguró la organización.
A pesar de esta cancelación, se mantenía el resto de manifestaciones planeadas en la capital egipcia, entre ellas la organizada frente al Tribunal Constitucional. En torno al edificio, situado en el sur de la capital, fueron destacados miembros de las fuerzas de seguridad.
Egipto volvió a vivir una noche tensa con ataques en la península del Sinaí, en medio de los enfrentamientos entre seguidores y detractores del ex mandatario, depuesto en un golpe del Estado el 3 de julio.
La Unión Europeas (UE) anunció que analizará en los próximos días sus relaciones con Egipto. Los embajadores de los 28 países miembros se reunirán el lunes para evaluar la respuesta del bloque a la violencia en el país árabe.
“La violencia y las matanzas de los últimos días no pueden ser justificadas ni toleradas sin decir nada”, señalan en un comunicado conjunto el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy y de la Comisión Europea, José Manuel Barroso.
El gobierno informó ayer que el ministro del Exterior, Nabil Fahmi, habló el sábado con su homólogo alemán, Guido Westerwelle, así como con los ministros de Bahrein y Reino Unido y con la representante de Política Exterior de la Unión Europea (UE), Catherine Ashton.
Amnistía Internacional criticó la actuación de las fuerzas de seguridad egipcias como totalmente desproporcionada.
Por otro lado, el premio Nobel de la Paz egipcio Mohamed el Baradei llegó ayer a Viena, cuatro días después de que presentara su dimisión como vicepresidente de Egipto por los últimos disturbios, informó la radio pública austríaca ORF.
Por su parte, la primera ministra de Tailandia, Yingluck Shinawatra, ordenó ayer la evacuación de los ciudadanos tailandeses en Egipto lo antes posible tras el aumento de la violencia en los últimos días, informó ayer la prensa local.




