De nuevo se reúnen desplazados con un funcionario estatal pero no logran acuerdos
*Durante la junta privada con el subsecretario de Asuntos Jurídicos y Derechos Humanos del gobierno estatal, Victoriano Carbajal Sánchez, se pidió su reubicación y que les restablezcan sus tierras, dice el representante de los afectados, Moisés Mendoza
Carlos Moreno A.
El representante de los desplazados de la comunidad de las Chascuitas, municipio de San Miguel Totolapan, Moisés Mendoza Campos, informó que ayer se reunió con el subsecretario de Asuntos Jurídicos y Derechos Humanos del gobierno estatal, Victoriano Carbajal Sánchez, para solicitarle que los reubiquen y les restablezcan sus tierras para trabajar, pero que no se logró ningún acuerdo.
En esta reunión privada, que fue a las 6 de la tarde en las oficinas de la Arquidiócesis, también estuvieron el sacerdote Jesús Mendoza; el director de Gobernación municipal, Felipe Loyo Malabar y el arzobispo Carlos Garfias Merlos.
Consultado en los patios del motel donde se hospedan, Mendoza Campos informó que en esa reunión Carbajal Sánchez le preguntó qué “estábamos dispuestos a pedir al gobierno”, en referencia al rechazo del dinero que se les había ofrecido, 20 mil pesos para 29 familias y solicitar una mayor cantidad.
Mendoza Campos dijo que en un principio el subsecretario de Asuntos Jurídicos y Derechos Humanos del gobierno estatal les explicó que ese cheque “era un fondo perdido y que era lo único que iban a recibir del gobierno”, y que le respondieron que “nosotros lo tomamos como un disparate, 20 mil pesos prácticamente no nos sirven para regresar a nuestro pueblo porque todo lo tenemos quemado”.
Indicó que Carbajal Sánchez les había dicho que ese cheque “era un fondo perdido y que era lo único que íbamos a recibir del gobierno”.
Asimismo, informó que al propietario del motel donde se alojan el gobierno del estado le entregó un cheque para cubrir parte de los días que han ocupado las habitaciones y así los pudieran esperar más tiempo.
Agregó que le pidió al funcionario que los todas las familias desplazadas fueran reubicadas por el rumbo de la Costa Chica y les restablezcan sus tierras para trabajar, “para sembrar, para hacer lo que sabemos hacer.
Pero que ante las peticiones el funcionario sólo se limitó a decir que lo iba a platicar y que entregaría el mensaje al gobernador Ángel Aguirre Rivero, “que él no es el que decide”, pero que tendría una respuesta el jueves.
Se quejó que ante la solicitud de una reunión con Aguirre Rivero, el mandatario estatal ha hecho caso omiso, “ hasta la fecha no hemos tenido respuesta”.
Indicó que el gobierno municipal les entregó 78 colchonetas y se comprometió a resolver las peticiones que le hicieron a Loyo Malabar, entre ellas un apoyo económico a cada familia, “porque las despensas que nos ha dado el gobierno estatal sólo han sido arroz, frijol y atunes y pues para comer y hacer algo necesitamos echarle jitomates y chiles, y necesitamos comprarlos de nuestra bolsa”.
Externó el temor de estar en el puerto “porque no sabemos si aquí nos pueda alcanzar la violencia que sacudió nuestro pueblo”.
Afuera del motel había patrullajes de la Policía estatal y la federal, por la calle donde se ubican.
Las 29 familias siguen alojadas en habitaciones de un motel deteriorado de la zona Tradicional del puerto.
Las familias huyeron de la comunidad Las Chascuitas hace 19 días, dejando todo porque un comando de 200 pistoleros quemó sus casas.
La infraestructura del motel donde se refugian está visiblemente deteriorada y denota un abandono de años, la pintura ya perdió el color original, en algunas partes está carcomida por el sol y en otras y el polvo de años la cubrió por completo. Los pilares del edificio tampoco han sido pintados en años.
El aspecto gris de la estructura contrasta con el color rojo de las pequeñas ropas de los niños que pende de tendederos improvisados por las mujeres. Los servicios del lugar se anuncian en letreros en la entrada de la hospedería, que ofrece tres horas de alojamiento en una habitación por 80 pesos. Hay cajones de estacionamiento en la planta baja de cada habitación, pero la mayoría están vacíos.
Como en casi todos los hoteles de paso no hay un portón que detenga los vehículos que entran y sólo hay algunas viejas cortinas que tienen marcadas letras.
En la entrada, una mujer que atiende en el pequeño lobby –que carece de sillas, adornos o sillones– dijo que el administrador del sitio no había llegado.
Un pequeño perro resguarda y sirve de timbre de aviso en el sitio, pues está amarrado a un poste de la entrada y ladra a los extraños que se acercan. (Redacción).




