Abelardo Martín M.
Guerrero, al límite?
A cada momento que pasa una sensación de pérdida de control y de aumento y mayor gravedad de los problemas, se va apoderando de la percepción de los guerrerenses.
El Ejército mexicano fue llamado y vino al auxilio para tratar de devolver paz y tranquilidad; o se siente acosado, maniatado y frente a un problema de inseguridad por un lado y de gobernabilidad, por otro, que le imposibilita para intervenir.
El gobierno de Ángel Heladio Aguirre pierde espacios, aunque sus colaboradores le hagan creer que la situación esta “bajo control” y que el agua aún no llega a los aparejos. La verdad es que Guerrero da la impresión de estar cada vez más cerca del precipicio, no obstante la buena voluntad o disposición.
La escalada de violencia sigue ocupando los espacios mediáticos, sin que haya algo que contraponga o minimice los efectos negativos de informaciones acerca de la violencia en el estado.
Adicionalmente, como si no fuera suficiente con el recuento diario de muertos, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) abrió una investigación sobre el desplazamiento de 131 personas del municipio de San Miguel Totolapan a causa de la delincuencia organizada.
Ayer mismo, empresarios, comerciantes, choferes de transporte público guerrerenses anunciaron, en conferencia de prensa, que si los tres poderes de gobierno no aplican medidas para terminar con la inseguridad, cerraran sus negocios, dejaran de pagar impuestos e incluso podrían llegar a formar sus propios grupos de autodefensa.
Así, apenas la víspera, un grupo de 29 familias abandonó la comunidad de Las Chascuitas y se resguardó en un terreno de la zona de Caleta, Acapulco, de donde servidores municipales intentaron desalojarlos con sobornos y amenazas, según un comunicado de la CNDH.
Más de mil personas de Chascuitas han abandonado el poblado en el último mes luego de que supuestamente grupos armados han incendiado casas y han asesinado a campesinos, en medio de una disputa por la zona de producción y trasiego de drogas, de acuerdo con la CNHD.
¿Y el gobierno del estado de Guerrero? Éste se limitó a informar que la cifra oficial es de solo 242 personas desplazadas de tres comunidades de la región de la Tierra Caliente, colindante con Michoacán.
Empero, el gobierno de Guerrero “aún sigue evaluando” en qué lugar podrían ser reubicados de manera definitiva o temporal estas familias.
Los problemas michoacanos amenazan convertirse en regionales y, Guerrero puede perfilarse como el heredero de la fama de Michoacán en donde la impotencia local quiere arrastrar a la fuerza nacional.
La gobernabilidad se construye por la comunicación y la información, el problema es ir atrás, ser reactivo y no proactivo. Problema de poner los caballos delante de la carreta, no atrás. Pero nadie experimenta, dice el dicho, en cabeza ajena.




