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Se encaran militares y policías federales con simpatizantes de la CRAC en bloqueo en Tixtla

*Exigen la liberación de los coordinadores Nestora Salgado y Bernardino García y la de 17 efectivos de esa organización. Retienen dos horas y media por la tarde a dos efectivos federales. Acuden sus colegas con equipo antimotines a rescatarlos. Encañonan a estudiantes, policías comunitarios y ciudadanos. Acuerdan una reunión hoy con el procurador, por lo que liberan la vía

Zacarías Cervantes

Chilpancingo

Unos 100 policías comunitarios de comunidades del municipio de Tixtla evadieron ayer un retén de aproximadamente 400 militares, policías federales y estatales en la carretera Chilpancingo-Tixtla, que estaba para desarmarlos y detenerlos.
Los policías comunitarios que dependen de la Casa de Justicia de El Paraíso, municipio de Ayutla de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC) marchaban de Tixtla a Chilpancingo para exigir la libertad de los coordinadores Nestora Salgado García de Olinalá y Bernardino García de Ayutla y de los 17 policías comunitarios que fueron detenidos la tarde y noche del miércoles en Olinalá y en El Paraíso por efectivos de la Marina, el Ejército y la Policía Preventiva Estatal.
Los policías comunitarios marcharon a las 10 de la mañana por la salida de Tixtla en la carretera federal Tlapa-Chilpancingo. Todos caminaban uniformados y armados con rifles, escopetas y pistolas de bajo calibre.
Atrás caminaban decenas de civiles y una comisión de estudiantes de la normal Rural de Ayotzinapa. Al llegar al cerro del Machohua, que se encuentra casi a la mitad del tramo Chilpancingo-Tixtla, el contingente se detuvo para tomar el almuerzo.
Al término, el abogado del Centro de Derechos Humanos de la Montaña, Vidulfo Rosales Sierra y el secretario técnico de la Red Guerrerense de Organismos Civiles de Derechos Humanos (Redgro), Manuel Olivares Hernández, trataron de disuadirlos de que no siguieran la marcha armados para no dar motivo a las fuerzas federales y estatales para un desarme y detención.
Al lugar llegó el director de Gobernación del estado, Moisés Alcaraz Jiménez, quien dijo que llevaba la encomienda del Gobierno del estado de disuadir a los policías comunitarios de que no continuaran su marcha rumbo a la capital armados, para evitar que fueran desarmados y detenidos por el Ejército y las policías federal y estatal, Sin embargo los representantes de los comunitarios rechazaron dialogar con el funcionario.
Mientras tanto, a unos dos kilómetros adelante rumbo a Chilpancingo, en el punto conocido como El Basurero estaba un retén con la intención de desarmar y detener a los policías comunitarios.
Por el cerro rumbo a las antenas había más efectivos del Ejército, dispuestos a detener a los comunitarios ante su posible huida por ese lugar. Mientras que en la retaguardia de la marcha otro grupo de unos 50 militares se encontraban a la expectativa.
Después de las 12 del día, tras terminar el almuerzo y la plática de los comandantes y promotores de la CRAC en este municipio, los comunitarios determinaron continuar a Chilpancingo. Sin embargo, cuando se encontraban a medio kilómetro del retén de los militares, policías federales y estatales, la vanguardia tomó un atajo rumbo al cerro y se perdieron entre la maleza.
A partir de entonces, por toda la carretera de Chilpancingo a Tixtla, se observó una fuerte movilización de militares, policías federales y estatales quienes recorrieron la carretera en espera de la salida de los policías comunitarios.
Después de las 3 de la tarde se observó sobrevolar un helicóptero de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) por los cerros ubicados al oriente de la capital.
El contingente que quedó se regresó a Tixtla y la movilización militar y policiaca se mantuvo. En convoys de camionetas y tanquetas, en el caso de los militares, recorrían el tramo de la carretera Chilpancingo-Tixtla y las colonias del oriente de la ciudad, por donde pensaban que saldrían los policías indígenas.
A las 4 de la tarde, ciudadanos de Tixtla instalaron un bloqueo a la carretera a la altura del entronque del libramiento Chilpancingo-Tixtla, frente al internado Adolfo Cienfuegos y Camus, en protesta por la persecución militar y policiaca en contra de los comunitarios que marchaban rumbo a Chilpancingo.
Al bloqueo a las 6 de la tarde llegó un contingente de policías comunitarios, algunos de ellos eran los que se habían dispersado por el cerro para huir del operativo policiaco y militar que los esperaba para desarmarlos y detenerlos.
A esa hora, dos elementos de la Policía Federal que llegaron en una patrulla fueron retenidos por los ciudadanos y por los policías comunitarios armados.
Para rescatar a los uniformados llegaron efectivos de otras corporaciones y policías estatales y federales con equipo antimotín.
Ocurrieron varios conatos de enfrentamiento entre fuerzas federales con policías comunitarios, ciudadanos y estudiantes de la Normal Rural Isidro Burgos de Ayotzinapa.
El bloqueo se levantó a las 8:30 la noche, ninguna autoridad civil había acudido al lugar para dialogar con los inconformes.
Los manifestantes lanzaban fuertes consignas en contra de los efectivos de las diferentes corporaciones, mientras que federales y militares amagaban con reprimir la protesta.
Tras la intervención de organismos de derechos humanos, como los Servicios Profesionales para la Paz (Serapaz), el Centro de Derechos Humanos de la Montaña, Tlachinollan y la Red Guerrerense de Organismos Civiles de Derechos Humanos (Redgro), acordaron que los representantes de la Casa de Justicia de El Paraíso serán recibidos este viernes a las 12 del día en Casa Guerrero por funcionarios estatales.
Durante los conatos de enfrentamiento los uniformados de la Federal y el Ejército portaban armas de fuego que apuntaron contra el contingente, con lo que se violaron los protocolos internacionales que establecen que en los operativos para disuadir manifestaciones ciudadanas los agentes no deben portar armas.
El primer conato de enfrentamiento ocurrió cuando unos 200 policías federales acudieron a rescatar a dos de sus compañeros que habían sido retenidos por policías comunitarios, simpatizantes de la CRAC y estudiantes de la Normal de Ayotzinapa.
Los Policías federales, con armas en las manos llegaron a menos de 10 metros de donde se encontraban los manifestantes, quienes portaban palos, machetes y piedras con las que amenazaron defenderse.
Los policías detenidos se encontraban controlando el tráfico a unos metros del bloqueo y los policías comunitarios fueron a retenerlos; uno de ellos opuso resistencia y fue sometido, incluso fue esposado. El segundo voluntariamente se subió a una camioneta de la Policía Comunitaria.
Casi una hora después, aproximadamente a las 7:30 de la noche, los manifestantes se vieron cercados por aproximadamente 200 policías federales; un grupo llegó por el libramiento, otro por la carretera federal Chilpancingo-Chilapa.
La tensión terminó casi a las 8 de la noche cuando se acordó la reunión con el procurador de Justicia, Iñaki Blanco Cabrera y el asesor del gobernador, Ernesto Aguirre para exigir la libertad de Nestora Salgado, Bernardino García y los comunitarios detenidos. A cambio, los manifestantes, aceptaron la entrega de los dos policías federales.
Sin embargo, un nuevo brote de violencia amenazaba a unos 300 metros de allí, en la gasolinera de esta ciudad a la salida hacia Chilapa, unos 200 militares impedían el paso sobre la carretera a unos 100 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa que habían salido en marcha desde su escuela y se trasladaban al bloqueo.
Los estudiantes, cubiertos del rostro, portaban palos y algunos machetes en las manos que hacían repicar rosando la punta en el pavimento, otros los apuntaban hacia los soldados que se encontraban impávidos a menos de cinco metros.
El ambiente se puso más tenso cuando por la retaguardia de los militares llegó el contingente que ya se retiraba del bloqueo y se encaminaba de regreso hacia la ciudad. Con éste contingente venían los policías comunitarios portando sus rifles, escopetas y pistolas en medio de los estudiantes normalistas.
Al llegar este contingente, los jefes de los militares dieron la orden del repliegue y se hicieron a un lado hacia las orillas de la carretera, después caminaron hasta sus vehículos estacionados en los alrededores de la gasolinera y se retiraron.
Los manifestantes todavía permanecieron en el lugar por algunos 10 minutos gritando sus consignas hasta que finalmente siguieron en marcha hasta el barrio del Fortín en donde tiene su base la Policía Comunitaria y de allí los normalistas se trasladaron a sus instalaciones.

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