Recuerdan a Fernando Benítez y su legado a la cultura en una exposición en Taxco
*Es un homenaje al periodista cultural, escritor, historiador y antropólogo mexicano con motivo del centenario de su nacimiento que se celebró en 2012
Claudio Viveros Hernández
Taxco
El sábado se inauguró en el Centro Cultural Taxco-Casa Borda la exposición Benítez en la Cultura, la cual es un homenaje al periodista cultural, escritor, historiador y antropólogo mexicano con motivo del centenario de su nacimiento que se celebró en 2012 y quien falleciera en el 2000 a consecuencia de un paro respiratorio.
En el recorrido, los asistentes han podido apreciar más de 50 imágenes de los fotógrafos Rogelio Cuéllar, Lola Álvarez Bravo, Héctor García, Ricardo Salazar, Daisy Ascher, del guerrerense Barry Domínguez y de los archivos personales de Vicente Rojo, Silvia Molina, de la Coordinación Nacional de Literatura del INBA y del Museo José Luis Cuevas que se articulan en el montaje museográfico con textos mecanografiados, correspondencia, documentos personales, bocetos de libros, recortes de prensa y portadas de los suplementos culturales que dirigió y dan testimonio de las preocupaciones y ocupaciones de Fernando Benítez.
La exposición instalada en tres salas del espacio cultural, dependiente de la Secretaría de Cultura de Guerrero, reúne asimismo fragmentos de textos que escribieran sus amigos y colaboradores en torno al padre de los suplementos que transformó el periodismo cultural de este país y creó un modelo que muchos otros siguieron en su andar con grandes equipos de creadores en la Revista Mexicana de Cultura, México en la Cultura, La Cultura en México, Sábado y La Jornada Semanal.
Se reproduce un fragmento de un artículo de Carlos Monsiváis –con motivo de los 80 años del nacimiento del homenajeado– en un estilo que siempre caracterizó sus escritos.
“Nota de un no tan hipotético diccionario del siglo XXII: Benítez, Fernando. Nació en la ciudad de México en 1912 y desapareció en 2032 en un vuelo de reconocimiento de la expedición en busca del sitio donde se supone estuvo la selva lacandona. Entre sus obras destaca la serie sobre los indios de México, valioso documental literario y antropológico sobre las etnias hoy radicadas en su gran mayoría en el estado de California. Dramaturgo gozosamente fallido (Cristóbal Colón), novelista (El rey viejo, El Agua envenenada), historiador (La ruta de Hernán Cortés, Los demonios en el convento, la ciudad de México), embajador de México en la República Dominicana, fue también periodista y promotor cultural de primer orden. “Antes de unirse a la expedición nostálgica, publicó una serie de artículos protestando contra la instalación de McDonalds en los centros ceremoniales prehispánicos y contra la estatua en el Zócalo en homenaje al Turista Desconocido”.
La periodista Elena Poniatowska lo recuerda así: “Verlo pequeñito frente a su gran escritorio H. Steele en la redacción de Novedades era un deleite porque todos en torno a él tenían cara de risa. Sus amigos sabían que el corazón de Benítez podía derretirse entre sus manos. Hombres y mujeres, perros y gatos, niños y ancianos lo buscan porque junto a él pasarán un buen rato, y eso, en nuestro mundo calamitoso, es un regalo del cielo…”.
El escritor Carlos Fuentes, quien fuera uno de sus más entrañables amigos, escribió para el homenaje: “La herejía de Benítez ha consistido en defender los intereses de todos nosotros, los mexicanos, en cuanto a creadores y receptores culturales; encontrar los errores y aplaudir los aciertos; en ser un intelectual independiente, en ser –valga el pleonasmo; la época lo requiere–, un escritor pensante en vez de un escritor mostrenco”.
Benítez en la Cultura es un esfuerzo conjunto de la Secretaría de Cultura de Guerrero, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y el Instituto Nacional de Bellas Artes, con la colaboración de la Fundación Dr. Ildefonso Vázquez Santos para recordarlo y rendir tributo a su legado.
Algunas de las fotografías muestran la creatividad, espontaneidad y desparpajo de Fernando Benítez que aparece en un retrato en la bañera, captada por Héctor García en 1966, y en la que en cuclillas, al momento de quitarse la camisa, asoman tras los lentes sus ojos vivaces dando parte de la broma en un montaje único.
En otra del mismo fotógrafo, en 1962, aparece tirado al piso hacia el frente, con el codo y brazo derecho en el que recarga su cabeza sonriente mientras la plana mayor de sus colaboradores de La cultura en México, con Vicente Rojo y José Emilio Pacheco, festejan al momento la ocurrencia del maestro Benítez.
Después, en 1987, se repetiría otra con la lente de Rogelio Cuéllar pero con el equipo fundador de la Jornada Semanal y la carcajada batiente de Benítez en complicidad con quienes le rodeaban.
No faltan en otras más sus viajes hacia los territorios que dieron vida a Los indios de México y el contacto cercano con los protagonistas, lo mismo con funcionarios y escritores y muchos de sus más allegados colaboradores y amigos como Carlos Fuentes, Carlos Monsiváis y José Luis Cuevas en el Bar La Ópera o al lado de Vicente Rojo y Huberto Batis en amena charla al calor de unos tragos en alguna casa.
Del archivo personal de Vicente Rojo se exhibe una foto en la que durante la marcha encabezada por el rector de la UNAM, Javier Barrios Sierra, va ahí Benítez en la protesta en el movimiento estudiantil de 1968.
El 10 de diciembre de 1961 Fernando Benítez se despedía con altura de la dirección del suplemento México en la Cultura, luego de 13 años, con un puñado de sus colaboradores, la totalidad, que lo siguieron y se fueron junto con él y la publicación de un artículo que se tituló Al fin de esta jornada.
“Trece años. Trece largos años. Pudieron ser menos o más. Lo que no ha podido ser sino como ha sido, es este viaje cordial que hemos hecho juntos. El esfuerzo allí está. Y allí están asimismo –siempre claros y honestos, si no siempre triunfantes– los incontables frutos. Hemos trabajado como sabíamos y queríamos. Y a fin de cuentas, para bien o para mal, estamos satisfechos de la obra común. Si tuviéramos que recorrer el camino de nuevo, no modificaríamos el rumbo. Cada uno de nosotros ha expresado su verdad. Cada uno de nosotros ha colaborado, en la medida de su voz, en este coro cuya virtud –pecado para algunos– ha sido precisamente tal intención de restituir a las palabras un significado, al pensamiento una dignidad y al periodismo una dimensión infrecuente. Matices aparte, todos perseguíamos lo mismo.
Juntos llegamos. Ahora nos iremos juntos. No te decimos adiós, Fernando Benítez, porque no es una palabra que conviene a quienes, antes que separarse, reúnanse una vez más al fin de la jornada, para dejar, sea cual fuera su valor permanente, esta constancia de amistad solidaria”.
Con él se iban Vicente Rojo, Jaime García Terrés, Gastón García Cantú, Elena Poniatowska, Enrique González Casanova, Alí Chumacero, Carlos Fuentes, Luis Suárez, Emmanuel Carballo, Juan García Ponce, José Emilio Pacheco, Juan Vicente Melo, Emilio Carballido, Luisa Josefina Hernández, Carlos Solórzano, Jorge Ibargüengoitia, José de la Colina, Max Aub y muchos más que han sido parte de la cultura en México.
A este suplemento seguirían otros que dirigiera Fernando Benítez como La Cultura en México, Sábado y La Jornada Semanal que dejaron huella y se pueden observar en la exposición en su homenaje en Taxco.
Benítez en la Cultura permanecerá abierta al público hasta el próximo 20 de octubre con acceso gratuito.




