CARTAS: La detención de Nestora Salgado, parte de un plan para detener al movimiento social, dice Ramón Gracida
Señor director:
A lo devastador de la miseria que han padecido la mayoría de los guerrerenses, se ha sumado en los últimos años la zozobra, por los embates de una delincuencia desquiciada, que viene practicando el terror y el crimen sin viso alguno de que en un mediano o largo plazo, puedan ser detenidos en su demencial carrera como oficiantes del dolor y la muerte.
A esta barbarie que flagela y nos hace naufragar en la desolación, se suman ahora los despropósitos de quienes desgobiernan, que en lugar de encender la llama de la esperanza, vuelven más interminable el túnel siniestro del dolor y lo incierto; si los criminales labran nuestra desgracia con su orgía sangrienta y su cauda de muertos, los gobernantes por su inacción, nos hunden en la desesperación y hacen infinito el dolor de los que sufren los azotes de la violencia.
Cuando empujados por lo angustioso, cientos de campesinos empuñaron sus escopetas y echaron a andar por el camino de la autodefensa en busca de la paz, la respuesta del gobierno fue el diseño de una estrategia para desactivarlo. ¿Por qué en un lugar de un acercamiento provechoso para todos se impuso la idea de que había que desarticularlos? ¿Porque la sola existencia de esta movilización evidencia su incapacidad y / o contubernio con los criminales? o acaso ¿se teme con gran pavor, que este movimiento pueda convertirse en uno que plantee reivindicaciones de mayor trascendencia?
Que nadie se equivoque, desde los apapachos hipócritamente compresivos que inicialmente dispensó Ángel Aguirre, pasando por los apoyos para corromper a unos y dividirlos con los otros, hasta la detensión de la comandante Nestora Salgado, todo es parte de un plan maquinado desde las altas esferas político-militares para erosionar paulatinamente el potencial movilizador de esta irrupción ciudadana. Se trata en suma, desde la perspectiva de los poderosos, pese al costo político que deban pagar, que lo prioritario es evitar que mediante este movimiento, los ciudadanos conciban un empoderamiento que los convierta en una amenaza para un régimen delincuencial y terriblemente injusto.
Es necesario que quienes compartimos la convicción de luchar por una transformación profunda de la sociedad, demandemos un alto a la ofensiva militar contra el movimiento de autodefensa ciudadana y exijamos la libertad de la comandante Nestora, que representa con suma autoridad, la voz de todos los que sufren la injusticia de un gobierno inútil y corrompido.
Atentamente:
Ramón Gracida González




