Ante el avasallamiento en internet de las grandes corporaciones se deben proteger los derechos individuales, dice especialista
*Publica el ensayista Robert Levine su libro Parásitos. Cómo los oportunistas digitales están destruyendo el negocio de la cultura
Carlos Rubio-Rosell / Agencia Reforma
Ciudad de México
Cualquier gobierno puede conseguir información de diferentes formas, pero Estados Unidos lleva ventaja, ya que la Agencia de Seguridad Nacional está más avanzada que muchas otras redes de inteligencia, y una gran cantidad del tráfico físico de Internet pasa por su territorio, señala el ensayista estadunidense Robert Levine.
Levine acaba de publicar en español el libro Parásitos. Cómo los oportunistas digitales están destruyendo el negocio de la cultura, que el sello Ariel ha puesto en circulación en México.
Una obra en la que el autor replantea el debate sobre la evolución de la propiedad intelectual y la forma en que los creadores de contenidos pueden cobrar por su trabajo sin matar la formidable libertad creativa desatada por el mundo digital.
Los gobiernos cuentan hoy con distintas maneras de conseguir información, algunas que son legales, como una orden judicial, y otras que no, como el grabar todo lo que ocurre en la red; pero qué tan peligroso es todo esto depende de cómo usen la información obtenida, explica el editor de la revista Billboard y colaborador de las revistas Vanity Fair y Rolling Stone, y de las secciones de arte y negocios de The New York Times.
“Sabemos que distintos gobiernos toman distintas decisiones; algunos, como el chino, la usarán para ir contra los disidentes, y otros la usarán legítimamente”.
En lo que respecta a México, sostiene, existe una gran diferencia entre espiar a los cárteles mexicanos de la droga y espiar de forma individual a los ciudadanos que no estén involucrados en ningún tipo de acción criminal.
Lo primero está relacionado con la seguridad nacional de Estados Unidos y, obviamente, Estados Unidos no está en guerra con los cárteles mexicanos de la droga, señala.
“Pero creo que algunos de ellos aportan suficiente violencia criminal en Estados Unidos. Por lo que es legítimo que se involucren en perseguirlos y detenerlos, lo cual, por otra parte, no legitima a Estados Unidos a monitorear las actividades en Internet de todas las personas en el país”, asegura.
Esta situación provoca otros cuestionamientos, expresa Levine: ¿cómo decide Estados Unidos a quién monitorear?, ¿cuándo se le debe informar al gobierno mexicano que se han llevado a cabo dichos monitoreos?
“No quisiera responder a estas preguntas, ya que no sé lo suficiente acerca de los detalles, pero creo que la gente más razonable estará de acuerdo en que el objetivo de una agencia de espionaje es defender la seguridad nacional, no espiar de forma regular a la gente”, comenta.
–¿Cuál es la idea central de su libro Parásitos. Cómo los oportunistas digitales están destruyendo el negocio de la cultura?
–La idea central de mi libro es que el conflicto acerca de los derechos de autor en la red no es un conflicto entre derechos humanos e intereses de las corporaciones mediáticas. De hecho, hay derechos humanos y codicia en ambos lados. Los derechos humanos incluyen libertad de expresión y privacidad, pero también derechos de los creadores, lo cual es parecido a los derechos de propiedad intelectual. Está en el artículo 27 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Por otra parte, mientras las empresas mediáticas se benefician de los derechos de autor, las empresas tecnológicas como Google se benefician de la falta de autoridad en relación con los derechos de autor.
“No soy un maximalista de los derechos de propiedad intelectual, pero creo que los derechos de autor sobrevivirán mucho tiempo y protegerán muchas cosas. Como quiera que sea, los artistas necesitan ser retribuidos por su trabajo, y los derechos de autor han sido una manera muy eficaz de hacerlo. Esto no debería cambiar en la red. Así como la gente preserva su derecho a la privacidad online, también los creadores deben preservar sus derechos online. Y esto no debe aplicarse sólo a los creadores profesionales, sino a todo el mundo.
Obviamente, sin derechos no hay nada, así que los derechos de los creadores deben estar en equilibrio en relación con la libre expresión y la privacidad. Esto es muy importante. No quisiera que YouTube fuese ilegal sólo porque hay que preservar los derechos de autor, pero también quisiera estar seguro de que Google hace algo para que YouTube no gane millones de dólares violando los derechos de los creadores. Esto parece obvio, porque las leyes trabajan en ese sentido en el mundo real”.
–¿Qué tanto amenaza la libertad y los derechos de privacidad de los ciudadanos en todo el mundo el hecho de que el gobierno estadunidense espíe Internet?
–Hay dos respuestas. Una es sencilla: mucho. La otra es más complicada: todo depende de quién pueda usar la información y para qué la utilice. Por ejemplo, si la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés) recopila información sobre los ciudadanos mexicanos y no la comparte con el gobierno mexicano, excepto en casos de seguridad nacional de México o de Estados Unidos. Se convierte en algo mucho menos amenazante que si el gobierno estadunidense comparte información sin ninguna protección.
Entiéndase, no excuso para nada la manera en que la NSA está monitoreando Internet, sólo digo que todavía no sabemos cómo se está tratando esa información, porque hay muchas cosas que no llegamos a entender. Estados Unidos necesita tener una comisión de investigación en el Congreso para saber qué está sucediendo realmente y entonces ponerlo en claro en leyes aplicables para definir el poder de la NSA.
–¿Qué tan peligrosa es la práctica del espionaje en Internet en todo el mundo?
Esta práctica no es sólo un problema de Estados Unidos. Si uno piensa en cómo funciona Internet, ve que cada acción que uno hace puede ser grabada y almacenada. Ahora, gracias a que los dispositivos de almacenamiento son más baratos, toda la información puede ser archivada perfectamente. Esto puede hacerse a través de las compañías de telecomunicaciones (las compañías que venden acceso a Internet a las personas), o, de manera menos amplia, a través de las compañías que están en Internet como Facebook y Google.
Los gobiernos cuentan con distintas maneras de conseguir información, algunas de ellas legales (como una orden judicial) y otras que no lo son (como grabar sencillamente todo lo que ocurre en la red). Cualquier gobierno puede hacer eso de diferentes formas. En ello, Estados Unidos lleva ventaja, ya que la NSA está más avanzada que muchas otras redes de inteligencia, y una gran cantidad del tráfico físico de Internet pasa por territorio de Estados Unidos. Por eso, éste no es sólo un problema estadunidense.
“Por otro lado, como he mencionado antes, qué tan peligroso es todo ello depende de cómo usen los gobiernos la información que obtienen de la red. Y sabemos que distintos gobiernos toman distintas decisiones. Algunos gobiernos, como el chino, la usarán para ir contra los disidentes, y otros la usarán legítimamente”.
–¿Considera que el gobierno estadunidense está legitimado a usar redes de espionaje bajo el argumento de la seguridad nacional?
–En general, Estados Unidos debe usar sus servicios de inteligencia –no sólo online, pero también online– para proteger su seguridad nacional. Pero si me pregunta si todo lo que la NSA hace son acciones legítimas, creo que no. Déjeme darle un ejemplo: si Estados Unidos tiene una razón para creer que determinada persona es un terrorista, ellos pueden y deben monitorear a esa persona y sus comunicaciones bajo el interés de que están defendiendo al país. Esto no es distinto a lo que Estados Unidos ha hecho durante años con los teléfonos. Pero no deberían monitorear la red entera de manera general. No conozco las leyes mexicanas, pero hablando en general, la mayoría de los países tienen leyes que permiten seguir los pasos de gente sospechosa de crímenes sin tener que seguir a otras personas. Esto ha funcionado así durante décadas, y parece justo. Sin embargo, la NSA ha ido demasiado lejos.
–En ese contexto, ¿qué cree que pasará con la cultura y la manera en que es absorbida y consumida en Internet?
–No creo que la privacidad en la red tenga mucho que hacer con los derechos de propiedad intelectual. Ciertamente, los activistas pro derechos en Internet han sugerido que la aplicación de los derechos de propiedad intelectual representan una amenaza a la privacidad. En un nivel muy abstracto eso es verdad: ejecutar cualquier ley implica perseguir a cualquier persona que la viola, pero si uno mira lo que está sucediendo realmente con la privacidad online, no tiene nada qué ver con la música o las compañías cinematográficas.
Ahora mismo, la gente está más preocupada por los gobiernos. ¿Y cuáles son las empresas que están dando información a los gobiernos? Las empresas tecnológicas. ¿Y qué empresas están formando lobbies para debilitar las propuestas de regulación de la privacidad de la Unión Europea en Bruselas? Las empresas tecnológicas. Las compañías de entretenimiento y cultura, las compañías que poseen los media, han cometido un montón de errores y han hecho muchas cosas mal, pero no creo que ellas sean la mayor amenaza a la privacidad en Internet. Ellas son en realidad la amenaza menor.
–Finalmente, ¿cuál es desde su punto de vista el futuro de Internet?
–Creo que el futuro de Internet será una mezcla de tecnologías, algunas con mayor control y otras sin control. En primer lugar, debo decir que el control tiene mala reputación. La gente en Internet cree que la falta de control es libertad, y que si no hay control, pueden hacer lo que quieran. Yo lo veo de otra manera: sin control, nadie puede hacer lo que quiera, lo cual significa que el fuerte puede violar los derechos del débil. Así que necesitamos control para proteger los derechos individuales, tanto si son los derechos a la privacidad, a la libertad de expresión, o los derechos de los creadores.
Un futuro posible para Internet podría ser como la propia web. La web es muy abierta y libre, y es muy buena para la libre expresión, pero la falta de control sería terrible para la privacidad, y también la convertiría en un lugar muy difícil para vender cualquier cosa. Otro futuro para la web se parece a la Apple’s App Store. Ésta está más “controlada”, y no es tan buena para la libre expresión, pero hace mucho más fácil vender cosas. Pude ser mejor o peor para la privacidad, es difícil decirlo. En todo caso, creo que ambos futuros existirán al mismo tiempo, y una parte de Internet permanecerá libre y otra estará más controlada, lo cual no es algo malo. A mí me encanta la apertura de la web, pero valoro el tipo de experiencia que puedo tener en la Apple App Store.




