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Marcha el STTAISUAG para pedir que el gobernador medie en sus negociaciones salariales

Rosendo Betancourt Radilla

Chilpancingo

Unos 500 agremiados al Sindicato de Trabajadores Técnicos, Administrativos y de Intendencia al Servicio de la Universidad Autónoma de Guerrero (STTAISUAG) marcharon hacia el Palacio de Gobierno para pedir la intervención del gobernador, Ángel Aguirre Rivero, en las negociaciones con Rectoría.
Al llegar al Palacio de Gobierno, la marcha se encontró con las puertas cerradas, y el secretario general del sindicato, Valerio Adame Rendón, dio cuenta de lo que buscan plantear al gobernador: “Que nos ayude porque el incremento salarial que nos ofrece la Rectoría, que es de 3.8 por ciento, creemos que es ridículo, por eso vamos a buscar al gobernador para que nos dé un apoyo adicional a prestaciones de los trabajadores”.
Dijo que lo menos que podrían recibir es el incremento del 5.2 por ciento.
Entre los manifestantes se observó a gente del Sindicato de Trabajadores Académicos de la UAG (STAUAG), quienes levantaban pancartas con la leyenda “STAUAG presente”.
Ante la pregunta, el dirigente sindical dijo “buscamos un incremento de 10 días de aguinaldo, ahora tenemos 70 y vamos a solicitar una zona salarial única, en la Costa Grande y Acapulco hay salario preferencial, el resto de las regiones tenemos un salario inferior”.
Otra exigencia es “el apoyo a las madres trabajadoras universitarias para que se les dé un bono equivalente a lo que reciben las madres trabajadoras del gobierno del estado”.
Justificó la movilización para exigir el incremento salarial, por la constante alza de precios de la gasolina y con ello de los productos de la canasta básica, “el alza de los precios en todos los productos y en todos los servicios, lo amerita”.
En cuanto a la relación que llevan con el rector Ascencio Villegas Arrizón, dijo que hay avances en un 70 por ciento, “esperamos que no detengan las negociaciones, si no el día 22 de marzo vamos a estallar la huelga, como lo previó nuestro Consejo General de Huelga”.
Eso, dijo, depende de la disposición de la administración central para resolver las peticiones.
Cuando los sindicalistas marchaban, el sol era intenso y caminaron casi dos kilómetros, a paso acelerado, con un aparato de sonido que daba cuenta de sus exigencias y pedía “comprensión” a los habitantes de la ciudad.
–¿Qué tan real es la posibilidad de que el gobernador resuelva las peticiones?– se le preguntó al dirigente sindical.
–Tenemos mucha confianza, porque ha apoyado a otros sectores y en campaña prometió, categórico, que iba a velar por los derechos de los trabajadores. Estoy seguro que si podemos platicar con el gobernador, habrá mejoría para los trabajadores, es lo que esperamos.

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