Indaga documental el incendio de la Cineteca Nacional en marzo de 1982
Agencia Reforma
Ciudad de México
Con sospechas como la de que la primera sede de la Cineteca Nacional, ubicada en Churubusco y Tlalpan, explotó porque en sus entrañas ocultaba una cinta de la matanza de Tlatelolco en 1968, el documental Los rollos perdidos aborda las causas sobre la extinción del archivo de la institución.
“Podemos confesar que nuestra primera teoría sobre el tema se refiere a los rollos perdidos de Servando González (director de Viento negro y El último túnel), quien grabó la noche del 2 de octubre la matanza de Tlatelolco, y, al día siguiente, se los entregó al gobierno.
“Durante un buen tiempo seguimos esa pista, ya que estábamos convencidos de que había una conexión entre esos rollos y el incendio de la Cineteca, ya que, según se sabe, una hora del material estuvo resguardado en la bodega del edificio. Pero, siendo honestos, no encontramos nunca una línea que conectara a ambos temas”, señaló ayer Gibrán Bazán, en conferencia de prensa.
Pese a que su primera hipótesis fue refutada, el creativo decidió seguir investigando el tema y poco a poco fue encontrando hermetismo por parte de los empleados, investigadores y funcionarios para descubrir la verdadera causa del siniestro, a 30 años de haber sucedido. Eso hizo a Bazán continuar con su trabajo.
“Al indagar más el asunto de la Cineteca, encontramos más pistas, contradicciones y muchas versiones de testigos. También encontramos un caos absoluto, tanto en la memoria y los testimonios, así que lo que hicimos fue ordenar un poco lo que había pasado. Otra de las cosas con las que nos topamos en la aventura del documental fue el miedo a hablar. La obra empieza con una leyenda que dice que tratamos de localizar a 50 personas relacionadas con el incendio, y para nosotros fue muy frustrante que ninguna quisiera hablar”, agregó el director en el Instituto Francés de América Latina, IFAL, sede de la Cineteca Nacional.
En Los rollos perdidos, documental narrado por Daniel Giménez Cacho y disponible para proyectarse en colegios, además de que se exhibirá del 21 al 24 de marzo en lugares como la Facultad de Estudios Superiores Aragón o el Centro Cultural Bella Época, el espectador es guiado por comentarios de cineastas y especialistas como Nicolás Echevarría, Jorge Ayala Blanco y Susana López Aranda, entre otros.
Sin embargo, el único que da una razón lógica es Ayala Blanco, quien tanto en pantalla como en el acto aseguró que un funcionario, en un encuentro de plática casual, le reveló la verdadera causa del fuego en la Cineteca.
“El testimonio que yo rindo se basa en una declaración privada que me dijo Francisco Marín, en la que me contó cómo inició el incendio en la sala Fernando de Fuentes. De acuerdo con él, en aquel entonces había llegado un lote valioso del Bajío a las instalaciones, pero el investigador Fernando del Moral apartó las mejores para verlas él solo, escondiéndolas en un clóset situado detrás de la pantalla de la sala. Tras el movimiento, el calor y el ruido, las latas explotaron y originaron el incendio”, explicó.




