Rechiflas para cinta de Scarlett Johansson en Venecia; aplauden al sudcoreano Kim Ki-Duk
Hugo Lazcano / Agencia Reforma
Venecia
Si bien Scarlett Johansson desató ayer tumultos en la Muestra de Venecia con su presencia, la película que presentó recibió abucheos y rechiflas de parte del público y la crítica internacional.
Under the skin, historia protagonizada por la estrella se llevó los primeros gestos de desaprobación del certamen fílmico.
En la trama, que busca el León de Oro, Johansson da vida a una alienígena de viaje por Escocia.
Dirigida por el británico Jonathan Glazer, la producción recibió silbidos, gritos y apenas unos tímidos aplausos de parte de la prensa.
Algunos expertos expresaron que esta road movie es lenta y sin gran atractivo, dado que el personaje principal se dedica a observar y a matar con una narración fría, distante y con escasos diálogos.
Al guión le vieron poco sentido, así como a la interpretación de Johansson y la dirección fue catalogada como “sin personalidad”.
En cambio, el paseo de Johansson por la alfombra roja de la Muestra despertó el interés de todos los invitados, quienes se arremolinaron a su alrededor buscando saludarla o tomarse una foto con ella.
“Para construir mi personaje lo imaginé como un objeto que alternaba momentos en los que pasaba de encendido a apagado. Es una alienígena completamente diferente a las que hemos visto en las películas de Tim Burton”, explicó la actriz a los periodistas.
Si acaso lo que aplaudieron los fans fue un desnudo de la actriz en una escena de sexo.
Un año después de haber obtenido el León de Oro con el escandaloso filme Pietá, el cineasta surdoeano Kim Ki-Duk volvió a perturbar la Muestra con Moebius.
La película incluye escenas de violencia, incesto y mutilaciones, que las autoridades de su país exigieron recortar para autorizar su distribución.
Ovacionado al término de su primera función, donde fue estrenado fuera de concurso, el nuevo filme del controvertido maestro asiático no deja indiferente al espectador por ser una oda a la autodestrucción.
Se trata de una metáfora cruda, terrible y, por momentos, grotesca, del sentimiento de culpa y la obsesión por el sexo del mundo moderno.
Con desgarradoras y repetidas escenas de amputaciones de pene, privado de todo diálogo, Kim Ki-Duk escandalizó de nuevo, narrando el drama de una familia en crisis por la infidelidad del marido.
“Mis películas son la interpretación del mundo que yo veo”, explicó el director, de 53 años, autor del poético Hierro 3, León de Plata en Venecia en 2004.
El realizador israelí Amos Gitai, quien concursa con Ana Arabia, instó al mundo del cine a promover la convivencia pacífica de cara a las tensiones actuales en Siria.
“Cineastas, artistas, escritores, tenemos que cuestionarnos y encontrar los medios para decir que una convivencia pacífica se puede, aún si es un momento agobiante para la región. Hay dinero, armas, bombas, pero se necesitan ideas, porque con ellas se cambia el planeta. Así que no hay que dudar para proponer ideas”, clamó el realizador.
Su cinta, rodada en un único plano secuencia de 85 minutos de duración, rememora los tiempos cuando hebreos y árabes convivían pacíficamente.




