Un fugado de la CRAC acusa de privación de la libertad, extorsión y tortura a Eliseo Villar
Lourdes Chávez
Chilpancingo
El ex regidor de San Luis Acatlán, Fidel Lozano Díaz, denunció que se fugó de un proceso de reeducación de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC), después de cuatro meses de encierro, y presentará una denuncia por privación ilegal de la libertad, extorsión y tortura contra los coordinadores Eliseo del Villar Castillo y Adelaida Hernández Nava.
En conferencia de prensa en Chilpancingo, Lozano Díaz aseguró que no había motivos para mantenerlo detenido, porque la presunta agraviada por violación se desistió de los cargos luego que pagó 200 mil pesos a su papá en la Casa de Justicia, ante los coordinadores y el asesor de la familia, Félix Acevedo Dircio.
Sin embargo, la asamblea de autoridades comunitarias resolvió sentenciarlo a dos años de trabajos forzados porque lo responsabilizaron por la aprehensión de seis integrantes de la CRAC en Acapulco por el Ejército, cuando trasladaban a tres jóvenes implicados en su caso, para aplicarles un examen antidoping que el mismo Lozano Díaz solicitó.
Recordó que pidió la aplicación del estudio para verificar que los jóvenes realmente fueron drogados, porque él sólo les dio un aventón a dos mujeres y a un joven la madrugada del primero de mayo, cuando salieron de un rodeo.
Añadió que luego de unas horas fue detenido por la Policía Comunitaria por violación de una de las jóvenes a la que supuestamente intoxicó con droga a través de un refresco.
Pero cuando el Ejército detuvo a seis integrantes de la CRAC en Acapulco (entre ellos a Villar Castillo) y puso en libertad a los jóvenes que iban en calidad de detenidos, llamaron de inmediato a San Luis Acatlán para que Lozano Díaz fuera trasladado a Espino Blanco, una comunidad lejana, porque suponían que los soldados también irían a liberarlo.
“Me culparon porque habían comenzado una confrontación con el Ejército, porque había avisado para que los detuviera en Acapulco”, pero después de ocho días, cuando comenzaron las denuncias de violaciones a sus derechos humanos, lo regresaron a la San Luis Acatlán.
Indicó que el 25 de mayo se concretó un acuerdo con el papá de la joven que lo acusó, firmaron un acta de acuerdos y liberación, pero en la asamblea regional del 26, Eliseo Villar lo presentó como un delincuente, y por el incidente con Ejército lo sentenciaron a dos años, a pesar de que ya había entregado el dinero a la familia y se acordó su libertad.
En esta situación, aseguró que Villar le dijo que prepararía su fuga con la condición de que no volviera a San Luis Acatlán, pero se negó porque no quiere quedar expuesto como un delincuente, y acordaron llevar de nueva cuenta su caso a la asamblea del 31 de agosto.
Pero aclaró que Eliseo Villar comenzó a enviarlo a acarrear agua con dos presos y a veces solo, “no sé con qué intención”, después lo sacaron de la celda y lo dejaron en arraigo en una casa particular, y aunque había condiciones de escapar, decidió esperar la siguiente asamblea.
Sin embargo, el caso no se abordó en la asamblea de autoridades y tras cuatro meses retenido, huyó la madrugada del domingo de San Luis y anunció que va a reactivar un amparo de la Justicia federal que ignoró la CRAC, argumentando sus usos y costumbres y ayer mismo presentaría una denuncia penal ante la Procuraduría General de Justicia del Estado por secuestro, extorsión, “porque fueron cómplices”.
Consideró que por su calidad de ex funcionario y ex candidato a diputado fue más vulnerable a los malos traros, porque le decían “que no por ser funcionario y tener dinero me iba a burlar de las personas, de los indígenas, de los usos y costumbres y me iban a poner como ejemplo en las comunidades donde tienen influencia”.




