Jorge Camacho Peñaloza
Un solo país
*Queremos la paz, pero la paz no puede ser nunca mera ausencia de violencia, sino que debe ser presencia y vigencia de la Constitución, sin coacciones, extorsiones ni amenazas.
Fernando Savater
Una de las bases constitutivas de todo Estado es el territorio, que es el espacio sobre el que se asienta una sociedad que comparte cultura, historia, gobierno y leyes, en donde estos elementos vinculan a los integrantes de esa comunidad y que los identifica como parte de la misma.
El territorio que reclaman las policías comunitarias como un espacio en el que sólo su ley cuenta es un despropósito que lamentablemente atenta contra su propia historia porque, hay que aceptarlo, la mayoría de las comunidades en las que opera son descendientes de los llamados pueblos originarios.
Pero con todo y lo originarios que sean, con toda la legitimidad que les da la participación ciudadana en un régimen democrático en el que nos preciamos de vivir, por más que tengan derechos igualmente originarios y tutelados por la ley 701 y el convenio 169, alguien les debe aclarar que la tierra que pisan no es del país San Luis Acatlán, o del país, Ayutla de los Libres, o del país Malinaltepec o Xaltianguis, no, el suelo que pisan se llama México, un país al que han y hemos contribuido por igual pueblos originarios, mestizos, blancos, afroamericanos, peninsulares.
Ese México el que para su construcción se han realizado muchas luchas que han costado vidas, esfuerzos, proyectos, programas, planes, constituciones, leyes, gobiernos, todo lo cual contenido en una sola historia y cultura que compartimos y que hemos decidido compartir.
Todos somos mexicanos y más grande que México no puede existir otro pueblo que quiera diferenciarse dentro de su hermosa geografía, hablar de un territorio comunitario es sencillamente intentar flagelar la nación mexicana, es imposible reclamar derecho territorial sobre el Estado mexicano, sería como pretender constituir otro país dentro de México.
Y no puede ser porque los mexicanos nos hemos dado leyes que nos protegen en todo lo largo y ancho de su territorio, no puede ser que a partir de la comunidad del Paraíso, o en el barrio del Fortín de Tixtla, en Espino Blanco u Olinalá, la Constitución mexicana que nos legaron Hidalgo, Morelos, Guerrero, Juárez, Zapata, Madero y Villa, no tenga validez y me tenga que someter al reglamento de las policías comunitarias, eso sería nada más y nada menos que negar nuestra historia, luchas, revoluciones, a nuestros héroes nacionales. Sencillamente no. Sí, a una participación ciudadana en materia de seguridad regulada, ahí está la ley 701, vamos por su regulación.
Que la ciudadanía tiene derecho a elegir a sus policías sí, que las comunidades tienen derecho a vivir sus usos y costumbres sí pero entre los integrantes de su comunidad, que los pueblos originarios pueden coadyuvar en la seguridad pública, sí pero sin pasar por encima de la Constitución.
Las leyes y la justicia en un país de cualquier organización, comunidad o sociedad convenida, tienen un límite, su Constitución que es la organización aceptada a lo largo de nuestra historia por los mexicanos, si queremos ser un país próspero y generoso nada por encima de la Constitución, empezando por quienes tienen la obligación de hacerla cumplir.
Vuela vuela palomita y ve y dile: a todas las potrancas y paisanos que si quieren contribuir con la seguridad de la nación que no más no quieran pisotear la Constitución.




