CARTAS ( Pide castigo para los agresores de manifestantes y periodistas en el Palacio de Gobierno)
Pide castigo para los agresores de manifestantes y periodistas en el Palacio de Gobierno
Estimado Juan:
Escribo estas líneas para manifestar públicamente mi indignación por la agresión que sufrieron el jueves pasado en el Palacio de Gobierno militantes del PT que gestionaban apoyos.
En esa agresión cobarde de los policías que presuntamente comanda un oficial de la Marina fue víctima también de los golpes mi hija Palmira Anarsis, reportera de este periódico cuando cumplía con su trabajo.
La imagen de la agresión abusiva y cobarde ha sido pública y refleja una situación indignante que ninguna autoridad decente puede dejar pasar sin castigo para los responsables.
¿Cómo no indignarse cuando vemos la prepotencia de los policías abusando de su fuerza contra gente indefensa? ¿Qué gobierno arremete en su residencia contra sus visitantes? ¿Qué policía es incapaz de distinguir entre una periodista que realiza su trabajo y un malhechor que los enfrenta?
¿Ángel Aguirre pensará en que un día no lejano dejará de ser gobernador para convertirse nuevamente en ciudadano común con la carga de los abusos que ahora le permite a sus empleados?
Mi hija además de golpeada está molesta e indignada por la agresión que sufrió junto a otros compañeros de oficio y ciudadanos comunes. Ella es consciente de los riesgos que se corren dentro de su trabajo y siempre ha estado dispuesta a vivirlos, pero se niega a entender que vivamos en un país donde quienes reprimen a los ciudadanos con violencia feroz sean los policías que tienen el encargo principal de cuidarnos.
Ante el imperativo de la noticia como tarea de los trabajadores de El Sur siempre he estado consciente de los riesgos que corre mi hija, pero me indigna de veras que la agresión que sufrió haya sido nada menos que en la casa del gobierno y a manos de quienes son capaces de mostrar ferocidad sólo contra las personas indefensas mientras con los maleantes son excesivamente cuidadosos, por no decir medrosos y cobardes. ¿O será que policías y criminales son lo mismo?
Quizá valga reflexionar sobre esto último pensando en simplificar y resolver las cosas porque ¿Qué pueblo estará dispuesto a pagar su salario a sus verdugos?
Estaremos atentos a que el gobierno responda.
Silvestre Pacheco León




