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Coyuca de Benítez: 25 mil damnificados y 30 pueblos incomunicadas por Manuel

*El 70 por ciento del municipio está afectado, dice el alcalde Ramiro Ávila. Hay cinco albergues que el lunes tenía más de 2 mil 500 personas. En Los Cimientos la corriente rompió bardas y  paredes de casas de block y concreto y desapareció viviendas de madera. Al salir, una mujer murió de un infarto. Caminan desde la sierra y de los municipios de Atoyac, Tecpan y San Jerónimo para ir a Acapulco

Mariana Labastida

Coyuca

La tormenta tropical Manuel dejó en Coyuca de Benítez 30 comunidades incomunicadas y a unos 25 mil damnificados, colonias devastadas por la creciente del río y la caída de tres tramos del puente de la carretera federal que desconectó la región de la Costa Grande del resto del estado.
En las colonias y comunidades ubicadas en las orillas la tormenta dejó una capa de lodo de más de metro y medio en algunas zonas en donde el agua llegó casi a los dos metros de altura el domingo.
Más de 2 mil 500 personas pasaron la noche del domingo y lunes en los albergues habilitados por el gobierno municipal.
Decenas de personas cruzaron el puente destruido sobre el río ayudados de una cuerda y escaleras de aluminio para acudir a consultas médicas o comprar suministros, algunos caminaron desde comunidades de la sierra y del municipio como Atoyac.
Las comunidades no tienen energía eléctrica ni agua potable, la telefonía local y celular quedó suspendida y la escasez de alimentos es notoria, lo que aprovecharon algunos comercios que elevaron los precios de productos básicos como huevo y jitomate al doble.
El alcalde de Coyuca de Benítez, Ramiro Ávila Morales informó después de un sobrevuelo con el comandante del 68 batallón, el coronel Manuel Martínez Vicente y el secretario del Trabajo y Previsión Social, Alberto López Rosas, quien es enlace del gobierno del estado en ese municipio, que son 30 comunidades incomunicadas y que se estima que sean más de 25 mil personas afectadas por las lluvias.
Ávila Morales dijo que las autoridades estiman que el 70 por ciento de las comunidades del municipio fueron afectadas por las lluvias, sobre todo las que se encuentran en la parte baja y la costa, las que menos daños han presentado son las ubicadas en las partes altas.
Para la atención de los damnificados el gobierno municipal habilitó cinco albergues en donde se contabilizaron, hasta el lunes por la noche, más de dos mil 500 personas.
Agregó que no tiene cuantificados los daños materiales porque la prioridad era salvar vidas y ahora es suministrar víveres, agua y medicinas a las comunidades afectadas e incomunicadas, para lo cual se coordina con el Ejército y el estado para hacer un “puente aéreo” y llevar los suministros.
El alcalde mencionó que entre las comunidades más afectadas se encuentra las tres rutas más importantes de los barrios, como Cayaco, Zapote, Tranquitas y el camino a la sierra, Huertecillas, Terrero, Huamúchil, Lomitas, Carrera Larga, Las Pozas, Cimientos, Zumpango, 10 de abril, Espinalillo, San Nicolás y El Conchero.
Otras comunidades afectadas son El Bejuco, Las Lomas, Ejido Viejo, Yetla, Cerrito de Oro y Valle de Río.
Enfatizó que trabaja para restablecer la comunicación carretera, lo que hace con el Ejército que colabora con la limpieza de caminos para que la población pueda regresar a sus actividades productivas.
El coronel Martínez agregó que continuará apoyando en la entrega de víveres y que se instaló una cocina comunitaria en El Conchero. Son 100 soldados los que colaboran en Coyuca de Benítez.
Por su parte, López Rosas dijo que acudió a conocer el diagnóstico del municipio para coordinarse en las acciones para la atención inmediata a la población.
En Coyuca de Benítez cientos de familias vieron cómo el río se llevaba su patrimonio, en comunidades como Cimientos la corriente rompió bardas y  paredes de casas de block y concreto y desapareció viviendas de madera, la impresión de lo que ocurrió fue tan fuerte que en su intento por salir de su hogar Margarita Mercado de la Cruz sufrió un infarto y murió.
“Yo perdí todo, mi tele, mi horno, ni ropa tengo” lamentó una de las vecinas que recordó cómo el agua del río los alcanzó en la madrugada del domingo y salieron entre la corriente que les llegaba a la cintura.
Algunas familias de la comunidad se resistieron a abandonar sus viviendas dijo el comisario Omar Mendoza Barrera, pero fueron obligadas por el Ejército que entró con lanchas a rescatarlos de la inundación, otros fueron extraídos de la corriente en helicóptero.
Al bajar la corriente del río, ayer martes, pobladores de Cimientos regresaron a la localidad, se encontraron con un panorama desolador: huecos en las paredes de las casas que lucían vacías, viviendas que no estaban y las que quedaron estaban rellenas de una capa de lodo de casi metro y medio.
Para regresar a Cimientos los pobladores pasaron una odisea, hacían fila junto a otros pobladores que llevaban bolsas, maletas y cajas en el retén de los militares para que no se acercaran a la orilla del río de Coyuca, para poder pasar el puente destruido de la carretera federal, la única forma de ir de un lado a otro de la intensa corriente de agua.
El martes por la mañana, luego de comprobar que las partes del puente que quedaron sobre el río estaban estables, los militares y personal de Protección Civil municipal permitieron el paso peatonal, colocaron una cuerda para que los ciudadanos pasaran de cinco en cinco de un extremo al otro, agarrados como medida de precaución ante la corriente que seguía con fuerza, al llegar al otro extremo, que era la mitad del puente, se colocaron escaleras de aluminio y después se construyó una de madera para que bajaran a un costado del cauce, para seguir su camino a pie al otro extremo.
Decenas de personas pasaron de un lado a otro el puente, algunos por la mañana atravesaron hacía la cabecera municipal a abastecerse de víveres y regresaron horas después, otros venían caminando de otros municipios como Atoyac, San Jerónimo y Tecpan.
“Venimos una parte caminando, partes en automóvil” dijo Celia Mena Palacios, quien iba de Papanoa, municipio de Tecpan, a Chilpancingo en donde trabaja y la espera su familia.
Un peregrinar similar fue el de Eliseo Mendoza Maldonado de 78 años, quien salió de Atoyac con destino a Acapulco en donde está su esposa esperando por unos documentos que él fue a traer a su casa para que le hagan una hemodiálisis en el Seguro Social.
Elizabeth Santana Urióstegui de 58 años viajaba con su nieto quien hoy tiene una cita médica para operarlo de su pie, su destino era Acapulco, bajaron de la sierra a San Luis San Pedro de donde salieron el martes a primera hora con la esperanza de llegar por la tarde al puerto.
Otros llegaron a Coyuca de Benítez con víveres desde Chilpancingo y Acapulco buscando la forma de pasar hacia San Jerónimo, Tecpan y Zihuatanejo a ver a sus familiares.
En el puente la actividad era permanente, ahí aterrizó un helicóptero de la Policía Federal en donde iba un integrante de una comunidad judía a preguntar qué era lo que requerían como prioridad, llevaba despensas que bajaron del otro lado del río, a donde llegó una ambulancia para trasladar a los heridos que llevaba a hospitales en Acapulco.
Desde ahí, el director de Protección Civil, José Luis Serna Santiago coordinaba los trabajos del municipio, dijo que hay comunidades a las que no ha podido acceder y consideró que el 75 por ciento de la población del municipio fue afectada por las lluvias, no solo por las perdidas materiales, sino también por no poder trasladarse a su zonas de trabajo.
Tres cuadras más allá de los restaurantes dañados se observó a los comerciantes limpiando sus establecimientos, lavando muebles, utensilios y estantes, el agua entró por la calle junto al Palacio Municipal inundando a los comercios de la zona.

40 años de trabajo se perdieron en 5 minutos

Junto al puente sólo quedaron escombros de lo que eran siete restaurantes y las oficinas de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) donde tenían los pluviómetros, el lunes sus propietarios vieron cómo el río se llevó el patrimonio de más de 40 años de trabajo  de algunas familias, como la de Yazemid Andere Abadicio, quien tenía dos negocios en ese lugar.
“Todo el trabajo de más de 40 años se fue en 5 minutos” dijo mientras intentaba rescatar de los escombros un carrito de metal con ruedas a regañadientes de los militares por haberse acercado a esa zona.
Ninguno de los comerciantes pensaron que el cauce del río subiera al punto de llevarse las construcciones, ahora esperan que las autoridades de los tres niveles de gobierno los apoyen “porque nos quedamos sin trabajo, que nos ayuden para empezar de nuevo porque somos gente de trabajo”.

Otras zonas afectadas

Mientras el Ejército ayudaba a los que querían pasar por el puente destrozado y a los habitantes en los albergues, otros ciudadanos regresaban a sus viviendas con la intensión de rescatar alguna pertenencia, ese fue el caso de Norma Pantaleón Gutiérrez, quien vive en la colonia Tierra Digna, su casa de madera tenía cubierta la mitad del interior con lodo, como pudo con su esposo y uno de sus dos hijos sacó los muebles que consideró que servían.
Tierra Digna es una colonia fundada hace siete años, en ella viven más de 200 familias en sus dos secciones, el agua los obligó a salirse en la madrugada del domingo y no pudieron regresar hasta el martes por la mañana para encontrarse con sus muebles cubiertos por una capa de lodo de metro y medio, en las paredes de la mayoría de las casas de madera quedó la huella del nivel del agua que casi cubrió los techos de láminas.
“Jamás había subido el río tanto, fue rápido esto, no nos dio tiempo de sacar nada”, dijo María Isabel Zabate Bernal quien venía de la calle a su casa a la cual no pudo entrar, el lodo atrancaba la puerta del patio, adentro en un intento fallido por salvar sus electrodomésticos se ven su lavadora y refrigerador sobre otros muebles, en ellos quedó la marca del nivel que alcanzó el agua.
Evangelina Orozco Longares intentó entrar a su casa, llegó a donde el lodo le cubrió arriba de la rodilla, quería llegar a un tambo de plástico en donde tenía su ropa, el cual no pudo sacar porque el agua la alcanzó en la faena.
Huertas, canchas, corrales quedaron también bajo el lodo en el camino que va a El Bejuco, comunidad a unos 10 minutos de la cabecera municipal de Coyuca, donde las familias pasaron la noche en las azoteas, sólo algunos fueron llevados al albergue rescatados por el Ejército con ayuda de los pobladores de Barra de Coyuca que entraron con cayucos a sacar a la gente de sus casas para acercarlas al camino principal.
Carla Ahuejote Reyes fue una de las afectadas en esta comunidad, al igual que el resto de los habitantes regresó a El Bejuco a intentar limpiar sus casas y sacar el lodo, pidió a las autoridades ayuda, comestibles y agua.
El comisario, Ernesto Ruiz Valle dijo que solamente se había acercado el diputado Víctor Salinas Salas quien les llevó garrafones con agua y se encontraba tratando de ayudar a los afectados en la comunidad.
Los afectados de Tierra Digna y El Bejuco esperan que las autoridades les ayuden con maquinaria principalmente para limpiar sus viviendas y después para ir recuperando sus bienes.

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