La tierra se les mueve pero no se salen de las colonias donde viven en peligro en la capital
*En Villas el Parador y Río Azul, según un estudio realizado por el Cenapred, hay dos áreas de riesgo en cada una. Se observan serios derrumbes y encharcamientos
Anarsis Pacheco Pólito
Chilpancingo
Habitantes de los fraccionamientos Villas el Parador y Río Azul, de las etapas que se anunció serán desalojadas, no han salido de sus viviendas pese a la notificación del Centro Nacional de Prevenciones de Desastres (Cenapred), que fue distribuido por el Ayuntamiento capitalino.
De acuerdo con el estudio realizado por Cenapred, hay dos áreas de riesgo en cada uno de los fraccionamientos, por lo que sólo algunas familias tendrán que salir de ahí.
En una nota distribuida en las colonias y fraccionamientos, que son calificados como de alto riesgo, se informa que en el fraccionamiento Villas el Parador se observaron diversos grados de inestabilidad, entre las zonas críticas que se observaron está el tren de viviendas de la parte alta, ya que existen zonas de acumulación de agua, desprendimientos de bloques en la parte alta y en el tercio medio –arriba de los edificios de departamentos–, obstrucción de los sistemas de drenaje superficial, además de la falta de mantenimiento, nacimientos de agua y agrietamientos en algunas zonas de la capa de concreto lanzado, y en los apoyos de reacción de las anclas.
Los habitantes del fraccionamiento reconocieron que varias familias no se quieren salir de sus casas, para que no les roben, ya que se presentó un caso donde intentaron robar en un departamento, pero fue frustrado por la policía municipal.
Por su parte, el representante de la parte superior del fraccionamiento, donde deben salir las familias que fueron advertidas, Francisco Lagunas Catalán, aclaró que hasta ayer ninguna familia había abandonado su hogar, como lo indicó el gobierno del estado y el propio alcalde Mario Moreno Arcos, quien visitó la colonia el miércoles por la tarde.
Reconoció que están coordinados con el gobierno municipal, además de la parte sindical del magisterio guerrerense, que es el SNTE, ya que a través de la sección 14 de este sindicato, es como las más de 200 familias de esta zona adquiririeron sus viviendas.
Dijo que las familias que se ubican en las zonas más riesgosas, “saldrán en tanto se realizan los trabajos preventivos y por prevención la temporada de lluvias”.
Adelantó que este día tendrán una reunión, donde se va a conocer el censo de las familias que abandonarán sus hogares de forma temporal, “pero es una parte mínima del fraccionamiento, donde tenemos alrededor de 240 viviendas, va a ser un porcentaje mucho menor”, aclaró.
Expuso que el riesgo para esas 240 familias no se les ha dicho por parte de ninguna autoridad, “pero sí dijo el Cenapred que se localizan dos áreas de riesgo, que es la parte superior donde el escurrimiento del agua averió los canales, y la parte del área de las palapas, donde si ocurriera un desgajamiento pudiera afectar a las viviendas que están al pie de la ladera”.
“Afortunadamente el sindicato se está responsabilizando, junto con el Ayuntamiento, con maquinaria y brigadas”, lo que los hace sentir más seguridad.
Explicó que desde el primer día de lluvias hubo brigadas de los vecinos, para desazolvar los canales y cuidando incluso actos de rapiña que puedan ocurrir. Hubo ya un intento de robo, pero fue frustrado por la policía.
“De noche hay brigadas de nosotros mismos recorriendo el fraccionamiento, en coordinación con las autoridades”, resaltó.
Cabe mencionar que en la parte alta y zonas aledañas a este asentamiento humano, ya se observan serios derrumbes y encharcamientos; por lo que este día, personal del Ayuntamiento acudió para desazolvar la zona afectada y destapar los canales de riego o escurrimiento que además resultaron fracturados.
Incluso varios de los vecinos reconocieron su temor porque se registre algún hecho que afecte a las viviendas y a las familias, ya que por la noche han escuchado ruidos extraños o estruendos “como si la tierra se moviera”.
Cuando se les preguntó a Francisco Lagunas quién o quiénes habían planeado y ejecutado la construcción del fraccionamiento en esa zona montañosa y de alto riesgo, se negó a dar detalles, afirmando que “ese no es el caso”, aunque luego informaron que esta colonia lleva siete años de vida.
“La construcción es parte de un fideicomiso que encabezan tres partes: Finanzas del Estado, la Secretaría de Educación y el Sindicato de maestros”, reveló el presidente de la colonia.
Otro de los habitantes de esta colonia reveló que los dictámenes para corroborar si esa zona es segura o no, tardarán más de dos meses, por lo que las familias se mantienen en la incertidumbre.
También afirmó que la decisión de salir de sus casas o no ante el riesgo de derrumbes, será determinada por cada una de las familias, aunque hay varias ubicadas en zonas de riesgo que se niegan a salirse, por temor a que sus hogares sean saqueados.
En la nota informativa de inspección de zonas con problemas de inestabilidad, de laderas del fraccionamiento Villas el Parador, la parte alta de la ladera y la zona de la palapa en estos sitios recomienda evacuar las viviendas y departamentos inmediatamente continuos, en tanto continúen las lluvias y no se realicen las obras de mantenimiento y estabilización; así como los estudios geológico geotécnicos (sondeos y mecánica de suelos) y geofísicos necesarios para el aseguramiento de la zona.
Fraccionamiento Río Azul
En este asentamiento humano, ubicado al sur oriente de la capital del estado, los vecinos están consientes del peligro que hay en habitar la zona, por lo que decidieron salir de sus casas sin el apoyo del Ayuntamiento.
El presidente de la etapa dos del fraccionamiento, Mauro Guzmán Marín, relato que desde el miércoles al jueves, 16 familias salieron de sus casas únicamente con documentos importantes, después de la notificación distribuida por las autoridades municipales.
También informó que seis familias salieron del fraccionamiento con todas sus pertenencias, dejando en total abandono sus hogares ante el temor de perder la vida.
Para la construcción de ambas secciones, el desarrollo realizó una serie de cortes, excavaciones y modificaciones de los escurrimientos naturales, los cuales han influido drásticamente en la inestabilidad del terreno en esta zona; los habitantes indicaron que varios nacimiento de agua fueron tapados o desviados para la construcción de calles y caminos.
El informe distribuido sobre este fraccionamiento, explica que en la parte más alta de la sección 1 se cortaron y excavaron grandes porciones de la ladera, a fin de construir las últimas villas y una cacha; así mismo realizaron una zanja muy profunda, con el propósito de conducir tuberías de una laguna que está en la parte alta; en esta zona existe una torre de alta tensión de la CFE, la cual puede presentar un asentamiento, desplomo, volcamiento o deslizamiento; lo que representa una amenaza muy alta para los habitantes de la primera sección y se recomienda que la CFE tome cartas en el asunto, ya que todo un tren de viviendas de la sección uno fue construido bajo las líneas de alta tensión. En tanto no se resuelva este problema, se recomienda evacuar las viviendas de dicho sector.
Por su parte, el presidente de la colonia dijo que el alcalde Mario Moreno señaló que los albergues estaban ya llenos, y no se contaba con nuevos para proporcionar lugar a las familias que deben de dejar los asentamientos con riesgo, por lo que les pidió se fueran a casas de familiares.




