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Siguen la inundación y el lodo en la colonia Plácido Domingo, denuncian los vecinos

Carlos Moreno A.

A dos semanas que pasó la tormenta tropical Manuel, en la unidad habitacional Plácido Domingo, en sus dos secciones y colonias colindantes, siguen las calles enlodadas, algunas encharcadas y los vecinos aún limpian sus viviendas que se inundaron por el desbordamiento del río de La Sabana.
Vecinos de la sección B y de las colonias Ampliación Plácido Domingo y Las Flores, que se ubican a orillas del río y resultaron con mayores afectaciones, informaron que no fueron alertados de las lluvias ni de ninguna tormenta por ningún trabajador de Protección Civil.
Desde la entrada por el poblado de La Venta hasta llegar a la colonia Plácido Domingo sección A, las calles continúan enlodadas, aunque esta parte no resultó tan afectada como las que colindan con el río de la Sabana.
La colonia Plácido Domingo colinda con otras que también se inundaron como son Las Flores y Ampliación Plácido Domingo, de las cuales, según los colonos, más de 150 casas resultaron afectadas.
En la misma colonia pero en al sección B, a un costado de la avenida de La Venta, los vecinos se quejaron de que después de 16 días continúan sacando lodo y escombros. Hasta ayer, dijeron, llegó un trabajador con una maquina para recoger los montones de lodo en la avenida La Venta.
Unas seis viviendas de esta sección están ubicadas en las orillas de un pequeño río que pasa por debajo de la avenida La Venta y que en un principio utilizaban como entrada a su casa, pero por el reblandecimiento de la tierra se deslavó y actualmente bajan por el lodo y tierra para subir a la avenida; este río desemboca en el río de La Sabana.
“Todavía no podemos terminar de limpiar nuestras casas y el río ya está mansito, ahora sí estamos enojados”, señaló doña Luvia Salas, una de las afectadas.
Luvia Salas narró que el sábado notaron el río crecido, por lo que llamaron al 066, pero los “trabajadores” les respondieron que “queremos más manos en Ciudad Renacimiento, no tenemos tiempo de ir a verlas”.
Dijo que al día siguiente, el domingo a las 8 de la mañana, sus casas estaba inundadas, que el agua les llegó a un metro y medio y el lodo a unos 80 centímetros, que aún se ve marcados en las paredes.
Otra afectada y vecina de Luvía, doña Maura, contó resignada que por el río “perdió todo”, muebles y electrodomésticos, y que las vecinas le pidieron auxilio y durmieron toda la noche del domingo y lunes en la mañana en la azotea de su vivienda debido al desbordamiento del río.
Se quejó, mientras que sus ojos se llenan de lágrimas, que durante la contingencia y tratando de salvar lo “más posible de mis pocas cosas que tengo, me fracturé la mano”, la cual tiene enyesada.
Explicó que se juntaron dos desbordamientos en esta sección y eso fue lo que les afectó: uno fue el de la “barranca que pasa por debajo de la avenida (La Venta) que viene desde el Paso Limonero y desemboca en el río (La Sabana), no podíamos salir de nuestras casas porque no nos dejaba la corriente”.
Doña Luvia contó que ese día que estaban en la azotea de Maura observaron y escucharon los gritos de una señora que pedía ”auxilio, auxilio, que se la llevaba la corriente, pero nadie la podía ayuda y llegó hasta donde está el puente inconcluso frente a la Nueva Revolución”.
Por su parte, doña Maura narró que en las orillas del río han encontrado cuerpos, que algunos se han podido rescatar y otros los han rescatado en otras colonias, y ejemplificó el caso de un hombre que fue hallado a orillas del río, frente a la colonia Barrio Nuevo del poblado de La Venta.
Recordó que apenas el sábado, en el mismo río pero de lado de la Nueva Revolución –se ubica casi enfrente de la Plácido Domingo sección B–, hallaron a un hombre muerto en el río de La Sabana, con golpes, quien según los vecinos fue arrojado ahí.
En la avenida La Venta en la sección B de la Plácido Domingo, se observó que una señora, de quien nadie quiso proporcionar su nombre, anotaba en una libreta sólo los nombres de algunos vecinos “para recibir una despensa que ella gestionó al gobierno del estado”.
Entre gritos, la señora –que no vive en la sección B de la colonia referida–, les solicitó que se formaran para esperar a que llegara “la ayuda con las despensas”.
Al consultarla del porqué sólo algunos iban a obtener despensas, justificó que “no se puede darle a todos y el gobierno solo da unas cuentas”, aunque entre los beneficiados estaban su “comadre y sus hijos”.
A una vecina de la colonia Ampliación Plácido Domingo que acudió a pedir una despensa, la “organizadora de la entrega” le respondió que la colonia Ampliación Plácido Domingo no existía a pesar de que la habitante mostró su identificación del IFE  y se leía la colonia con ese nombre.
La vecina se quejó de que las personas que se ubican en esta sección B acaparan todas las despensas y las reparten a sus beneficiados.

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