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El gobierno nunca vino a ayudarnos, se queja una turista de la unidad Miramar 1

*Recuerda la propietaria de una casa en ese complejo de viviendas de Llano Largo, que estuvo con otros 29 vecinos en su azotea por cinco días, y que pese a los llamados de auxilio que hacían a los helicópteros fueron los prestadores de servicios de Puerto Marqués quienes los ayudaron

Argenis Salmerón

Turistas que llegaron a limpiar la unidad habitacional Miramar 1, en el poblado de Llano Largo, mostraron tristeza por las pérdidas en sus propiedades ocasionadas por la tormenta tropical Manuel.
La maestra jubilada de la ciudad de México, Tali García Villegas, narró con una voz quebrada el día en que se desbordó el río de La Sabana y que estuvo con 29 vecinos en su azotea por cinco días, porque los tres ámbitos de gobierno hicieron caso omiso al llamado de auxilio que pidieron a los helicópteros que sobrevolaban la zona.
En un recorrido por el lugar se observó a varios turistas removiendo el fango que hay en el interior de sus viviendas que fueron afectadas por las pasadas lluvias, mientras que los militares con el Plan DN-III-E realizaban limpieza en las calles.
Algunas casas aún estaban llenas de lodo y no todas contaban con el censo de la Secretaría de Desarrollo Social para resarcir los daños de las lluvias pasadas.
Tampoco en la zona había cal para evitar un brote de enfermedades, sólo algunas zonas cubiertas y en otras partes salían olores pestilentes, aunado con el polvo que se esparcía por toda la zona.
Las unidades habitacionales que volvieron a ser inundadas con Manuel fueron La Ceiba y Miramar, que se encuentran juntas y ubicadas cerca del cauce del río de La Sabana. También resultaron afectadas por el huracán Henriette en 2007.
Incluso la creciente provocó que se desviara una vertiente hacia el acceso principal de ambos conjuntos habitacionales donde el nivel del agua alcanzó casi el metro y medio, dejando una capa de lodo de un metro en algunas zonas de ambos fraccionamientos y arrasando a su paso con los vehículos estacionados.
La maestra Tali García Villegas, con los ojos llenos de lágrimas, manifestó que invirtió en su vivienda 44 años de trabajo: “elegimos esta zona habitacional porque era un lugar tranquilo, lejos de la ciudad y del ruido de los carros, en donde sólo se escuchaba el sonido de las vacas, era bonito eso”.
Criticó que los tres órdenes de gobierno autorizaran la construcción en una zona de humedales; “el gobierno federal debe hacerse cargo de esto y castigar a los responsables de permitir obras mal planeadas”.
Relató que el día 15 de septiembre, a las 11 de la mañana, todas las viviendas se estaban inundando: “todos estaban desesperados y acudieron a mi casa para subirse a mi azotea, ya que era la única que contaba para acceder a la parte de arriba”.
Agregó que estuvieron cinco días en la azotea pidiendo ayuda a los helicópteros de la Policía Federal y la Marina que sobrevolaban el lugar, pero hicieron caso omiso. “Teníamos a dos mujeres embarazadas y a tres personas de la tercera edad que requerían atención médica, pero gracias a un contacto de un vecino pidió un helicóptero del estado de México que se llevó a las dos mujeres embarazadas”.
Añadió que a las personas de la tercera edad las sacaron de la zona afectada con un kayak inflable y con la ayuda de las motos acuáticas de los prestadores de servicios turísticos de Puerto Marqués.
La maestra jubilada indicó que por el momento renta en Villas Paraíso pagando al mes 2 mil 500 pesos, “busqué un lugar cerca para venir a limpiar mi casa todos los días”.
Por otro lado, turistas que venían a observar el daño de sus viviendas contrataban a personas residentes para sacar el lodo y hacer el quehacer de sus casas atascadas de fango.
Las casas habitaciones y las calles aledañas aún muestran los estragos de la tormenta tropical Manuel, y sólo se ve a soldados trabajando en la zona.

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