Presentan tercera queja contra la CAAPS por retrasar el parto de una mujer
Karla Galarce Sosa
A tres días de que dos familias denunciaron una mala atención en la Clínica Avanzada de Atención Primaria a la Salud (CAAPS), ayer Marisela Rojas Bernabé se quejó porque en el lugar la recibieron 10 horas después de que acudió para dar a luz, aunque ella comenzó a sangrar desde el mediodía.
El lunes pasado, dos familias se quejaron por la mala atención en la dependencia y responsabilizaron a los médicos del lugar de que un bebé muriera y se practicara un legrado a una paciente.
La madre de Marisela Rojas, Honoria Bernabé Álvarez, dijo que desde las 6 de la mañana se trasladaron desde la colonia 19 de Noviembre, ubicada cerca de la glorieta de Puerto Marqués, a la CAAPS, y que allí los médicos le informaron que “todavía faltaba para que tuviera al niño”.
Entrevistadas afuera del área de Urgencias del lugar, ubicado en la colonia Progreso, a las 2 de la tarde, las mujeres señalaron que desde que comenzó su embarazo Marisela Rojas tuvo atención de un ginecólogo hasta apenas ayer.
“Hasta hoy me revisó un ginecólogo al mediodía, pero me dijeron que no me podían internar porque no había camas y que me recibirían a las 5 de la tarde”, dijo Rojas Bernabé.
Las mujeres explicaron que en enero, Marisela, de 24 años, tuvo una infección vaginal que la mantuvo en cama durante varios días, pero tuvo que recurrir a un hospital particular para que la atendieran a pesar de que está afiliada al Seguro Popular desde hace más de un año.
Honoria Bernabé señaló que la atención en la clínica para su hija ha sido por parte de enfermeras y no por médicos especialistas.
“Hemos tenido que pagar hasta los ultrasonidos en otros lados porque aquí no sirve la pantalla. La infección que tenía nos costó más de 2 mil 500 pesos de puras medicinas”, reprochó Bernabé Álvarez.
Consultada pasadas las 8 de la noche, la mujer denunció que una doctora, de quien no supo el nombre, le dijo que no harían nada hasta que otro médico le diera la orden. “La doctora me quiso intimidar, nosotros les pedíamos una cesárea porque mi hija ya me gritaba que se sentía muy mal y finalmente ya tuvo una niña”.
Explicó que en el lugar se trata de manera grosera a los pacientes, pero que temen denunciarlo públicamente porque después no los atienden de la manera indicada y son rezagados hasta que los dan de alta.




