A 23 días de la gran inundación vuelve a la normalidad la vida de la Colosio
*Aunque en las calles aún hay lodo, basura y muebles dañados, en las escuela ya hay clases de nuevo y muchos locales reabrieron sus puertas
Daniel Velázquez
A 23 días de haberse inundado por las lluvias de la tormenta tropical Manuel, la limpieza no termina en la unidad habitacional Luis Donaldo Colosio.
En las calles la vida parece seguir su curso normal, el servicio de transporte se ha restablecido, los niños van a la escuela, muchos locales han reabierto sus puertas y otros apenas empiezan las labores de limpieza.
En un recorrido por la unidad habitacional se pudo constatar que lo que hace falta en la zona es el servicio de recolección de basura, pues en los andadores, pasillos y circuitos que comunican a las decenas de condominios es común encontrar montones de desechos en las esquinas o afuera de las casas.
La lluvia de la noche del lunes tuvo en alerta a los vecinos, quienes vigilaron que los canales por donde drena el agua no se bloquearan con basura para no volver a sufrir una inundación.
Los únicos daños que registraron a consecuencia de la lluvia con fuertes vientos del lunes por la noche fue el desprendimiento de tejas y láminas, pues en los pasillos se observaron tejas caídas.
En las calles todavía hay colchones, sillones y muebles que a consecuencia de las lluvias perdieron su utilidad y están espera de ser llevados al basurero, pero también hay lodo acumulado en las esquinas que los vecinos han sacado para evitar que este esparcido por las calles pero “no hay quién se lo lleve”.
También hay bolsas con basura y no hay perros en las calles que puedan regar los desperdicios que los vecinos acumulan en espera de que el camión recolector pase.
La zona es fuente de comercio y las lavanderías lucen con tendederos llenos, circulan camionetas con tinacos que venden agua, y una camioneta de gas pregona con el claxon su marcha por las calles de la unidad habitacional.
También por las calles circula una camioneta voceandop por un altavoz que compra estufas, lavadoras, hornos de microondas y aires acondicionados que ya no sirvan y, de acuerdo con los vecinos, tiene tres días que circula por la zona. Ayer se observó que llevaba un horno de microondas, una lavadora y otros cacharros.
Martín Cisneros dijo que la camioneta llegó tarde a comprar los muebles porque la mayoría de los vecinos los sacó a la calle y se los llevaron en camiones de volteo con destino al basurero, y sonríe al recordar que después de las lluvias no imaginó que días después alguien viniera a comprar lavadoras, estufas, refrigeradores y hornos.
En su casa, explicó, que todo se le dañó y los 10 mil pesos que les dieron sólo le alcanzo para el refrigerador y la estufa, pero tiene miedo de que vuelva a llover porque “va a ser cuento de nunca acabar”.
La vecina Virginia Mena Sotelo indicó que desde hace 16 años la Luis Donaldo Colosio se inunda, que lo que varía es el nivel que alcanza el agua en las calles y en las casas. Con la lluvia de anoche el agua le llegaba a la rodilla en la calle pero no llegó a su casa y se quedó a un metro de la puerta.
Contó que ya ha vivido dos inundaciones en su casa, la primera fue con el huracán Henriette en 2007, cuando el agua en su casa le llegó hasta la rodilla, pero en dos días el nivel descendió.
En la noche del 14 y del 15 de septiembre la inundación fue superior y el agua casi alcanzó dos metros de altura; “faltaron dos escalones para que llegara al segundo nivel” y esta vez el agua no descendió rápido, sino que permaneció una semana y fue cuando regresó a su casa a limpiarla.
La vecina atribuye el problema de la inundación en la Luis Donaldo Colosio a que los canales que construyeron para drenar el agua son muy pequeños e insuficientes, además de que algunos están azolvados porque las autoridades no acuden a limpiarlos.
En el condominio Aries, dijo, fueron los vecinos quienes se organizaron para sacar la basura de los canales y evitar que el nivel del agua creciera.
Indicó que hay vecinos que dejaron sus casas desde hace varios años por el problema de las inundaciones y ella está valorando esa posibilidad.
Reveló que al volver a su casa recuperó su estufa, la limpió y la puso en funcionamiento; “estaban dando despensas pero no tenía dónde cocinar” y que con la tarjeta de ayuda a los damnificados sólo compró el refrigerador y el comedor porque fue para lo único que le alcanzó.
En la Luis Donaldo Colosio también hay brigadas de Vianey que invita a los vecinos a sumarse a su equipo de ventas por catálogo de blancos.
Hay grupos del Infonavit que visitan las casas para conocer los daños, así como lonas del Fovissste en las que se invita a los damnificados que compraron viviendas con ese fondo a que reporten los daños a un número telefónico para que puedan hacer efectivo un seguro.
Camionetas de Cablemás recorren las calles y suben postes para restablecer sus servicios, además de que camionetas de Telmex llevan agua purificada en tinacos para ofrecerla a los vecinos, pero se quejan de que nadie se acerca con sus garrafones y hasta se alegran cuando un señor llega con dos garrafones para que los llenen.
En los accesos a las unidades habitacionales La Marquesa, Las Gaviotas y Las Garzas lo que se observa es lodo al igual que en todo el tramo que va de Llano Largo hasta la Colosio.
Hay máquinas que sacan lodo del río Colacho que es transportado por camiones de volteo.




