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Marchan pobladores de la sierra para pedir audiencia con el gobernador; son damnificados y no han recibido ayuda

*En Chilpancingo 28 manifestantes en plantón se instalan en huelga de hambre. Exigen exponerle a Aguirre un plan emergente de atención a cientos de pueblos incomunicados por la tormenta Manuel

Lourdes Chávez

Chilpancingo

Pobladores de la sierra de Guerrero, entre niños y adultos mayores, marcharon para exigir una audiencia con el gobernador Ángel Aguirre Rivero y exponerle un plan emergente de atención a cientos de pueblos incomunicados por la tormenta Manuel, que a la fecha no han recibido ningún apoyo institucional.
Sin embargo, la protesta para demandar víveres y atención médica urgente vía aérea no fue atendida por las autoridades, y por la tarde, 28 manifestantes en plantón en Casa Guerrero se instalaron en una huelga de hambre.
Entre los inconformes, el ex alcalde de Heliodoro Castillo, Severo Oyorzábal Díaz, denunció que 80 por ciento de los 3 mil 377 kilómetros de caminos pavimentados y revestidos de la región están destruidos, más de cien puentes afectados, “unos ya no existen”; y los niños no han recibido sus vacunas porque no suben las brigadas de salud, “antes por la cuestión de la violencia y ahora por la tormenta”.
También señaló que durante los primeros quince días de la emergencia, la población organizada gestionó el traslado de enfermos y lesionados, pero ahora están haciendo crisis enfermedades crónico degenerativas, como hipertensión y diabetes.
Aunque el gobierno dice que ya pasó la contingencia, señaló que en la sierra se requiere seguir sacando enfermos y surtiendo los alimentos vía aérea.

La protesta

La marcha que se anunció a las 10:30 de la mañana, pero partió después de mediodía desde el parque Margarita Masa de Juárez con unas 80 personas, porque no llegaron todas las comunidades que esperaban. Se explicó que muchos quedaron varados en el poblado de Los Morros, donde había un bloqueo carretero de la población que demanda seguridad.
El grupo avanzó por las avenidas principales de Chilpancingo hasta Casa Guerrero, en el fraccionamiento Jacarandas, donde a la 1:40 de la tarde el director de Gobernación, Moisés Alcaraz Jiménez, les ofreció una mesa de trabajo con el secretario de Gobierno, Jesús Martínez Garnelo.
Pero los manifestantes se negaron a separarse, porque trascendió que las autoridades tenían la intención de dispersarlos, y exigieron que la mesa se instalara en la residencia oficial del ejecutivo.
Entonces, mostraron el diagnóstico y los mapas de la región que elaboraron, donde señalaron las comunidades que servirían de sedes para la distribución de víveres y medicinas, así como aquellas localidades a dónde sólo pueden acceder por aire y con la guía de vecinos de la región, porque los pilotos no encuentran los pueblos si sólo llevan las coordenadas.
En el primero acercamiento con los manifestantes en Casa Guerrero, casi a las 2 de la tarde, Alcaraz Jiménez exigió respeto a los manifestantes, quienes comenzaron a gritarle: “Queremos que nos atienda aquí, estamos cansados”, “el secretario de Gobierno está muy tranquilo en su oficina, y el pueblo necesita alimentos y medicinas”, insistieron.
Oyorzábal Díaz, quien escuchaba la propuesta del funcionario, le pidió que guardara la calma, que no respondiera a los manifestantes, le recordó que él era el representante del gobierno. Luego lamentó que el ofrecimiento llegará después de la marcha, pues las autoridades sabía de la movilización desde las 10 de la mañana. Esto, dijo, confirmaba la poca disposición de las autoridades para atender sus demandas.
Enoé Saltos indicó que entre los huelguistas estaban Oyorzábal Díaz y José Concepción Hernández Solano, de Pueblo Viejo; Marcos Marino, del Naranjo, del municipio de Heliodoro Castillo; Martha Corona, de Ocatlán, y Elidia Varona, de Puerto Alegre, del municipio de San Miguel Totolapan; Mirián Cortés Saltos, de San Antonio de las Tejas, Coyuca de Benítez; Rigoberto Teodoro Reyna, de El Molote, Atoyac de Álvarez, y Roberto Fuentes, de Jaleaca de Catalán.

Autoridades rebasadas

La joven Enoé Saltos denunció que de mil 200 pueblos incomunicadas de las zonas más altas de la Sierra, al menos 144 no han recibido ningún tipo de ayuda humanitaria.
Aclaró que la sociedad organizada sólo han podido acceder a algunas localidades, después que una comisión se instaló en el helipuerto de Chilpancingo a pedir ayudar para bajar enfermos graves, “sobre todo niños y mujeres embarazadas, fue la prioridad, muchas mujeres dieron a luz sin atención médica. Les urgen medicamentos”.
Incluso, señaló que un helicóptero particular de Guanajuato y de una empresa privada, accedieron a llevar los víveres y medicamentos que la población reunió en centros de acopio, porque los pilotos no recibían instrucciones del gobierno del estado.
La semana pasada, cuando demandaron una mesa de trabajo con las autoridades, se integró una comisión de gobierno encabezada por el subsecretario de Coordinación Enlace y Atención de Organizaciones Sociales, Demetrio Saldívar Gómez, “quien no solucionó nada”, denunció.
“No nos apoyó porque no tenían capacidad, nos dejaron claro que la prioridad no estaba en la parte alta de la sierra, estaba en Acapulco, donde se encontraban los medios de comunicación y los funcionarios. En la zona rural se enfocaron en La Montaña, porque los ojos internacionales iban a estar enfocados allá, porque ahí están los municipios más pobres del estado”.
Aclaró que los alcaldes de los 14 municipios que tienen pueblos en la sierra, sólo llevan despensas a las comunidades de las partes bajas, porque no hay acceso a las zonas altas, sólo vía aérea.
Reconoció que no han tenido reportes de muertes, pero no las descartó, porque en unas 20 ocasiones perdieron comunicación con personas que solicitaban ayuda urgente para el traslado de enfermos graves.
“Alguna vez nos dijeron, déjame checar a ver si todavía están vivos, pero luego ya no nos marcaban, se perdía comunicación, y los helicópteros que conseguíamos se enviaban a otras localidades”.

El abandono

El comisario ejidal de El Paraíso, municipio de Atoyac, Leonel Sotelo Lucena, denunció que tuvieron daños materiales en 80 por ciento de los caminos y casas, pérdida total de la siembra de maíz y café por inundaciones y deslaves.
Destacó que el gobernador estuvo en El Paraíso y en La Pintada (donde un deslave sepultó decenas de casas habitadas) que es parte de los pueblos del núcleo agrario, aunque al principio acaparó la atención de los funcionarios, ahora están en el olvido.
Un vecino de Linda Vista, del municipio de San Miguel Totolapan, denunció que trabajaron una semana a pico y pala con los compañeros para llegar a la población de Nueva Deli, donde había una retroexcavadora del gobierno del estado, pero encontraron que no la utilizan para avanzar a los pueblos incomunicados.
“No preocupa que nada más no avanza ni 50 metros, pedimos que vayan a todas las comunidades donde ya no tienen para comer, donde lo poco que había, se acabó”.
De Pueblo Viejo, José Concepción Hernández aseguró que en la sierra habrá hambruna porque no hay accesos, la única posibilidad de llegar a las comunidades es a través de la carretera de Filo de Caballos, y muchas personas de Leonardo Bravo, Heliodoro Castillo y San Miguel Totolapan no pudieron llegar a la capital a exigir atención de las autoridades, porque no pudieron pasar en el retén de Los Morros.
Convocó al gobernador Aguirre Rivero y al presidente Enrique Peña Nieto a voltear los ojos a la sierra, donde sólo enviaron algunos vuelos de helicópteros del Ejército con despensas a ciertas comunidades.
Oyorzábal Díaz aseguró que en la región prevalece la desesperación, aunque para el gobierno estatal ya pasó la contingencia, en la sierra deben seguir sacando enfermos y surtiendo alimentos vía aérea.
Exigió que se conforme una comisión con funcionarios de los tres órdenes de gobierno, para atender todas las necesidades, y que se nombre a un responsable con recursos y con autoridad para que puedan dar atención.
Además, que la sociedad coadyuve, “no queremos despensas, ni medicamentos, en todo caso apoyar en el traslado, porque los pilotos se pierden, quien sabe porqué, si les dan mal las coordenadas, porque a Palos Altos fueron 20 veces, pero no dieron con la localidad, donde hasta ahora no ha llegado una despensa”.
Denunció que no hay coordinación entre las dependencias de gobierno, “no hay orden, por eso han apoyado hasta tres ocasiones a una sola comunidad y en otras nada”.
Con pancartas, también señalaron que 370 localidades de la sierra no tienen electricidad, 36 rutas de acceso principales están cerradas y no hay servicios educativos en 490 jardines de niños, en 400 primarias, 198 secundarias y 11 bachilleratos. “Señor gobernador, si quiere a la sierra visítela”.

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