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Apoyan Los Tigres del Norte la reforma migratoria durante protesta en Washington

Ángel Villarino / Agencia Reforma

Washington

Miles de activistas e inmigrantes se dieron cita el  frente al Capitolio para reclamar que siga adelante la reforma migratoria.
La marcha, durante la que compartieron escenario congresistas como Nancy Pelosi y artistas como Los Tigres del Norte, que iniciaron su concierto gratuito ante una multitud reunida en el National Mall para solicitarle al Congreso la aprobación de una reforma migratoria que permita la naturalización a los inmigrantes que ingresaron sin permiso a Estados Unidos.
La banda interpretó sus clásicas melodías dedicadas exclusivamente a la inmigración ilegal como De paisano a paisano, Tres veces mojado y La jaula de oro, la cual tocaron junto a la cantautora Lila Downs.
Los organizadores del evento planeaban marchar hasta el Congreso cuando concluyera el recital de hora y media de duración.
A pesar de que el National Mall fue clausurado la semana pasada por el cierre del gobierno estadunidense, los organizadores se acogieron a la primera enmienda, que protege la libertad de expresión, para mantener la convocatoria.
Consiguieron que el área donde se concentra el poder político de Estados Unidos quedase ocupado por la lucha migratoria, así como por grupos de turistas chinos que aprovecharon para pasear por el parque.
Ese era el escenario de puertas afuera. Porque adentro, tanto en el Congreso como en la Casa Blanca nadie habló de migración.
La vida política y mediática estuvo nuevamente concentrada en el acuerdo al que deben llegar republicanos y demócratas para evitar despeñarse por el llamado precipicio fiscal.
De hecho, cada vez son más quienes creen que se ha desvanecido la oportunidad de sacar adelante este año una reforma integral que abra un camino a la ciudadanía para los 12 millones de indocumentados.
“Sabemos que ya no va a salir nada este año, pero hay que seguir apoyando y seguir viniendo porque la esperanza es lo último que se pierde”, aseguró Edwin, un salvadoreño sin papeles que trabaja en un taller de reparación de automóviles.
Su compañero de taller, un guatemalteco que se identificó como César, cree que antes o después los congresistas acabarán escuchándoles.
“Este año ha venido menos gente que en las otras movilizaciones. Muchos están ya cansados y desanimados, creen que no vamos a conseguir nada. Pero yo tengo aún fe”, insistió.

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