Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

“La violencia me arrebató a mi esposo cuando iba a trabajar”, dice catequista

Presentan testimonios católicos que han sufrido por la inseguridad

“Mi esposo fue sorprendido por la violencia, la violencia me lo arrebató”, contó una catequista luego de participar con su testimonio ante cientos de católicos que participaron en la Asamblea Diocesana de Pastoral.
En el segundo día de actividades de la asamblea,  se presentaron dos testimonios de víctimas de la violencia, donde un hombre y una mujer contaron cómo murieron sus familiares y cómo superaron el trauma.
De delgada figura, la mujer, de menos de 40 años, con voz tranquila recordó que asesinaron a su esposo un día que salió de su casa para ir a trabajar.
El 9 de julio del año pasado, a unos 15 minutos de que salió de su casa ubicada en una de las colonias de la zona suburbana, su esposo caminaba por el sitio de taxis de Las Cruces “cuando unas balas acabaron con su vida y de otro hombre, mientras que otras seis personas fueron heridas”.
Dijo que Dios la preparó para recibir el dolor de la pérdida de su esposo y que no esperaba. “Cuando me avisan que a él lo matan no me vino coraje, yo iba pensando que Dios me consolara, que no me llenara de coraje. Cuando yo lo veo ahí pensé en su mamá, se me acercó un señor me abrazó, yo no sabía quién era, yo lo que quería era consuelo, no fue fácil para mí pero le doy gracias a Dios (para lograr consuelo), al único que pedí apoyo fue a él”.
Madre de cuatro hijos, de 14, 10, 8 y 4 años de edad, la mujer indicó que primero no creyó que su esposo había muerto: “tenía ese pendiente de no sé por qué le tocó a él, es lo que no me explicó por qué a él”, por ello se refugió en Dios y en la oración.
Tras llamar a la gente a que se acerque a Dios y asuman un compromiso de convertirse en promotores de paz, la mujer afirmó que la violencia siempre ha existido en Acapulco pero avanzó desde hace unos meses, “pues asesinan no sólo a la gente que está involucrada en actividades ilícitas, sino que agarran parejo, hasta niños, gente inocente”. (Redacción).

468 ad