Detienen a dos comuneros de Atliaca; obligan al pueblo a admitir que pase el agua de Tixtla
*La indicación fue “detener a todo aquel que obstruyera el trabajo de desagüe”, dice el director de Seguridad Pública municipal Rubén Reyes. “Qué tanto, ya pártanles su madre”, arengan policías a damnificados de Tixtla que fueron a desalojar a los inconformes de que les llegue el “agua contaminada”. La inundación fue responsabilidad del alcalde que no abrió las compuertas de la presa para no perder la Tilapia que tiene como negocio personal, reprochan los indígenas de la comunidad. En barandillas los inconformes “aceptaron nuestras disculpas y llegamos a acuerdos”, dice el presidente municipal. Victorino Iglesias y Bonifacio Luis Olivares fueron los detenidos. Agreden a reporteros que cubrían el hecho
Rosalba Ramírez García
Tixtla
Tras un conato de violencia y después de la detención de comuneros de Atliaca, las autoridades municipales y estatales obligaron mediante policías armados y la presión de los damnificados de la cabecera, a que la comunidad indígena aceptara el desfogue del agua de la laguna de Tixtla en la barranca en que lavan y usan para su consumo.
Los bienes comunales de Atliaca advirtieron que no estaban de acuerdo en que el agua de la laguna de Tixtla fuera desahogada en la barranca que pasa por la población, argumentando que está contaminada debido a que las fosas sépticas de las casas inundadas colapsaron, el panteón está dos metros bajo el agua y hay decenas de animales muertos que se desintegraron ahí.
El sábado pasado hubo un acercamiento entre las autoridades estatales y los bienes comunales encabezados por su presidente Victoriano Iglesias Alarcón, pero no hubo acuerdos, ese día por la tarde en asamblea el comisariado informó que la asamblea acordó que no permitirían el desfogue del agua en sus barrancas, terrenos y cultivos para evitar la contaminación de su subsuelo y propusieron que el agua pasara entubada por su comunidad.
El martes, el presidente de los bienes comunales de Atliaca acudió a la? Secretaría de Gobierno a entregar el acta de la asamblea, pero en la dependencia le dijeron que el agua no se enviaría a su comunidad, ese día el representante comunal afirmó que si eso era una mentira “habría un enfrentamiento”.
El miércoles, en reunión con el presidente Enrique Peña Nieto, el director de la Comisión Nacional del Agua, David Korenfeld, pidió al gobernador Ángel Aguirre que convenciera a los que se oponían al desfogue del agua estancada en Tixtla como proponen las autoridades.
Horas de tensión
Ayer a las 10:30 de la mañana decenas de comuneros de Atliaca llegaron al punto conocido como Los Terreros donde desemboca la tubería conectada a las dos bombas sumergibles con capacidad de expulsar alrededor de 500 litros de agua por segundo.
Los habitantes de Atliaca llegaron con picos y palas para obstruir la barranca con tierra y así desviar el agua de la laguna para que no llegara a su comunidad, pero en el lugar ya los esperaban por lo menos 40 policías municipales con toletes y una decena más con armas largas, y la situación se tornó tensa.
La orden de la presencia policial se dio “directamente del gobierno del estado a través del municipal” y la indicación fue “detener a todo aquel que obstruyera el trabajo de desagüe”, informó el director de Seguridad Pública Rubén Reyes Cepeda.
Ante las preguntas de los reporteros sobre el riesgo de que hubiera policías armados en el lugar les ordenó que fueran a dejarlas a sus camionetas.
Ahí estaba el director de Asuntos Indígenas del municipio, Ismael Rojas Masqueira que alegaba con los pobladores de Atliaca tratando de convencerlos que el agua no estaba contaminada “porque hay estudios que así lo demuestran” les dijo a pesar de que los inconformes tienen enfermedades de la piel y gastrointestinales.
Luego llegó el síndico procurador de Tixtla, David Martínez Valadez que en un primer momento acordó con los inconformes que a las 6 de la tarde habría una reunión con autoridades municipales y estatales en Atliaca a la que también asistirían representantes de los barrios damnificados.
Aproximadamente a las 11:30 llegaron damnificados del Barrio del Santuario a bordo de una camioneta, encabezados por Antonino Hernández Abraham, varios de ellos exaltados y exigiendo al síndico que “aplique la ley o la aplicaremos nosotros”, en ese momento David Martínez recibió una llamada del presidente municipal Gustavo Alcaraz Abarca que le dijo que no acudiría a la reunión de la tarde y que había concretado un encuentro con el secretario general de Gobierno, Jesús Martínez Garnelo, pero en su oficina en Palacio de Gobierno en Chilpancingo.
Conato de enfrentamiento alentado por autoridades
Los damnificados de la cabecera empezaron a llegar en más camionetas evidentemente molestos contra los indígenas de Atliaca, varios de ellos llegaron retando a los inconformes que piden que el agua se entube hasta el río y “el agua contaminada” no pase por su comunidad y afecte sus mantos acuíferos y la salud de sus familias.
Los integrantes del comisariado de bienes comunales de Atliaca se dispersaron y fueron superados en número por los damnificados de Tixtla que junto al síndico cuestionaron a Victorino Iglesias por qué no quería que el agua de la laguna negra fuera desfogada en la barranca, como si el representante comunal hubiera tomado la decisión consensada por la comunidad.
Ante más de un centenar de tixtlecos damnificados, el síndico desechó los acuerdos “de palabra” que habían realizado, empezó la labor de “convencimiento” e insistió a Victorino Iglesias que firmara una minuta de acuerdo que de manera improvisada hicieron en una hoja de cuaderno.
La respuesta del presidente de los bienes comunales fue que necesitaba consultar al resto de los integrantes, pero los damnificados, en su desesperación después de tener sus viviendas durante 26 días bajo el agua, presionaron para que firmara, algunos decían “hay que amarrarlo y nos lo llevamos para que firme”, hubo algunos jaloneos entre los grupos frente a la Policía Municipal que no intervino.
El director de la corporación, Rubén Reyes repitió atrás de los damnificados “aquí que se tomen los acuerdos” y “que firme de una vez”, y se mofaba cuando los indígenas de Atliaca argumentaban su negativa a que se vertiera el agua en su barranca.
La discusión duró casi dos horas, debido a que Iglesias Alarcón se negaba a firmar y pedía al síndico y a los representantes de los damnificados que le permitieran consultar la decisión con los integrantes del comisariado de los bienes comunales, pero no se le permitió.
La discusión fue a un lado del desagüe de la tubería instalada por la Comisión Nacional del Agua (Conagua), atrás de la camioneta de los inconformes de Atliaca que también representaba a los 137 tabiqueros y cientos de trabajadores que se verían afectados por “el agua contaminada”.
Un centenar de los inconformes estaban en la camioneta, uno de ellos desde arriba pretendió calmar los ánimos “paisanos, todos necesitamos de todos, entendemos que están desesperados porque sus casas están en el agua contaminada pero ahora nos la quieren aventar, entiéndannos que nos van a contaminar nuestros pozos, somos hermanos, no nos podemos pelear, vamos mejor a pedir que entuben el agua, nosotros no nos oponemos”, pero solo hubo un silencio interrumpido por la insistencia de los damnificados.
Detrás de los damnificados varios policías incitaban “que tanto, ya pártanles su madre”.
Para ese momento los afectados por la inundación en Tixtla ya habían obstruido la carretera mientras continuaba la discusión y presión a Victorino Iglesias, ahí uno de los damnificados encaró al síndico para decirle que la inundación de Tixtla fue responsabilidad del alcalde que no abrió las compuertas para no perder la Tilapia que tenía en la laguna como parte de su negocio personal.
De pronto, el director de Seguridad Pública se acercó al síndico y le sugirió detener a los inconformes para llevarlos a barandillas en la comandancia y sin dudarlo el funcionario le dijo que sí.
De inmediato Reyes Cepeda dio la indicación a los policías para que subieran a Victorino Iglesias y a Bonifacio Luis Olivares a la camioneta donde estaban los otros inconformes.
Cuando se le preguntó al director por qué la detención afirmó que los delitos eran obstrucción a las vías de comunicación y a los trabajos de desfogue.
Se intentó entrevistar al síndico pero huyó auxiliado por varios damnificados que se sintieron cobijados por el funcionario municipal y la acción que permitiría bombear el agua que mantiene inundadas sus casas.
En la huida varios damnificados intentaron evitar que se entrevistara al funcionario y agredieron varios comunicadores entre ellos al fotógrafo de El Sur Éric Chavelas Hernández, al corresponsal de la radiodifusora Capital Máxima y el periódico Milenio Rogelio Agustín Esteban y al del canal Cadena Tres, Ángel Misael Galeana.
En barandillas
Los inconformes fueron trasladados a barandillas, a donde llegó el presidente municipal con el subsecretario de Asuntos Políticos y Gobernación, Misael Medrano Baza y la asesora del gobernador Rossana Mora Patiño.
Los damnificados se colocaron en bloque frente a la comandancia de la Policía Municipal bloqueando la calle, mientras que los uniformados crearon una valla humana para impedir la llegada de indígenas de Atliaca.
Minutos después llegaron con palas, picos y machetes decenas de habitantes de la comunidad indígena que durante 30 minutos estuvieron frente a los damnificados de Tixtla, mientras los funcionarios municipales como el director de Asuntos Indígenas y el director de Seguridad Pública estaban de espectadores.
Hubo un acercamiento del grupo de damnificados con los inconformes de Atliaca, entre diálogo y discusión pasaron unos 10 minutos.
Luego salió el alcalde acompañado de los funcionarios estatales y el presidente del comisariado de bienes comunales, el alcalde pidió una disculpa por la detención de los comuneros y afirmó que “se decidió traer a los ciudadanos aquí para evitar una confrontación”.
Agradeció que dentro de la comandancia, a donde fueron llevados a la fuerza los inconformes de Atliaca “aceptaron nuestras disculpas y llegamos a acuerdos”.
El presidente municipal informó que los inconformes con el bombeo aceptaron que el agua de la laguna negra sea arrojada a su barranca después de que les explicaron el tratamiento que realizaban para que no llegara contaminada a su comunidad.
Cuando los reporteros intentaron entrevistar al presidente municipal, fueron interrumpidos por el síndico y cuando el alcalde terminó de hablar se retiró.
La reportera intentó realizar algunas preguntas al presidente municipal pero los policías municipales lo impidieron a empujones.
Después se intentó entrevistar a Misael Medrano por el conato de enfrentamiento que hubo minutos antes pero se negó ha hablar mientras un policía municipal tomaba fotos al rostro de la reportera después de hacer varias imágenes generales, se le pidió que dejara de realizar fotografías pero continuó en un claro acto de intimidación.
Otros policías municipales trataron de intimidar de manera corporal a otros reporteros que insistirán en entrevistar al alcalde.
Empezó el bombeo a Atliaca
Minutos antes de las cinco de la tarde empezaron las pruebas técnicas del bombeo de las dos bombas sumergibles que colocaron en El Sanjón.
Las bombas que expulsan aproximadamente 500 litros de agua por segundo funcionaron aproximadamente a las 6 de la tarde, dosificando cloro y cal en diferentes puntos para evitar que el agua llegue contaminada a las comunidades indígenas.




