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Marchan unos 2 mil evangélicos; critican la visita del Papa y demandan fin a la violencia

Rosendo Betancourt Radilla

Chilpancingo

Una marcha evangélica de unas dos mil personas recorrió ayer la capital del estado para exigir paz, que el presidente Felipe Calderón Hinojosa cambie la forma en que está combatiendo al crimen organizado y se cancele la invitación al papa Benedicto XVI, según declaró Ernesto Ureña Castillo, el único manifestante que accedió a dar su nombre.
Se habló con la persona a quien los seguidores reconocían como el dirigente, pero éste dijo que no daría declaraciones hasta que terminara la movilización y no quiso dar su nombre.
Al preguntarle a la gente el porqué de la marcha, dijeron que “es que ya no queremos más violencia, eso de que estén matando a los jóvenes, a los niños, es un terror”, dijo una de las manifestantes”.
Los que marchaban formaron un cerco con una cuerda blanca que a manera de corral los mantenía en su interior; bailaban y cantaban música religiosa, apoyados con panderos y las voces de hombres, mujeres y niños.
Al ritmo de los cantos regaban aceite de oliva en las calles, formando un larguísimo nudo cruzado de unos 10 kilómetros.
La marcha salió de la estatua del caballito, al norte de la ciudad, hasta el monumento Unidos por Guerrero, de ahí regresó al centro de la ciudad y ocupó el zócalo capitalino, donde tocaron música religiosa al ritmo de rock and roll, con niños y adolescentes que bailaban al centro.
A los manifestantes se les preguntó su opinión respecto de la visita del Papa, máximo jerarca de la iglesia católica, y coincidieron en que era “demasiado cara y Jesucristo jamás lo habría hecho así”.
Quien dio su nombre y su opinión fue Ernesto Ureña Castillo, quien criticó la visita del papa Benedicto XVI, quien vendrá a Guanajuato la próxima semana, y dijo que “sólo es un evento político en el que vendrá a beneficiar a algún candidato a la presidencia de la república, quizá el del Partido Acción Nacional (PAN)”.
Y aseguró que “viene para saquear al país, no viene de a gratis, más bien es una relación encubierta, satánica”.
Los manifestantes se declararon en contra de la ola de violencia que azota a la entidad y en general al país, exigiendo que se cambie el método para combatir a la llamada delincuencia organizada.
En el trayecto, los contingentes, vestidos en su mayoría de blanco, demandaron también las autoridades federales y estatales, que los hechos sangrientos terminen.
En el mitin en el zócalo hubo cantos de alabanza hacia Jesucristo y consignas para que acabe la violencia; además, en las cartulinas se leían consignas como “Cree en Cristo, él es la salvación, la verdad, el camino y la vida”, y otras de repudio hacia la incapacidad del gobierno para controlar la pugna entre los grupos delictivos.
Los pastores hicieron un llamado a sus fieles, mediante la oración y la fe en Dios, a sensibilizar a las autoridades para que resuelvan el problema de inseguridad que hay en la actualidad.

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