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Rebasó la violencia a los servicios de las iglesias de la periferia, advierten sacerdotes

Karla Galarce Sosa

Religiosos que participan en la trigésima Asamblea Diocesana de Pastoral, que concluye hoy en la iglesia de Cristo Rey, admitieron que ante los hechos de violencia en la periferia los servicios de la Iglesia han quedado rebasados.
Los párrocos que trabajan en colonias como la Zapata y Ciudad Renacimiento admitieron que las tareas para establecer la paz no son fáciles, por lo que se requerirá de la participación conjunta entre autoridades y sociedad.
Entrevistados por separado, el cura de Ciudad Renacimiento, Anselmo Hernández García, y el de la Zapata, Refael Barajas Solorio, coincidieron en que es primordial el trabajo con los jóvenes, pues la atención de la iglesia se ha visto rebasada en esas zonas por la gran cantidad de hechos delictivos y el gran número de familias lastimadas.
El fraile encargado de la parroquia de San Francisco, Hernández García, dijo que “sabemos que es un reto tremendo porque nos rebasó a todos, no es fácil y nos encontramos con situaciones muy tristes en Renacimiento”.
Explicó que como franciscanos integrarán la Comisión de Justicia, Paz y Amor a la Creación para analizar la situación de violencia a nivel parroquial. “Como parroquia estamos dispuestos a apoyar a las familias que se acerquen, pero nos interesa llegar a los que no lo hacen. Llegan familias, incluso con hijos que están metidos en el narcotráfico y lo que hacemos es apoyarlas porque muchas son mamás que no saben qué hacer con esos hijos, porque incluso ellos inhalan drogas para hacer esos destrozos”.
Reiteró que la violencia rebasó a la iglesia. “Queremos llegar, apoyar a los alejados, a las personas que no se acercan y para eso hacemos misas y reuniones en las calles, eso nos ayuda a que la gente vea que en la Iglesia se hacE algo en bien de la paz, de la parroquia y de la comunidad”, explicó.
Externó que Ciudad Renacimiento es un lugar complejo por la violencia, debido a que se escuchan rumores de la misma gente de que hay grupos delictivos establecidos, pero que están ocultos en la misma colonia.
Habló de la posibilidad de una vinculación con las autoridades para tener resultados conjuntos y no sólo afrontar un aspecto del problema, sino que se aborde también desde el punto de vista de la Iglesia.
Hernández García señaló que la presencia policiaca o militar en las zonas más conflictivas no ayuda ni erradica la violencia ni la inseguridad.
“Sabemos que los jóvenes son quienes se involucran en la venta de droga, algunos son los que originan la violencia y nuestro interés es el trabajo con ellos y ahora los logros que tenemos es que hay un grupo que trabaja con talleres fomentando la paz, primero desde sus propias familias y para eso van transmitiendo a los vecinos”, agregó.
Comentó que a la parroquia llegan familias lastimadas, pero que en la manera de lo posible visitan sus casas, aprovechan la oportunidad para que en sus hogares, durante los novenarios se otorgue un acompañamiento por un equipo de la parroquia. “Queremos dar continuidad a ese apoyo hacia las familias, pero muchos no quieren asistir porque llegan los contrarios a hacer disturbios. Todos los grupos de la parroquia trabaja por la paz e incluso la Diócesis está tomando muy en serio porque ahora hay más participación”.
Detalló que se formaron 33 comunidades todas enfocadas en la lucha contra la violencia, y que ante la cercanía de la Semana Santa los jóvenes potencian la pascua juvenil y el mensaje principal es de paz.
Por su parte, el párroco de la parroquia del Perpetuo Socorro, de la colonia Zapata, Rafael Barajas Solorio, dijo que “no ha sido fácil el trabajo en la línea de la construcción de la paz, sin embargo lo hemos hecho desde la fe. Hemos tenido acercamiento con gente que han sido víctimas, los hemos escuchado y tratamos desde el evangelio dar una palabra de aliento y por otro lado, desde la pastoral, hemos abordado éste tema de la línea de la construcción de la paz”.

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