En el cerro del Gachupín de Palma Sola hay pirámides y un centro ceremonial sin investigar: arqueóloga
Karla Galarce Sosa
El movimiento del sol fue registrado por los antiguos habitantes del puerto desde Palma Sola, Tambuco, Puerto Marqués y el valle de La Sabana, informó la investigadora Martha Cabrera Guerrero, quien visitó el puerto para atestiguar una vez más el equinoccio de primavera, en el cual los rayos del sol iluminan la cueva que encumbra el cerro de El Gachupín, resguardado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en el que además existen pirámides y un centro ceremonial que aún no es investigado.
Cabrera Guerrero explicó que Palma Sola es un santuario donde se realizaban estudios de observación de la bóveda celeste y tras cinco años de estudios dijo que los diseños de las figurillas, caras y líneas grabadas en las 18 rocas del sitio prehispánico, concluyó que están relacionadas con un código vinculado con los movimientos de los cuerpos celestes.
“Lo que podemos comprobar ahora es un observatorio con los hallazgos que tenemos en la cueva, y se demuestra que modificaron la roca para permitir el paso del sol al interior de una cueva y con un juego de luz y sombra marcaron los solsticios de invierno y verano”, explicó la especialista que participó en la integración del Atlas arqueológico de México en la década de 1980.
Dijo que el movimiento de los cuerpos celestes y su registro marcaron periodos agrícolas, períodos de migración de animales, así como del crecimiento de plantas, religiones y hasta modos de vida.
Mencionó que existe una relación importante entre diversos lugares en Acapulco donde se halla arte rupestre.
Detalló que “si vemos que muchos de los asientos del sitio de Palma Sola, están orientados hacia el sur, a Tambuco y ese sitio arqueológico tiene pinturas rupestres también; en el caso de La Sabana, hallamos un asentamiento similar a Palma Sola, donde había una zona de habitación con estructuras mayores administrativas y religiosas con una zona de petrograbados o santuario. Estos dos sitios lo que tienen en común es que poseen registros del tiempo; en Palma Sola se hacia la observación y en La Sabana se hacía el registro”.
Enfatizó que en la información hallada en los sitios se concluyó que uno complementa al otro.
“Los sitios de los asentamientos excavados, asociados a los petrograbados, empiezan desde unos 600 años antes de Cristo, pero eso no lo podemos generalizar porque cada sitio tiene su cronología. En Tambuco y en Boca Chica hay un registro que tiene cuenta calendárica. La vinculación entre Tambuco, La Sabana y Palma Sola es que tienen registros calendáricos”, explicó Cabrera Guerrero quien radica en California.
Dijo que los asentamientos en Acapulco formaron parte de la cultura mesoamericana y “más aún, en registros del arcaico tardío como en Puerto Marqués que tienen unos 2 mil 500 a 3 mil años antes de Cristo, ya había obsidiana; es decir que ya había intercambio de mercancía y las culturas se movían de un lado a otro”.
Sobre Palma Sola explicó que “tuve la oportunidad de subir al cerro de El gachupín para saber si había materia prima y hallamos el sitio arqueológico con pirámides y una plaza. El cerro está coronado por una zona monumental, pero para comenzar a trabajar se requiere de un plano mesoamericano. No puedo asegurar que haya un juego de pelota hasta que se haga un mapa topográfico, pero muy posiblemente lo haya porque tenemos un sitio arqueológico formal con estructuras, plazas, aparte de que nos daría la información para fechar Palma Sola y otros sitios”.
Como parte del proyecto Atlas Arqueológico Nacional, en Guerrero se empezó a trabajar entre 1978 y 1980 por Ana María Pelz y posteriormente por Martha Cabrera entre 1985 y 1988.
Los petrograbados de Palma Sola, que se distribuyen en 3.5 hectáreas de extensión, formaban parte de una zona arqueológica más grande que quedó bajo la actual colonia Palma Sola.




