Avanzan indígenas en una “marcha por la vida” en Quito; alerta Correa de intento de desestabilización
DPA
Quito
El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, pronunció ayer sendos discursos ante sus seguidores en las concentraciones convocadas por su gobierno, mientras la denominada “marcha por la vida” de grupos indígenas y opositores llegaba a la zona céntrica de la capital de dicho país.
Correa destacó la “capacidad de movilización” de sus partidarios, que ocuparon gran parte del parque El Arbolito, al pie de la sede de la Asamblea Nacional, así como la Plaza de la Independencia, junto a la casa de Gobierno, y varias plazas en el centro histórico quiteño.
Varias organizaciones indígenas y grupos políticos y sociales de oposición se encuentran movilizados desde el pasado 8 de marzo, con el objetivo de llegar desde todas las provincias ecuatorianas hasta la capital, Quito. Estas marchas han sido contrarrestadas por manifestaciones similares impulsadas por el gobierno de la denominada “revolución ciudadana”, en “defensa de la democracia”.
El mandatario aseguró que “las puertas del diálogo están abiertas” para la “gente sana”, pero descartó recibir a los dirigentes indígenas que encabezan la marcha de oposición al régimen, la asambleísta Lourdes Tibán y el prefecto de la provincia amazónica de Zamora Chinchipe, Salvador Quishpe.
Adicionalmente, alertó a estar “vigilantes ante cualquier intento de desestabilización”, acompañado por su gabinete y varios asambleístas del movimiento oficialista Alianza PAIS. Del mismo modo, consideró un fracaso la marcha opositora, pues consideró que “somos millones, somos la inmensa mayoría que en paz y en democracia, pero con firmeza, no daremos un paso atrás y no permitiremos que nos quiten lo ganado”.
Correa finalizó señalando que “los servicios de inteligencia tenían pruebas contundentes de los afanes conspirativos (de la oposición)”.
Por su parte, el presidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE), Humberto Cholango, insistió en que la “marcha por la vida” llegará hasta la Asamblea Nacional, donde serán recibidos por el presidente del poder legislativo, Fernando Cordero, a fin de entregar sus propuestas sobre leyes de recursos hídricos, tierras y minería. Descartó, asimismo, que se trate de un intento de desestabilizar al gobierno.
Sin embargo, la Asamblea Nacional ha sido fuertemente resguardada por policías y militares, que han acordonado el sector dos cuadras a la redonda para evitar el tránsito vehicular y posibles enfrentamientos.
Otros pedidos que han señalado los dirigentes indígenas son la terminación de contratos mineros suscritos por el Estado, la derogación del decreto presidencial que aplica la “compra de renuncias” a miles de funcionarios públicos, y la amnistía para los dirigentes que enfrentan procesos judiciales.
Según cálculos preliminares difundidos por la prensa y el gobierno, la marcha oficialista contaría con alrededor de 100 mil personas, mientras que la opositora bordearía los 10 mil manifestantes.




